Broken Ice Capítulo 17
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Capítulo 17

Sayer

Despierto desorientado. Me duele mucho la cabeza y no reconozco este lugar. Algo no va bien. Agitado, observo a mi alrededor y siento la pierna de alguien. Miro hacia allí y veo a Blanca desnuda. Yo también estoy desnudo.

Me siento en la cama, agitado. Quiero vomitar. Esto no está bien.

Yo no quería esto.

Recuerdo beber; beber demasiado. Acabamos el partido y, en vez de irme con los chicos, quedé con ella. Quería besarla, sentir algo más que esa aleve atracción. Quería algo diferente. Pero no sentí nada y bebí más y, al parecer, se me ha ido de las manos.

—¿Ya estás despierto, querido?

—¿Cómo hemos llegado aquí?

—¿Hace falta que te explique cómo se folla? —Se ríe y trata de tocarme—. Admito que me costó un poco que me hicieras caso… Pero, al final, bueno, aquí estamos…

—¡¿Y no te diste cuenta de que estaba borracho?! —Me levanto y busco mi ropa.

—Bueno, tal vez un poco. No exageres.

—¡¿Qué no exagere?! ¡Has abusado de mí! —Me mira, agrandando sus ojos negros—. No, esto no está bien. Tú no bebes… ¡Joder! ¡Te has aprovechado de mí!

Tiemblo. Estoy temblando al darme cuenta de que ella ha follado conmigo mientras yo estaba mal.

—No lo saques de contexto. Tu polla no se hubiera levantado si no te excitara.

Cierro los ojos, agitado. Siento asco ahora mismo, pero, sobre todo, quiero salir de este lugar.

—Como te vuelva a ver, te juro que te denuncio.

—¿Y quién te iba a creer?

—Te destrozo la vida. Tú verás qué haces.

Se queda pálida, al fin, dándose cuenta de lo que acaba de hacer.

¿Puede ser tan egoísta que con tal de tenerme ha llegado tan lejos?

Sí, no sería la primera. He estado con mujeres que solo querían al famoso.

Lo que les da el estar conmigo. Por lo que me dijo la de prensa, Blanca ha cerrado un contrato de publicidad.

Estar conmigo le ha dado más seguidores y yo la he dejado porque me quedaba bien en el brazo.

Todo esto es mi culpa.

Recojo mis cosas y me marcho a mi casa. Al llegar, me doy una ducha larga.

Muy larga. Estoy muy nervioso y el dolor de cabeza me está matando.

Necesito contar esto a alguien, pero Kerr ya tiene suficiente con echar de menos a Gin y sus sospechas de que mi amiga se fue por algo que pasó entre ella y el entrenador.

He estado esta semana vigilando a ese hombre.

Tiene cara de bueno, pero yo, mejor que nadie, sé que la gente tiene dos caras.

Al final, telefoneo a Simon. Me siento un miserable y le cuelgo. Al poco, me llama.

—¿Querías algo?

—Soy un egoísta.

—Vaya voz más ronca. ¿Te has pasado con la bebida? —Me quedo callado. No sé cómo decirle lo que me pasa. Mi respiración se agita. Intento controlarla, pero no puedo—. Dile a tu portero que me abra. Voy de camino y, como me digas que no puedo, le digo a todo el mundo que besas fatal.

Sonrío por cómo lo dice.

Cuelgo y escribo al portero del edificio para que deje entrar a Simon y le dé unas llaves de mi casa. Estoy tirado en el aseo, cerca de la bañera, con un pantalón de chándal puesto y no encuentro la fuerza para moverme.

***

Simon entra al aseo y se tira a mi lado en el suelo. Su calor me calma y dejo de temblar un poco.

—Tengo todo el fin de semana para estar tirado aquí hasta que me cuentes qué ha pasado.

—No merezco a un amigo como tú.

—No, pero aquí estoy, porque me importas y no quiero dejarte solo. —Sus palabras me duelen porque él también me importa, pero no sé cómo lidiar con eso, y menos ahora—. Deja a un lado si te merezco o no. Aquí solo somos tú y yo, y a mí no me importa que no seas invencible.

Tomo aire. Siempre he intentado ser fuerte por mí, por mi hermana… Para que mi padre no tuviera motivos para enfadarse.

—No sé cómo contarte qué ha pasado, porque todo ha sido en parte por mi culpa.

—Empieza por el principio.

—El principio empieza cuando te conocí.

—Vale. No te vayas tan para atrás, pero si te hace sentir mejor…

—No quiero desearte o echarte de menos, o ansiar estar en ese cuarto del hotel donde podía tenerte. —No lo miro. Duele—. Blanca solo es alguien que me hace sentir que yo tengo el control de mi vida y no mis deseos.

—Ve al final, Sayer. Ya me sé esa historia.

—Lo sé, y por eso no deberías estar aquí con este gilipollas.

—Seguramente, pero no estoy aquí para ser tu novio. Solo estoy aquí para ser tu amigo. Como pareja eres lamentable, pero como amigo, me quedo aquí.

Como amigo. Salvo Kerr, nunca he tenido otro amigo de verdad.

Me cuesta hacer amigos. Abrirme a la gente y aquí está Simon, a pesar de todo.

Me atrevo a mirarlo. Tiene la cabeza apoyada en una rodilla.

Solo me mira. Solo espera. Solo se queda aquí.

Los ojos se me llenan de lágrimas y me dejo caer en sus brazos.

No hace nada salvo sujetarme mientras me derrumbo. Por lo de hoy, y por cada vez que me tragué las lágrimas porque debía ser fuerte.

—No estás solo. —Acaricia mi pelo con ternura. Y, joder, a su lado es lo que siento.

Me juro que haré lo imposible por ser el amigo que merece, porque, como pareja, al tiempo le haría daño.