Caerás en mi trampa Capítulo 44
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Capítulo 44

Christian

Vicky se recuesta sobre mí, mientras me acaricia el pecho, sumida en sus pensamientos, aunque no sé cuáles son. No suele compartir lo que piensa y yo soy demasiado precavido como para presionarla a tal punto que termine yéndose.

Supongo que no necesito saber si para Vicky soy algo más que solo su asesor financiero atractivo e increíble en la cama. Gavin tiene razón. Lo único que importa es ese dinero. Tengo que enfocarme en el premio, del que solo me separa un mes.

—¿Qué pasó entre tú y el padre de Simon? —pregunto, porque debería entenderlo mejor. Si Simon puede llegar tan lejos como para un asesino, creo que debería saberlo antes de ayudar a Vicky a robarle su dinero, ¿no?

—Bueno, obviamente pensaba que yo quería a Simon por el dinero. Quizá tenía algo personal en mi contra o quizás era lo que sentía sobre cualquier mujer en general.

—Quizá no confiaba en Simon.

—Ah, sí, sin duda. Simon… —Apoya la barbilla en mi pecho y me mira—.

Simon puede parecerle un tipo atractivo, incluso agradable y divertido, a cualquiera que lo vea, pero nunca tuvo muchas buenas relaciones con mujeres antes de conocerme.

Por lo que sé, solo tuvo una novia oficial a los…

, no sé…, dieciocho años; una chica llamada Lauren que le rompió el corazón.

Fue justo en la época en que su madre murió y todo su mundo se vino abajo después de eso.

—Ah, ¿cuándo murió su madre? —pregunto, haciéndome el desentendido.

—Bueno, es una historia larga —responde Vicky—.

La madre de Simon, Glory se llamaba… Glory era profesora de Derecho, como Simon ahora.

La cuestión es que sufrió un ictus que la dejó en silla de ruedas y le afectó gran parte de sus funciones cognitivas, y eso básicamente acabó con su carrera.

El padre de Simon, Teddy… Teddy estaba ganando mucho dinero en ese momento y, entonces, empezó a llevar el estilo de vida de un soltero liberal. Engañó a su esposa. Y Simon lo atrapó.

—¿Lo atrapó?

—Sí. En el acto. Teddy estaba teniendo sexo con una mujer en su oficina y Simon entró y lo vio.

—Qué mal.

—Sí, horrible. Y peor aún porque Simon idolatraba a su madre.

No podía soportar contarle lo que estaba haciendo Teddy.

Así que se quedó callado. Y, al poco tiempo, su padre terminó gastando todo el dinero y se quedó sin nada para cubrir la atención de Glory, para pagarle a una cuidadora a tiempo completo.

En pocas palabras, quería meter a Glory en una residencia geriátrica.

Simon enloqueció y, por esa época, Glory se tragó treinta pastillas de analgésicos.

—Me mira—. ¿Te arrepientes de haber preguntado?

—Entonces, después de gastar todo el dinero en mujeres, ¿Teddy no quería que Simon hiciera lo mismo? ¿Y por eso agregó esa cláusula en el fideicomiso?

—Supongo.

—¿Y qué le pasó a Teddy?

Se me queda mirando por un largo rato.

No formulé bien la pregunta. ¿Qué le pasó a Teddy? Debería haber sido más general, algo como, por ejemplo: “¿Qué pasó después de la muerte de Glory? ¿Simon hizo las paces con su padre?”. Algo que no dejara en evidencia que sé que alguien apuñaló a Teddy.

Tienes que ser mejor, Nicky. No te distraigas.

Pero, entonces, me doy cuenta de que Vicky no se está preguntando por qué haría esa pregunta ni si ya sé algo. Está decidiendo cuánto contarme. Está decidiendo cuánto dejarme entrar en su vida.

—Teddy, aunque no lo creas, fue asesinado —responde—. Vivía en San Luis en aquel entonces y alguien lo apuñaló y lo arrojó a su piscina.

—Guau —digo—. ¿Quién lo apuñaló?

Desvía la mirada.

—Nunca lo supieron. Investigaron a Simon como sospechoso, pero en ese momento estaba en Chicago examinándose en la universidad. Habría sido muy difícil que pudiera hacer algo así.

Muy difícil, pero no imposible. De hecho, esa habría sido la gracia.

—¿Qué piensas? —pregunta.

Salgo de mi trance.

—Nada.

—Te estás preguntando si Simon mató a Teddy.

—No, o sea…

—Te estás preguntando si yo lo hice.

—Cielos, no —digo—. Por supuesto que no. —Pero claro que sí—. Solo me preocupo por ti. Si tú y Simon discutís por el dinero del fideicomiso y él es capaz de hacer algo tan violento…

—Entonces, sí crees que fue él.

—Ey. —La levanto para estar cara a cara—. No lo conozco. No tengo idea de lo que es capaz de hacer. Si dices que no lo hizo, entonces, no lo hizo. Solo quiero que tengas cuidado. Tú eres lo que me importa. Eres mi inversión a largo plazo.

—Aah… —dice Vicky, y lleva una mano a mi entrepierna—. Parece que hablar de asesinatos y cosas violentas te excita.

Cielos, esta mujer me conoce, lo que me parece bastante impresionante, considerando que toda mi identidad es una mentira.

Se sienta sobre mí y yo entro en su cuerpo, moviéndome con fuerza hacia arriba. Vicky gime. Pasó una hora desde la última vez, así que todavía tengo algo de energía. La llevaré en un buen y largo viaje.

Ella viaja a ese lugar lejano suyo, luego se inclina hacia delante y me abraza con fuerza. Su rostro está cerca del mío. Su mandíbula, tensa.

Abre los ojos y empieza a moverse a un ritmo suave.

Se inclina hacia delante, roza mi nariz con la suya y me susurra: —Simon lo hizo.

Él mató a su padre. No intenté evitarlo.

Y me casé con él de todas formas. Me casé con él por el dinero.

Así que ahora lo sabes. Ahora es tu oportunidad de escapar tan lejos como puedas.

Me muevo hacia arriba, agitándola, y ella cierra los ojos.

—No voy a… escapar —aseguro.

—No me conoces —dice, aún con los ojos cerrados y la cabeza hacia un lado—. No puedes confiar en mí.

—Te conozco. Confío en ti. —Paso las manos por todo su cuerpo, aumento la velocidad, y en mi interior empieza a subir la temperatura.

—Nunca… nadie… confió en mí —dice, respirando con fuerza, con la cabeza inclinada hacia atrás.

Nunca estuve tan caliente en toda mi vida.