Caerás en mi trampa Capítulo 91
87%

Capítulo 91

Simon

Se suponía que anoche me reuniría con Jane Burke. Me preparé, practiqué y todo, pero luego canceló la reunión.

¿Por qué? No lo sé. ¿Encontraron el cuerpo de Christian y el teléfono verde?

Es bastante probable. Y quizá sea eso. Debería ser eso.

Christian tiene el teléfono con el que se escribía con Lauren en horarios bastante estrictos.

Tiene el disfraz de la Parca y las botas llenas de barro en su apartamento.

Es difícil que lleguen a otra conclusión: Christian se acostaba con Lauren, ella lo dejó, él no pudo manejarlo, fue a su casa y la mató.

En algún momento, pronto, si es que no lo hicieron ya, tendrán el historial de datos de localización por antenas de los dos teléfonos. Y si ya encontraron a Christian, sabrán que todos los mensajes se enviaron desde su casa en Wicker Park o desde su oficina en el centro.

Tiene que ser una victoria rotunda, ¿no?

Hoy estoy en casa, completamente solo. Podría haber ido a trabajar, pero Jane no sabía con seguridad a qué hora podría hablar conmigo y no quería que me fuera a ver a la facultad para interrogarme.

Así que le dije que hoy trabajaría desde casa y que podría venir cuando quisiera.

Me pareció una manera natural e inocente de manejar todo esto.

Hojeo el periódico de la mañana que compré en una tienda de Division Avenue. La nota del Tribune no dice nada nuevo sobre el asesinato de Lauren. Asumo que todavía es demasiado pronto. No hay nada sobre Christian Newsome. Una de las tantas personas que mueren en la ciudad todos los días.

Sigo sin buscar nada en internet. Me limito al periódico de la mañana y, por consiguiente, a poca información.

Es inquietante, pero sabía que sería así.

Sabía que los “días posteriores” serían angustiosos, frustrantes y aterradores.

A estas alturas, solo tengo que confiar en mi plan.

Es más fácil decirlo que hacerlo… Suena el timbre.

Estoy con el ordenador arriba, respondiendo el correo de un estudiante.

Jane me dijo que me llamaría antes de venir. Reviso mi teléfono para ver si tengo alguna llamada perdida. Nada.

Me acerco a la ventana y miro hacia el porche del frente.

Un hombre, vestido de traje, erguido, cabello corto.

Bajo y abro la puerta.

—¿Simon Dobias? —dice.

—¿Sí?

Saca unas credenciales del bolsillo y me las muestra rápido.

—Agente especial John Crane, del FBI —dice—. Me gustaría hablar con usted sobre Lauren Betancourt. Y sobre su esposa, Vicky.

—Yo… ¿Cómo dijo que se llamaba? —pregunto.

Vuelve a mostrarme sus credenciales con un movimiento rápido del tarjetero.

—Agente especial John Crane.

No, claro que no. Eres Gavin Finley, el amigo de Christian.

—Claro —digo—, adelante.