Capítulo 51
Estoy ansioso por contártelo. Desearía poder hacerlo ahora mismo. Pero sé que fuiste a Wisconsin a pasar el fin de semana y que no debes de haber llevado el teléfono rosa. Así que tendré que esperar hasta el lunes. ¡No veo la hora de empezar una vida contigo!
No puedo hacerlo. Diga lo que diga, cada vez que pienso en decírselo a Vicky, imagino su expresión, y no puedo traicionarla así.
Pienso en lo simbólico de la situación, llegar al punto de pedirle el divorcio tan cerca de la fecha límite.
Suena tan cruel, tan rencoroso. No puedo hacerlo. No puedo hundir a Vicky de esa manera.
Sé que lo entenderás. Espero que lo entiendas. Lo entenderás. O no eres la persona que creí que eras.
Querías que nos viéramos en terreno neutral, en la parte sur del aparcamiento del club de campo de Grace Village, lo que tomé como una mala señal.
Llegué primero, temprano, sudado a pesar del aire frío de la mañana, con el corazón acelerado.
Pero tenía esperanzas. En el fondo, estaba convencido de que lo entenderías, aunque no te gustara.
Y ya sé que el dinero no te importa, pero, incluso si le doy la mitad a Vicky, ¡no dejan de ser diez millones de dólares!
Es más dinero del que una persona necesita en toda su vida.
Apareciste en tu coche y aparcaste junto al mío. Cuando te bajaste, parecías cansada. Parecías… diferente; no sabía cómo describirlo.
Yo no tenía nada que decir. La pelota estaba de tu lado. Parecía que estabas a punto de llorar.
—Sea lo que sea que tengas que decir, está bien —dije, tocándote el brazo.
Soltaste una risa apagada y te secaste una lágrima de la mejilla.
—¿Estás seguro? —preguntaste.
—Sí —respondí. Estaba seguro. O, al menos, eso creía.
—Estoy embarazada —dijiste.