Capítulo 19
Simon
Hemos dormido juntos. Solo dormir. No creo que pase nada más entre los dos porque Sayer está como ido. Lo de Blanca le ha marcado. Por eso, me he quedado, a pesar de que estar a su lado solo me hará daño a la larga.
El problema es que no puedo alejarme, si sé que no está bien.
Tocan al timbre y Sayer sale del cuarto donde hace estiramientos. Me mira alarmado.
—Puedo esconderme en la despensa —le comento mientras giro las tortitas.
Va con la ropa mojada por el sudor y, cómo no, el tío está para comérselo.
Dormir a su lado, sentir su calor, ha sido una tortura.
Sobre todo, cuando me pasó el brazo y me atrajo hacia él.
Una mierda que esto no vaya a pasar más.
Una vez que me marche de su casa, todo se quedará en un fin de semana de locura.
—Es Kerr —informa desde la puerta y, para mi sorpresa, abre.
Pienso si esconderme o no. Finalmente, no lo hago y hago más tortitas.
—Qué bien huele eso. Dime qué hay para mí. —Kerr se pone a mi lado y me mira sin juzgarme, o a su amigo.
Así es Kerr. Puede pensar que ha pasado algo, pero no comentará nada si eso lo aleja de sus amigos. Prefiere hacerse el tonto ante Sayer, para que este encuentre su momento para contarle todo.
—Solo si nos dejas algo a los demás —le respondo.
—Voy a darme una ducha —anuncia Sayer y Kerr se apoya a mi lado en la cocina.
—Mañana tenemos que estar en las gradas para vigilar de cerca a Orson.
Kerr está convencido de que el antiguo entrenador de Ginette le hizo algo antes de que saliera a patinar, esa fatídica noche del accidente.
La verdad, yo también, porque Gin estaba bien antes de que él apareciera y decidiera adelantar su viaje, para salir casi por patas.
Y, desde ese momento, cuando hablo con ella, parece como ida.
No, algo no está bien y tiene que ver con ese hombre.
—Si así descubrimos por qué Gin está tan rara, me llevaré la lupa si hace falta.
—Sé que ella me esconde algo. Algo pasó esa noche antes de que saliera a patinar.
—Lo descubriremos.
Asiente y coge una tortita del plato. Y luego otra.
Al final lo regaño y lleva el plato a la mesa.
Prepara café, dejando claro que ha pasado mucho tiempo aquí.
Sayer sale ya duchado. No mirarlo con el pelo mojado sobre la frente es muy complicado, pero mejor que practique porque, a partir de ahora, así será nuestra vida.
Nada de besos robados.
Caricias…
Perdernos en el cuerpo del otro…
Nos miramos a los ojos un segundo, y es como si ambos hubiéramos estado pensando en lo mismo.
Aparto la mirada y me centro en el desayuno.
Kerr y Sayer hablan del entrenamiento y luego me dicen que los grabe desayunando juntos para la app.
Lo hago y lo edito mientras ponen un partido del equipo de la semana que viene y ven sus jugadas.
Kerr y Sayer toman notas. Aunque Sayer quiere parecer calmado, siento la tensión en él.
Se nota que no para de pensar en lo de Blanca.
En lo que le hizo y, por si tenía dudas, cuando Kerr le pregunta, da un respingo.
—No lo llevo bien, pero se me pasará. Mientras no la vea en mi vida, todo estará bien.
—Sayer…
—No quiero hablar de ella. Ya he hablado con la de prensa. Hará un comunicado que filtrará en redes y no quiero saber más del tema. Por una temporada, no quiero nada con nadie.
En parte siento alivio de que no fuerce las cosas buscando su idea de pareja perfecta. Si la sigue forzando, acabará por hacerse mucho daño. Por otro lado, me duele saber que, a pesar de nuestra química, nunca le dará una oportunidad a lo nuestro.
***
Es tarde cuando Sayer me acompaña a la puerta. Kerr está haciendo la cena para ellos. Me ha dicho de quedarme, pero necesito distancia para pensar en todo esto.
—¿Estamos bien? —me pregunta Sayer cuando ya he salido de su casa.
—Como amigos, sí. —Veo dolor en sus ojos verdes—. Todo está bien. No voy a irme y me gusta tu plan de no forzar las cosas.
—Sí, es lo mejor.
Nos miramos y hay mucho que decir. Al final solo me alejo, sintiendo el corazón muy pesado, porque este idiota ya me está empezando a gustar más de lo que debería. No sé cómo voy a poder ser solo su amigo sin romperme por el camino.