Buscando al Sr Darcy en tiempos de Tinder Capítulo 10
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Capítulo 10

El hombre de la caldera

La caldera se estropeó un martes.

No mi caldera.

La caldera.

La del edificio.

Aquello era importante porque cuando se estropea tu caldera tienes un problema.

Cuando se estropea la caldera de todo el edificio tienes un grupo de WhatsApp.

Y un grupo de WhatsApp es muchísimo peor.

A las siete y doce de la mañana Rachel escribió:

¿Alguien tiene agua caliente?

A las siete y trece había diecisiete respuestas.

No.

Aquí tampoco.

Nada.

Tercer piso no.

¿Habéis probado a reiniciarla?

¿Quién sabe reiniciarla?

NO TOQUÉIS NADA.

Ese último era Martin.

A las siete y dieciséis apareció Henry.

He bajado a mirar. La instalación está parada. Llamaré a mantenimiento cuando abran.

Naturalmente.

Henry Whitmore había bajado a mirar la caldera comunitaria antes de que yo hubiera conseguido encontrar el champú.

Me duché con agua fría.

No mejoró mi carácter.

A las nueve y cuarto estaba en la Oficina Europea de Patentes intentando concentrarme en un documento mientras Peter me explicaba una patente para un dispositivo que, según él, permitía alimentar automáticamente a peces durante las vacaciones.

—Eso existe desde hace décadas.

—Precisamente por eso tenemos un problema.

Mi teléfono vibró.

BUILDING

Treinta y ocho mensajes.

Lo puse boca abajo.

—¿Problemas?

—La caldera.

—¿La tuya?

—La del edificio.

Peter hizo una mueca.

—Eso es peor.

—Hay un grupo de WhatsApp.

—Mucho peor.

Volví al documento.

El teléfono vibró otra vez.

Y otra.

Y otra.

Lo cogí.

Henry había escrito:

Técnico viene a las 11. Os digo algo cuando sepamos qué ocurre.

Rachel:

Gracias Henry ❤️

Señora Campbell:

Muchas gracias Henry xx

Martin:

Cheers mate

Señor Harris:

In my day these boilers lasted 40 years

No sabía por qué el señor Harris necesitaba comunicar aquello al edificio entero.

Dejé el teléfono.

—¿Todo bien? —preguntó Peter.

—Antes las calderas duraban cuarenta años.

—¿Qué?

—Nada.

A las doce y veintisiete llegó el diagnóstico.

O, más exactamente, llegó una fotografía de un informe técnico de tres páginas que Henry había enviado al grupo.

Debajo escribió:

Hay un problema en el sistema de circulación. La bomba está dañada y el técnico recomienda sustituirla. Hay además indicios de deterioro en parte de la instalación. Ha dejado el sistema parado. Nos enviará presupuesto esta tarde.

Señora Campbell:

Cuánto?

Henry:

Todavía no lo sabemos.

Señor Harris:

Told you. They don't make them like they used to.

Martin:

I can have a look tonight.

Henry:

Better not touch it for now.

Bien.

Al menos alguien conservaba el juicio.

Seguí leyendo el informe.

No entendía la mitad de las especificaciones técnicas.

No necesitaba entenderlas.

Llegué a la última página.

Recommendation: replacement of circulation pump and inspection of associated pipework before recommissioning.

Debajo había una estimación preliminar.

Leí la cifra.

Volví a leerla.

Abrí el grupo.

¿Tenemos seguro para esto?

Rachel respondió:

Sí. Creo.

Esas dos palabras nunca deberían aparecer juntas.

¿Crees?

Tenemos seguro del edificio.

Eso no significa que cubra la avería.

Tres puntos.

Rachel estaba escribiendo.

Desaparecieron.

Volvieron.

Henry tiene los papeles.

Naturalmente.

A las siete de la tarde había una reunión extraordinaria de vecinos en el portal.

No sé quién decidió que necesitábamos una reunión extraordinaria.

Probablemente Rachel.

Rachel creía profundamente en las reuniones.

Éramos once adultos, dos niños, Martin y un perro que pertenecía a la señora Campbell y que no tenía ninguna opinión conocida sobre la caldera.

Henry tenía una carpeta.

Yo llegué directamente del trabajo con el portátil en el bolso.

—Bien —dijo Rachel—. Estamos casi todos.

—¿Qué ha dicho el seguro? —pregunté.

Silencio.

Miré a Henry.

—Todavía no hemos llamado.

—¿Por qué?

—Queríamos saber primero qué íbamos a hacer.

—Llamar al seguro.

—Sí —dijo Henry—. Eso estaba entre las cosas que íbamos a hacer.

—¿Entre cuáles?

Martin levantó la mano.

—Yo puedo bajar y desmontar la bomba.

—No.

Lo dijimos Henry y yo simultáneamente.

Nos miramos.

—Gracias —dije.

—De nada.

Martin pareció ofendido.

—Solo quiero mirar.

—No —repetí.

—Sé de calefacción.

—No dudo de ello.

—Entonces...

—Entonces no vamos a tocar nada hasta leer la póliza y notificar el siniestro.

Henry apoyó la carpeta sobre una pequeña mesa.

—Claire, estamos sin agua caliente.

—Lo sé. Me he duchado esta mañana.

—Todos nos hemos duchado.

—Entonces todos comprendemos la gravedad de la situación.

Rachel intervino.

—¿No sería mejor arreglarla cuanto antes y luego reclamar?

—No.

Henry me miró.

—¿Por qué?

—Porque no sabemos qué exige la póliza.

—Tenemos el informe del técnico.

—Tenemos un informe. No sabemos si la aseguradora quiere mandar a alguien, si necesita autorizar la reparación o qué documentación exige antes de intervenir.

Martin señaló hacia abajo.

—Pero la bomba está rota.

—Eso dice el técnico.

—Pues la cambiamos.

—Y si después la compañía dice que necesitaba inspeccionarla antes de sustituirla, ¿qué hacemos?

Silencio.

El señor Harris levantó una mano.

—Antes las compañías de seguros...

—No —dijeron tres personas.

El señor Harris bajó la mano.

Henry hojeó la carpeta.

—Entonces, ¿qué propones?

Aquello era nuevo.

Henry Whitmore me estaba preguntando a mí qué había que hacer.

Intenté disfrutarlo con moderación.

No lo conseguí.

—Primero, leer la póliza.

—Aquí está.

Le tendí la mano.

Henry me entregó la carpeta.

—Después, llamar a la aseguradora y abrir el expediente. Les damos el informe del técnico y las fotografías. Y hasta que sepamos qué quieren, nadie desmonta nada.

Miré a Martin.

—Especialmente tú.

—No pensaba...

—Sí pensabas.

—Solo quería ayudar.

—Lo sé.

Rachel sonrió.

—Perfecto.

No.

Conocía aquella sonrisa.

—¿Qué? —pregunté.

—Nada.

—Rachel.

—Henry entiende el informe técnico.

—Eso parece.

—Y tú entiendes la póliza.

Miré a Henry.

Henry me miró.

—No —dije.

—No he dicho nada.

—Estabas a punto.

—Podríais revisarlo juntos.

Ahí estaba.

—Tengo trabajo.

—Yo también —dijo Henry.

—Pues perfecto.

—Claire —dijo Rachel—, estamos todos sin agua caliente.

El perro de la señora Campbell me miró.

Incluso él parecía juzgarme.

—Una hora —dije.

Henry levantó la carpeta.

—Una hora.

Dos horas después Henry Whitmore estaba sentado en mi cocina.

Aquello no formaba parte del plan.

El plan consistía en revisar la documentación en casa de Rachel.

Pero Michael necesitaba la mesa para ayudar a Emily con los deberes, los niños hacían ruido y Rachel había pronunciado la frase:

—En casa de Claire estaréis más tranquilos.

Y aquí estábamos.

Henry con su portátil.

Yo con la póliza.

Dos tazas de café.

Una carpeta llena de facturas.

Y absolutamente ninguna razón para sentirme incómoda.

—¿Siempre imprimes las pólizas? —preguntó Henry.

—Cuando necesito trabajar con ellas.

—Has usado tres colores.

—Tienen funciones distintas.

—Naturalmente.

—¿Qué significa eso?

—Nada.

—No empieces.

Henry sonrió.

Volví al documento.

—Aquí.

—¿Qué?

—Avería mecánica.

Henry acercó la silla.

Demasiado.

No mucho.

Una cantidad perfectamente normal.

Le señalé el párrafo.

—Cubre determinados daños súbitos en instalaciones comunes, pero excluye desgaste y falta de mantenimiento.

—Eso va a ser un problema.

—Puede serlo.

—El técnico habla de deterioro.

—Lo sé.

—Entonces no lo cubre.

Lo miré.

—Eres muy pesimista para ser del Arsenal.

—Soy ingeniero.

—Peor.

Henry volvió a leer.

—¿Qué estás buscando?

—Que una exclusión exista no significa que puedan aplicarla a cualquier cosa que tenga más de cinco años.

—La bomba tiene nueve.

—¿La edad causó la avería?

—No lo sé.

—Exactamente.

—Pero podría haberla causado.

—También podría haberla causado una invasión rusa. No vamos a ofrecer hipótesis a la compañía de seguros.

Henry me miró.

—Das miedo.

—Gracias.

—No era exactamente un cumplido.

—Lo acepto igualmente.

Henry abrió el informe del técnico.

—Mira esto.

—¿Qué?

—Habla de la bomba, pero también de una caída de presión anormal y recomienda revisar el circuito antes de ponerlo otra vez en marcha.

—¿Eso es importante?

—Puede serlo.

—Explícamelo como si fuera abogada.

—Eres abogada.

—Precisamente.

Henry cogió un papel.

Dibujó dos líneas.

—El agua circula por el sistema.

—Hasta ahí llego.

—Gracias por tu confianza.

—Continúa.

—La bomba mantiene la circulación. Si falla, el sistema deja de mover el agua correctamente.

—Bien.

—Pero el técnico no está diciendo que todo empiece y termine en la bomba. Está diciendo que antes de volver a ponerlo en marcha quiere comprobar el resto del circuito.

—¿Porque puede haber otro problema?

—Exacto.

—Entonces no sabemos todavía cuál es la causa.

Henry se quedó quieto.

—No.

Sonreí.

—¿Qué?

—Eso es bueno.

—Tenemos una caldera comunitaria estropeada.

—Para la caldera es malo. Para el seguro es bueno.

—No entiendo a los abogados.

—La compañía no puede decir que la causa es desgaste de la bomba si todavía no sabemos cuál es la causa.

Henry pensó.

—Puede intentarlo.

—Naturalmente que puede intentarlo. Es una compañía de seguros. Decir que no es una de sus actividades principales.

Henry se rio.

—Vale.

—¿Qué?

—Empiezo a entender por qué te pagan.

No debería haberme gustado tanto aquella frase.

—Me pagan por muchas cosas.

—¿También por usar tres rotuladores?

—Especialmente por eso.

Encontramos las facturas de mantenimiento.

—Al menos parece que se ha mantenido —dije.

Henry revisó una.

—Espera.

—¿Qué?

—Aquí.

Me señaló una anotación.

Recommend monitoring of pump performance due to intermittent pressure fluctuation.

—¿Eso es malo?

—No necesariamente.

—¿Se hizo algo?

Buscamos el informe siguiente.

Nada.

Otro.

Nada.

—¿Se ignoró? —pregunté.

—O se revisó y no quedó registrado aquí.

—Necesitamos saberlo.

Henry cogió el teléfono.

—Puedo preguntar mañana a la empresa de mantenimiento.

—No.

Me miró.

—¿No?

—Primero que nos manden el historial completo.

—Eso iba a preguntar.

—No preguntes si «ignoraron» nada.

—No iba a utilizar la palabra ignorar.

—Bien.

—Sé hablar con personas, Claire.

—He visto pruebas contradictorias.

—Has salido con hombres de Tinder. No puedes utilizar eso contra toda la especie.

Lo miré.

—Eso ha sido bajo.