Broken Ice Capítulo 34
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Capítulo 34

Simon

Llego al trabajo y Richard está en la puerta.

Pienso en darme media vuelta, pero vamos a trabajar juntos y no voy a poder huir eternamente.

No he dormido casi nada esta noche pensando en todo.

En la vuelta de mi ex y en la propuesta de Sayer.

La esperaba, lo ansiaba desde hace semanas y ahora que llega, no sé qué paso dar.

Siento que la vuelta de Richard tal vez sea un aviso de cómo acabaré con Sayer si acepto, pero, por otro lado, los avances de Sayer me hacen preguntarme si de verdad quiere luchar por nosotros.

Estoy muy confundido.

—Buenos días —me dice y le doy los buenos días.

Para él, lo serán; para mí, no. Joder, ahora mismo solo quiero olvidarme de todo. Y es un asco porque estoy feliz por lo que dijo Sayer, pero, a la vez, hecho una mierda porque Richard me recuerda a quién fui hace años.

—Siento lo de ayer. —Entra y habla mientras yo enciendo los ordenadores.

He venido con Gin andando y la he puesto al tanto de todo. Ya sabía muchas cosas porque le mandé un audio rápido cuando me fui a dar vueltas por la ciudad sin rumbo fijo.

—No lo sientas. Siempre fuiste así, egoísta. —Por su mirada sé que le he hecho daño—. Lo siento…

—No, no lo sientes.

—Pues no, la verdad. Pero ya da igual. Vamos a trabajar juntos, a ser profesionales y nada más.

—¿Y si yo no pudiera decir eso de nada más? Verte me ha removido cosas. Sí, juntos pasaron cosas malas, pero las buenas fueron muy buenas y, después de ti, con nadie he sentido esa conexión.

Tiene razón en que las buenas eran muy buenas. Fue mi primera vez; descubrimos juntos cómo nos gustaba hacer el amor. Qué nos ponía más. Éramos un equipo cuando no trataba de humillarme.

—Yo no puedo decir lo mismo. —El dolor pasa por sus ojos castaños.

Antes de Sayer, sí, pero ahora no. No tengo dudas de lo que siento por Sayer. Pensé que sí, pero no. Lo que tuviera con Richard se acabó. Si me ha removido algo, solo ha sido el daño. Y, por eso, no quiero bajar la guardia.

—Me gustaría quedar para poder pasar página.

—¿Ahora yo debo tener la consideración que tú no tuviste hace años?

Te esperé dos putos años, Richard, y, cuando me viste mal por tu culpa, por culpa de la ansiedad que me daba todo eso, dijiste que me dejabas porque no querías una persona así en tu vida.

¡Una persona que era así por tu culpa! Y luego, cuando nos pillaron cerca, para demostrar que no sentías nada por mí, me pegaste.

Como si fuera ya suficiente malo todo lo demás.

Se va hacia atrás como si le hubieran golpeado mis palabras.

—Por eso mismo creo que es bueno quedar y resolver todo para poder trabajar juntos. Si no te escribí antes, es porque ese puñetazo me dolió más a mí que a ti. Vamos a hablar, ¿vale?

Asiento porque tal vez sea lo mejor, visto lo visto. Richard se va y Amanda entra y me mira alzando una ceja.

—Quiere quedar para hablar de todo.

—¿Y tú qué quieres?

—Ni idea. —Me da un apretón en la mano.

Tras un rato trabajando, voy al vestuario para ponerme las protecciones para salir y grabar un poco el entrenamiento. Al ir a la pista, veo a Sayer con Kerr. Los ojos verdes de Sayer se clavan en mí y siento miles de cosas.

No, lo que sentí por Richard no se puede comparar. Esto es más grande. Más real. Tal vez lo otro solo fuera el subidón de tantas primeras veces. Y eso es lo que me aterra, porque si Sayer me falla… ¿Qué quedará luego de mí?

Él tiene miedo, pero yo estoy aterrado por su culpa.

—Graba esto, Simon. —Basile hace el idiota y lo grabo. Todo lo que sea contenido es bienvenido.

Aquiles se pone a su lado, bailando una canción viral, y no se dan cuenta de que llegan a la portería y se tropiezan. Uno cae sobre el otro. El resto se ríe.

—Mira, esto sí que dará contenido del bueno a la app —les digo.

Sayer pasa por mi lado.

—¿Cómo estás? —No lo miro. Reviso la grabación mientras patino.

—He tenido días mejores. Richard quiere que quedemos para ver qué hay… —Me callo el resto, se lo merece por todo.

—Ah… —Va a decir algo, pero ve dónde estamos y que no es el lugar.

Se marcha. Basile se me acerca y me dice que luego le pase el vídeo. El entrenador dice que dejen las tonterías y se tomen esto en serio.

Voy por el lugar, esquivándolos. Acabo realmente cansado. Voy hasta el vestuario que usamos los de prensa y me doy una ducha. Recojo mis cosas y, cuando salgo, Sayer me espera en el pasillo.

—Ayer no lo hice bien. —Anda conmigo hasta el trabajo—. Pero voy en serio, Simon.

—Ya, por eso ni hablar conmigo puedes en público.

—Ven conmigo a darte un baño de hielo. Seguro que te ayuda para los músculos y tienes contenido para la app.

—Me acabo de duchar.

—Ya lo veo. —Me mira de arriba abajo—. ¿Te espero? —Empieza a andar. Lo quiero seguir, pero no me apetece que acabemos fundiendo el hielo.

—No, paso. Pero puedes pedirle a otro que se bañe contigo.

Vale, primer día superado. Ahora a ver cómo supero el resto hasta que tenga claro si quiero o no lanzarme de cabeza por él.

***

Quedo con Richard el viernes por la noche porque nos vamos a ver cada dos por tres y es mejor hacerlo y cerrar todo, para poder seguir con mi vida o intentarlo.

Lo peor no es solo tener a mi ex por el trabajo, es que tu proyecto de novio, de novio entre comillas, se pasee solo con un pantalón de deporte o vea la tele sentado así. Amanda y Sasha cada vez pasan más tiempo con Tyre y eso hace que estemos mucho tiempo solos.

Como ahora. Entro a la casa y veo a Sayer saliendo de su cuarto, solo con un pantalón de chándal. Me saluda y veo que no lleva ropa interior.

—¿Tratas de provocarme?

—¿Lo consigo?

—No tengo hambre. Hoy no ceno.

—Lástima.

Entro en mi cuarto y prometo no salir hasta tener claras las ideas. Se le está yendo el juego de las manos. Se lo cuento a Gin y le hace gracia.

Gin: Si no tuviera novio, me bajaba a ver una peli con vosotros por las vistas.

Soy Kerr, ya me pongo yo así y me ve solo a mí.

Es un celoso de mierda, pero he conseguido que deje de ver el deporte en la tele y me haga caso a mí… Estaré un rato sin hablar :P

Al poco, Sayer toca a la puerta.

—Te he dejado cena. Prometo que me he puesto algo más de ropa.

—Por la sonrisa en la voz, apuesto a que son unas zapatillas de estar por casa. —Se ríe y me saca una sonrisa. Echo de menos hablar con él.

Salgo y veo que se ha puesto una camiseta de manga corta negra ajustada. Por cómo me observa, sabe que lo estoy devorando con la mirada. Ando hasta el salón y veo dos platos de cena. Ha hecho pasta; la mía con tomate y carne picada, la suya con un montón de cosas de la dieta que hace.

—¿Y tu hermana?

—Pasará la noche con Tyre.

—Se lo han tomado en serio. —Asiente y nos sentamos a cenar—.

Yo he quedado mañana con Richard. —murmura un vale serio—.

No me gusta, Sayer. No siento nada por él.

—Se gira para mirarme más tranquilo—. Te lo dije para picarte.

Quiero quedar con él para ver si podemos trabajar juntos sin echarnos en cara todo.

—¿Y crees que va a servir de algo?

—No lo sé. Solo sé que tenerlo cerca me ha removido un pasado doloroso. No fue fácil para mí todo eso y, conforme pasaba el tiempo y él no cambiaba, yo me fui encerrando más en mí mismo. Al final ni yo me reconocía y me lo echó en cara.

—Primero creamos al monstruo y luego lo juzgamos por sus actos… Típico.

—Sí, algo así. Éramos muy jóvenes. Quiero cenar con él y ver qué pasa. Pero no, no siento nada por él. Solo ganas de gritarle. —Se ríe y le lanzo pan a la cara—. Deja de disfrutar con el hecho de no sentir nada por nadie más que por ti.

—No pienso pedirte perdón por eso. Y ahora cena, luego vamos a ver una película.

—No, luego me voy a la cama antes de que te pavonees más delante de mí, así vestido. —Sonríe, sabiendo el efecto que tiene en mí.

Lo peor es que surte efecto. Quiero decirle que sí a todo, pero antes quiero cerrar mi etapa con Richard y saber si no soy la misma persona. Si antes que arrastrarme por nadie pondré freno, por mucho que lo ame.

Hablamos de su trabajo y del mío, y, al acabar, le ayudo a recoger.

Gran error porque Sayer no evita el tocarme o acercarse a mí.

Me voy a mi cuarto como una moto, sabiendo que mañana por la noche tendré que tomar decisiones.

No aguanto otro día con la forma de seducirme de Sayer.

Se ha propuesto que lo acepte y no va a parar a menos que le pare los pies.