Caerás en mi trampa Capítulo 96
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Capítulo 96

Jane

Jane y Andy no intercambian palabra hasta que están en la patrulla y se alejan de la casa de Simon. Andy está al volante.

—Entonces, ¿qué piensas? —pregunta ella—. Viste la cara que puso cuando mencionamos a Vicky. Solo estaba intentando hacerlo enfadar.

—Y funcionó —dijo Andy—. Esa es tu hipótesis, ¿verdad? ¿Que ella es la que ayudó a Simon a hacer esto? ¿La otra persona detrás de los mensajes?

—Alguien lo ayudó, Andy. Y se encendió como un petardo cuando la mencionamos.

—Entonces, la recepcionista, esta tal Emily Fielding, dice que esta mujer llamada Vicky Lanier y Nick lo hacían en su oficina —dice Andy—.

Y esa fue la última vez que vio a Vicky.

Entonces, digamos que coquetean y se acuestan.

¿Cómo encaja eso en la historia? Si Simon está detrás de todo esto, si él es el que tira de los hilos, ¿qué papel cumple Vicky Lanier en todo esto?

¿Por qué tenía que acercarse tanto a Nick Caracci?

¿De qué le sirve eso a Simon para cumplir con su objetivo final de matar a Lauren Betancourt?

—Bueno, Nick es el chivo expiatorio, ¿no?

—Sí, según tu hipótesis, pero ¿por qué Vicky tiene que acercarse a él?

—Bueno, para entrar a su apartamento y robarle la mitad de su juego de aseo personal, nada más. Quizá para convencerlo de matar a Lauren. Tal vez Nick fue el autor material. No conozco todos los detalles todavía. —Apunta con el dedo—. Todavía. Pero estás de acuerdo en que estamos encaminados.

—Sí, mierda, no sé, Janey. Quiero decir, es probable que Nick Caracci tuviera algo que ver en todo esto, ¿sí?

Un tipo atractivo, rico, o que al menos finge serlo.

¿El hecho de que tenga sexo en su oficina?

Ya sabes, nunca me pasaría algo así a mí, pero no sorprende para nada que él tuviera éxito con las mujeres. Podría ser eso y nada más.

Jane mira a Andy. Está pensando de manera práctica, racional. Podría tener razón. Con todas las pruebas en contra de Nick, Jane no va a poder contener al jefe y al presidente de Grace Village por mucho más tiempo.

—Si solo es eso —dice—, entonces, ¿por qué Simon reaccionó de esa manera cuando mencionamos a Vicky Lanier?

—No, tienes razón. Es verdad. —Se queja—. Este caso me da dolor de estómago.

—¿Por qué?

—Porque teníamos la hipótesis perfecta con lo de Nick Caracci, Jane, por eso.

—Sí, pero ¿qué te dice tu instinto?

Andy gruñe y tamborilea con los dedos en el volante. Entra al aparcamiento de la comisaría de policía, apaga el motor y se vuelve hacia ella.

—Mi instinto me dice que conoce a Vicky Lanier —admite.

—Sin duda.

—Pero no sabemos nada sobre ella. Me refiero a si está implicada en esto con Simon, si fue parte de una especie de plan para involucrar a Nick Caracci en todo esto, sinceramente dudo de que “Vicky Lanier” sea siquiera su verdadero nombre.

—Es probable que no lo sea. El nombre en sí es casi con seguridad un callejón sin salida. De todas maneras, haremos una revisión de antecedentes por si acaso, pero tienes razón; su nombre quizá no sea Vicky Lanier.

—Entonces, no sabemos una mierda.

—No todavía —admite—. Procesaste todas las huellas que se encontraron en la escena del crimen, ¿verdad?

—Sí. Las cargué ayer en el Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares. Si hay alguna coincidencia, nos enteraremos, con suerte, hoy o mañana a más tardar.

—Y Cheronis cargó las huellas del apartamento de Nick Caracci —dice Jane—. Quizá tengamos suerte con alguna huella. El equipo forense puede ser nuestra única salvación en todo esto. Simon puede manipular todo lo que quiera, pero no puede manipular una huella dactilar.