Capítulo 28
Christian
No necesito saber tanto sobre el esposo de Vicky, Simon. Probablemente no haga falta que sepa otra cosa además de que tiene mucho dinero y que su esposa va a quitárselo para entregármelo a mí. Pero un poco de diligencia debida no le hace mal a nadie.
No esperaba esto.
Nacido y criado en Grace Park. Bien. Infancia sin nada interesante.
Fue a la escuela primaria de Hilltop, al bachillerato de Grace Park y a la Grace Consolidated High School.
Mejores notas, vale, y aparentemente una estrella de carreras de cross y atletismo.
Finalizó segundo en la competición estatal de cross en su penúltimo año de bachillerato y rompió el récord escolar en la pista de tres kilómetros. Bien por Simon.
Pero esto es más interesante. Simon se graduó de Grace Consolidated High School en mayo de 2003. Pero se graduó de la Universidad de Chicago en mayo de 2010.
¿Siete años para terminar la universidad, Simon, señor Mejores Notas? ¿Te tomaste un descanso? ¿Qué hiciste en todo ese tiempo?
Lo dejo marcado y sigo.
Su padre, Theodore Dobias, alcanza su mayor éxito hace veinte años, en 2002, con un veredicto de treinta millones de dólares en un caso de lesión por descarga eléctrica, que supongo que significa que alguien se electrocutó. Theodore era el abogado del tipo y se llevaron un dineral. Hurra por ellos.
En 2004, Glory Dobias, la madre de Simon, esposa de Theodore, profesora de Derecho en la Universidad de Chicago, muere por una sobredosis de analgésicos.
¿Suicidio? Las noticias y el comunicado de prensa de la universidad son bastante imprecisos.
Parece que había tenido problemas de salud, un ictus, pero nada concreto.
Luego Theodore se va de la ciudad. Deja Grace Park y la zona de Chicago y se instala en San Luis.
Trabaja en un bufete en Alton, Illinois, cerca de la frontera entre Illinois y Missouri, donde termina juntando una buena suma de dinero trabajando en casos de exposición al amianto.
La biografía que encontré del bufete, ya desactualizada, aseguraba que había recuperado más de doscientos millones de dólares en concepto de indemnizaciones para sus clientes.
Es muchísimo dinero para el abogado, que por lo general se queda con un tercio de la suma.
Y eso explica el enorme fideicomiso de Simon.
Pero lo que es realmente interesante es lo que ocurrió hace doce años, en mayo de 2010.
Theodore Dobias, entonces un abogado muy rico y bien establecido en Alton y en los alrededores de San Luis, un defensor destacado en litigios relacionados con el amianto, aparece muerto.
Asesinado, flotando en una piscina, con una puñalada en el abdomen.
Y ¿adivina de quién sospechaba la policía?
Nunca lo arrestaron, por lo que sé. Lo llamaron a declarar en varias ocasiones y confirmaron a la prensa que estaban interrogando a un “posible sospechoso”, que los medios no tardaron en identificar como su único hijo.
“Simon Peter Dobias”, susurro para mí. “¿Asesinaste a tu padre?”.
Recuerdo lo que me dijo Vicky. Esa cláusula descabellada del fideicomiso que impedía que la esposa de Simon dispusiera del dinero hasta que hubieran pasado diez años de matrimonio.
“El padre de Simon no confiaba en mí”, dijo ella.
El viejo Theodore creía que eras una viuda negra, Vicky. Y parece que tenía razón. ¿Cómo te haría sentir eso?
¿Qué hacías, señorita Vicky Lanier Dobias, la noche en que el padre de Simon fue asesinado?