Capítulo 72
Simon
Esto no ha terminado.
Una vez que Vicky se va el lunes por la mañana, intento encontrar una manera de descargar estos nervios.
Limpio la planta baja: rocío limpiador sobre cada superficie, paso un trapo, aspiro y quito el polvo.
Cuando termino, estiro la espalda; me duele todo, pero estoy más tranquilo después del esfuerzo físico.
El sol que entra en la habitación también ayuda.
En la mitad de la noche, oscura y desoladora, no me siento bien. El día es mucho mejor.
Y es agradable haber dejado atrás ese diario verde, haberlo quemado hasta que no fuera más que abundantes cenizas esparcidas al viento en el jardín. Era lo único que me conectaba con Lauren.
Más allá del teléfono verde, apagado, en mi bolsillo.
Voy a trabajar. No sé por qué. No tengo clases hoy ni tareas administrativas, pero iré de todas maneras, quizá porque creo que es lo que se supone que tengo que hacer, porque se ve bien, porque se ve normal, pero no puedo pensar en las leyes.
Solo puedo pensar en ella. Intento leer el boletín informativo que recibo todos los lunes sobre nuevas sentencias basadas en la Cuarta Enmienda en todo el país, pero lo único en lo que puedo pensar es en ella.
Intento concentrarme en mi nuevo artículo sobre la excepción de buena fe al requisito de una orden judicial, pero lo único en lo que puedo pensar es en ella.
Me coloco los auriculares y elijo la música más fuerte que puedo encontrar, Metallica y Rage Against the Machine: Atrapado en mí, de mi cuerpo soy rehén.
Un vaso vacío de sí mismo estalló en algún lugar de su interior.
La pongo más y más y más fuerte, pero lo único en lo que puedo pensar es en Lauren Lauren Lauren Lauren LAUREN.
***
Abro los ojos. Estoy en casa. Llegué a casa. Sí, conduje hasta casa.
Estoy en el sótano, en la oscuridad. No tengo que hacer esto. No tengo que hacer esto. Tú no tienes que hacer esto.
Simon Peter Dobias: puedes dejar ir todo esto. Puedes dejarla ir.
***
Voy a la despensa y la abro. Seiscientos cuarenta dulces, cuatro bolsas de ciento sesenta cada una. Feliz Halloween.
¿Qué hora es? Poco más de las tres. Los niños empiezan a pasar a las cuatro en Grace Park, una hora más tarde que en Grace Village.
Espero. Esta espera me está haciendo un agujero en el estómago. No puedo hacer nada más que aguantarlo. Respira hondo ahora, Simon. Respira hondo.
¿Por qué siempre “truco o trato” y nunca “trato o truco”? Significa lo mismo. Al igual que “vida o muerte” o “blanco y negro”.
Truco o trato, huele mis pies, dame algo de una vez.
¿Por qué los pies huelen y el agua corre?
Estás bien, Simon. Estás bien.
Falta poco para que sean las cuatro. Vas a tener que abrir la puerta.
Vas a tener que sonreír y entregar los dulces.
Tienes que hacer que te vean entregando dulces, quieres que la gente diga: “Sí, sí, Simon Dobias estaba en su casa. Sí, estaba en su casa entregando dulces. ¿Por qué? ¿Por qué pregunta, oficial? ¿Cree que Simon Dobias fue a la casa de Lauren Betancourt y le disparó en la cabeza porque ella se cagó en todo lo que le importaba a él y se rio de eso? ¿Porque se fue como si no le importara nada, sin dejar de reír? Bueno, no, oficial, no”.
“Estaba en su casa entregando dulces”.
***
Subí por la escalera. Aunque me temblaban las piernas, lo logré.
Todavía no son las cuatro y no estoy seguro de si puedo abrir la puerta y pasar por todo esto.
No estoy seguro de poder sonreír y entregar dulces y decir “¡Feliz Halloween!”.
Pero sé que puedo. Puedo hacerlo. Puedo hacerlo.
Claro que puedo, pero necesito cargar mi teléfono, no el verde, sino el mío personal, mi iPhone, tengo que cargarlo en mi mesilla de noche.
El cajón está entreabierto y nunca lo dejo entreabierto. Lo abro y miro dentro….
El anillo de Vicky. El que tenía esta mañana.
El que una vez le coloqué nervioso en el dedo.
Dijo que no la primera vez que le propuse matrimonio.
***
—¡Feliz Halloween! ¡Adelante, coged los que queráis!
—¡Gracias!
—¡De nada! —Y saludo a los padres con sus paraguas porque está lloviznando.
Escuchad, recordadme, recordadme, soy Simon Dobias si alguien pregunta si (a) estaba en mi casa entregando dulces o (b) estaba en la casa de Lauren disparándole en la cabeza porque esta vez no pude dejarlo ir. Esto no ha terminado.
***
—¡Feliz Halloween! Adelante, coged varios, ¡llevaos cinco cada uno!
Cinco y media.
***
—¡Feliz Halloween! Adelante, ¡llevaos todos los que queráis!
Seis y cuarto.
***
Subo por las escaleras y abro el armario de mi habitación y miro hacia la derecha.
Saco el disfraz que compré el año pasado, pero que no usé en la fiesta para la que lo compré.
Un disfraz de la Parca. Una túnica larga y negra con una capucha gigante.
Está como nuevo. Al final no fui a la fiesta.
Era una celebración de Halloween de los estudiantes y hay que ser cuidadoso al socializar con ellos, así que decidí no ir en el último momento.
Tomo mi iPhone, todavía cargándose en la mesilla de noche.
Pongo Netflix. Elijo House of Cards . Veo las sinopsis de la primera temporada para recordar los nombres de los personajes: Frank, Claire, Zoe, Peter, Stamper, y la trama general. Luego pongo la primera temporada, el primer episodio.
Me cambio: traje azul y corbata roja. Me pongo la máscara de Barack Obama.
Casi tengo la misma contextura física que el expresidente, así que, excepto por las diferencias obvias en la pigmentación de la piel, es un disfraz bastante decente.
Soy Barack Obama, el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos.
Cojo una funda de almohada y la lleno con todo lo que necesito. El disfraz de la Parca es más pesado y abultado de lo que me gustaría, pero no puedo hacer nada al respecto.
Voy hacia la puerta trasera, aprovechando la privacidad del jardín, y salgo al callejón.
Camino por Division Street, porque no quiero llegar demasiado pronto. Hace frío y hay humedad fuera. No voy muy abrigado y recibo algunos comentarios al respecto de algunas personas con las que me cruzo: “¡Gran disfraz! ¿No tienes frío?”, pero el frío me ayuda a no detenerme.
Porque lo voy a hacer. El tiempo de preocuparme, obsesionarme, debatir, adivinar… se terminó. Es liberador, debo decirlo, terminar con el conflicto. Ahora puedo concentrarme.
Para las siete menos cuarto, estoy en Lathrow y Division, en Grace Village. La cantidad de niños que salieron a pedir dulces ha empezado a disminuir y la mayoría ahora son chavales mayores.
La casa de Lauren está a una manzana y media hacia el sur.
No deberías haber vuelto, Lauren.