Broken Ice Capítulo 32
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Capítulo 32

Sayer

Al acabar el entrenamiento, Basile se me acerca en el hielo mientras el resto van a las duchas.

—Tengo que contarte algo antes de que te enteres por otros.

—¿Está bien mi hermana?

—Ella de puta madre, pero Simon… —Me altero y luego recuerdo que nadie puede saberlo—. A ver, conmigo no tienes que esconder nada. Sé que te importa desde que lo hice papilla.

—No…

—Mira, di lo que quieras, sigue negándolo. Me la suda. Pero, por si te sirve de algo, el ex de Simon está ahora trabajando con él, y Simon parecía muy afectado. —Lo miro asimilando la historia y me cuenta lo que ha pasado—. Se ha puesto a gritar en la sala de prensa.

Sigue hablando y yo lo escucho a trozos. Simon me contó la historia, y cómo le hizo daño porque no quería que nadie supiera que era su novio. Voy hasta los vestuarios y me doy una ducha rápida. Salgo con ropa deportiva y dejo la bolsa en mi taquilla para ir a buscar a Simon.

Entro a la sala de prensa y todos son los mismos de siempre, menos un hombre rubio que sonríe al leer algo. Tiene la edad de Simon. Debe ser el ex. Alza la mirada y, al verme, se me acerca.

—¡Sayer Paterson! Soy un gran admirador tuyo.

—Como lo son miles de personas más. —Estoy siendo un borde, pero ahora mismo me da igual. Los celos me están cegando.

Podía mirar hacia otro lado con hombres que no eran nada para Simon, pero este hombre lo fue todo para él hace años. Su primer amor. Se me está nublando la vista por los celos. Entro al despacho de Simon y solo está mi hermana.

—¿Y Simon?

—No daba una. Lo he mandado a casa. Si me ha hecho caso, estará allí.

Richard entra y odio hasta cómo huele. Claro que, cuando Simon me contó todo, le puse cara de monstruo, pero este hombre es sexi y, por lo que me ha dicho Basile, no le importa que la gente sepa que tuvo algo con Simon.

—¿Quieres algo? —pregunta mi hermana.

—Que me firme esto. —Deja una libreta—. Es para mi sobrina.

Esto no me puede estar pasando a mí. Cojo la libreta y se la dedico. Se marcha, al fin, y yo voy a por mis cosas para ir a buscar a Simon. Si es que está en mi casa. Pero no, no está ahí y tampoco responde a mis llamadas ni mensajes.

La cosa no pinta bien y, por primera vez, la idea de perderlo no me parece tan lejana.

Esperaba tener más tiempo…

***

Es la hora de la cena cuando Simon regresa. Sé que estaba bien, porque sí le ha respondido a mi hermana. Nos miramos a los ojos mientras Sasha le dice que está cenando pizza.

—Tenemos que hablar.

—No quiero… No puedo. —Anda hasta su cuarto y lo sigo—. Siempre te doy tu puto espacio, Sayer. Ahora me toca a mí poner distancia.

Nunca, jamás me ha hablado así. Cierra la puerta y la miro, sintiendo que en este tiempo lo he perdido.

¿Y qué esperaba? Esperaba que estuviera siempre ahí.

Regreso al salón porque Sasha me llama. Intento que no note cómo por dentro me estoy derrumbando.

Recojo la cena cuando terminamos y Amanda me abraza por detrás.

—Dale tiempo.

—Lo he perdido.

—Era una posibilidad. Es lo que pasa cuando decides no luchar por quien quieres, que te arriesgas a perder.

—Gracias por los ánimos.

—De nada. Buenas noches.

—Sé qué tratas de hacer.

—Pues haz algo de una vez, ¿no?

Hacer algo de una vez. Agitado, me remuevo por la cocina hasta que no puedo más y toco la puerta de Simon. Entro y lo veo con el móvil en la cama.

—Eres un egoísta.

—Lo soy, pero quiero hablar y no quiero irme de este cuarto sin hacerlo.

—Vale, te escucho y luego te largas.

«Eso ya veremos», pienso mientras me preparo para abrirme en canal. ¡A la mierda con todo! Ahora solo me importa no perderlo.