Capítulo 9
Tal vez sea mejor que te hayas ido de vacaciones con tus amigas a París dos semanas, Lauren, después de aquel café. Me dio tiempo para calmarme, para pensar con la cabeza fría.
Y esto es lo que pienso: yo no hago esta clase de cosas. Soy un tipo común y corriente, con un matrimonio común y corriente, con un trabajo común y corriente, que vive en un barrio común y corriente, haciendo cosas comunes y corrientes. No tengo aventuras. ¡No tengo amantes!
Y aún no es demasiado tarde para ponerle un freno a todo esto. Todavía no ha pasado nada. Y, quién sabe, quizá seas tú quien lo detenga, quizá seas tú quien se eche atrás.
Pero yo sé cuáles son mis razones. Vicky.
Vicky Lanier Dobias, mi esposa desde hace casi diez años.
En el fondo, sé que Vicky no es feliz en nuestro matrimonio y también sé que ella quiere que yo lo sea.
Estoy seguro. Pero confía en mí y esa confianza lo es todo para ella.
Creo que fui el primer hombre en el que confió después de esa infancia terrible que tuvo y quien la ayudó a construir los cimientos de una vida.
Si le quito eso, no sé qué podría pasar con ella. No puedo hacerle eso.
No, no puedo hacerlo. Tengo que detenerme antes de que empiece.
Te lo diré en persona, Lauren, cuando regreses. Y eso será todo.