Caerás en mi trampa Capítulo 79
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Capítulo 79

Simon

—Feliz miércoles a todos y feliz noviembre —le digo a la clase—.

Espero que hayáis tenido un bonito Halloween y un buen día para recuperaros ayer.

Vayamos a lo nuestro. Carpenter contra los Estados Unidos, un caso que bien se puede resumir en una frase: “Es aterrador que el Gobierno nos pueda hacer algo así”.

Eso provoca varias risas. Intento mantener un ambiente agradable.

—Los teléfonos móviles —continúo—. Ya no son solo dispositivos para hacer llamadas o enviar mensajes de texto.

Ya no son solo pequeños ordenadores para navegar por internet, contar cuántos pasos en el día caminamos o escuchar música por Spotify.

Ahora también son dispositivos de rastreo.

Tal como descubrió el desafortunado señor Carpenter, los móviles le permiten al Gobierno no solo seguir sus movimientos en tiempo real, sino también reconstruir los del pasado, incluso de años atrás.

”Vuestros móviles siempre están enviando señales, incluso si no los estáis usando, aunque no sea más que para actualizarlos y recibir nuevos mensajes de texto o correos electrónicos.

Siempre buscan las antenas más cercanas para establecer una conexión, y cada antena registra esa conexión y la almacena en su memoria con tanta precisión que se puede saber con exactitud el día, la hora, el minuto y el segundo en que recibió la señal.

Entonces, si el Gobierno tiene acceso a vuestro número de teléfono, puede retroceder en el tiempo y solicitar que se presenten esos registros, el historial de datos de localización por antenas, como elementos probatorios para reconstruir vuestros movimientos.

No solo las llamadas que hicisteis. No solo los mensajes que enviasteis.

También, cada lugar por el que caminasteis.

Cada lugar por el que condujisteis. Y el momento exacto, hasta los segundos, en el que lo hicisteis.

”En pocas palabras, el Gobierno puede volver el tiempo atrás y saber, con una aproximación razonable, cada lugar en el que estuvisteis y en qué momento. A menos que, claro, hayáis apagado el teléfono. Pero ¿qué tan seguido lo hacemos hoy en día?

(A veces. A veces lo hacemos).

”El Gobierno sospechaba que el señor Carpenter había robado una serie de tiendas durante un período de cuatro meses.

Obtuvieron acceso al historial de datos de localización por antenas de sus teléfonos durante ese período y encontraron casi trece mil puntos de localización de sus movimientos, casi cien por día.

Así pudieron trazar un mapa con sus movimientos y ubicarlo en la escena de cuatro robos distintos o en una ubicación cercana en el momento en que ocurrieron.

”Pero ¿violaron sus derechos? Esa fue la discusión principal del caso. ¿La Cuarta Enmienda exige una orden judicial para que el Gobierno pueda acceder a esta información valiosa, pero altamente privada?

***

Una vez que termina la clase de la tarde, vuelvo a mi oficina. Abro el periódico de hoy, miércoles 2 de noviembre, y releo el artículo de la tercera página:

LA POLICÍA INVESTIGA ASESINATO EN GRACE VILLAGE

La esposa de un prominente inversor de fondos de alto riesgo fue encontrada muerta en su residencia el martes por la mañana en el barrio de Grace Village, en lo que las autoridades describen como “circunstancias sospechosas”.

Aun así, el jefe de la policía de Grace Village, Raymond Carlyle, asegura que no hay ningún indicio de que la comunidad esté en peligro.

El equipo forense del condado de Cook identificó a la víctima como Lauren Lemoyne Betancourt, de 39 años, quien vivía con su esposo, Conrad, de 54, en una casa en North Lathrow Avenue, 1000. No tenían hijos.

Carlyle explicó que recibieron una llamada para presentarse en el domicilio aproximadamente a las siete y media de la mañana del martes, después de que la señora Betancourt fuera encontrada sin vida por una empleada doméstica.

“La información preliminar recogida de la escena del crimen indica que la muerte ocurrió en circunstancias sospechosas”, expresó Carlyle por escrito en un comunicado difundido a través de los representantes del vecindario. “Sin embargo, ninguna de las heridas parece haber sido autoinfligida”.

¿Ninguna herida autoinfligida? Bueno, depende de cómo se mire.

Cojo el periódico, salgo al pasillo y lo tiro al cubo de basura. Me siento un poco culpable por no reciclarlo, pero he hecho cosas peores.

Me encantaría entrar en internet y leer más sobre las últimas novedades del caso.

Estoy leyendo un artículo publicado esta mañana en papel, lo que significa que fue escrito anoche: el martes por la noche.

Y ahora ya es miércoles por la tarde. No puedo evitar imaginar lo que habrán encontrado desde entonces.

Pero no puedo verificarlo. Pueden rastrear todas las búsquedas que haga en mi teléfono o en mi ordenador. Así que solo tengo acceso a los viejos periódicos de papel, tan enmohecidos como una rodaja de pan de hace un mes para cuando los leo.

Me suena el teléfono. No reconozco el número.

—Hola, habla Simon.

—¿Simon? Habla Jane Burke. Soy la sargento del…

—¿Jane Burke? ¿Del bachillerato?

—…mento de policía.

Hablamos uno encima del otro. Ya sé quién es. Sé dónde trabaja. No sé si le tocó el caso, pero es probable. No es un departamento muy grande.

—¿Jane Burke de Grace Consolidated? ¿Promoción del 2003?

—Esa misma, sí.

—Lo siento, creo que hablamos uno encima del otro. ¿Dijiste que eres sargento?

—Sí, soy sargento del departamento de policía de Grace Village. ¿Tendrías un momento para hablar conmigo?

—Sí, claro. ¿Es por… algún asunto oficial?

—Sí.

—Vale, bueno…, ¿puedes contarme de qué se trata?

—Pues preferiría que lo habláramos en persona si no es problema.

Por supuesto. Quiere ver mi reacción cuando me diga que Lauren Betancourt fue asesinada.

—Ah, vale —digo.

—¿Está bien si paso por tu casa hoy? ¿Esta noche?

—Claro, estoy libre —respondo—. Solo dime a qué hora.