Capítulo 9
Sayer
Estoy impactado por la historia de Ginette.
No esperaba algo así. Ahora todo encaja.
Y me hace verlos de otra manera. A ver, por cómo tratan a mi hermana, ya me daba igual que Ginette y Simon fueran unos enchufados.
Amanda está más feliz que nunca. Ellos le hacen bien.
Sobre todo, Simon. La escribe a casi todas horas para saber si está bien y a veces va con ella a comer y a hacer cosas con Sasha.
La está apoyando. Es algo natural en Simon, y de nuevo me pregunto quién cuida de él.
He estado tentado de escribirlo, desde que la otra noche perdiera la cabeza cuando ese hombre se le acercó.
Es normal que lo hiciera. Simon es jodidamente sexi, con ese toque de niño bueno.
Tiene unos ojos azules penetrantes y un cuerpo atractivo.
Era evidente que Gin no le interesaba porque, tal y como baila con él, hay que estar muerto casi para no ponerte cachondo.
Por eso, ese hombre sabía que podía tirarle la caña.
Lo vi irse al aseo y lo seguí, cegado por unos celos que nunca he sentido por nadie.
Ni tan siquiera por ninguna de las chicas a las que he llamado por unas semanas novia.
La idea de que otro lo tocara me destrozaba. Lo besé solo para demostrar que me sigue deseando a mí, como en el cine, y le toqué para joderle la noche y que no tuviera ganas de estar con nadie. El problema es que tocarlo y verle correrse en mi mano fue demasiado. Me gustó más de lo que debería.
Ese hombre acaba con todos mis cimientos. Me está desarmando por dentro y solo pienso en que todo regrese a la normalidad, cuando él no estaba en mi vida.
Cuando no me hacía desear cosas que dolían tanto.
Entro a la pista de hielo; Kerr quiere que Gin nos dé algunas clases de patinaje, para mejorar nuestro juego. Yo sé que es su forma de lograr que ella pierda el miedo. El problema es que cada vez que ella se cae, Kerr se rompe.
Miro hacia donde está Simon, con ropa deportiva negra y unos patines. Resulta que sabe patinar. Patina por la pista con estilo y voy hasta él.
—Ahora también sabes patinar —le digo y sonríe.
—Lo siento ser tan perfecto para ti, te jodes —me pica y caigo, como siempre—. Para tu sorpresa, te diré que solo se me da bien patinar. Hacer giros y todas esas cosas, no. Cuando me lesioné, nada grave —mira a Ginette—, supe que debía buscar otro camino, porque este no era lo mío.
—Y por eso estudiaste Periodismo.
—Sí, a ver, no era el mejor en deporte, pero me gustaba. Y mi padre me apuntó a defensa personal de pequeño. Se me da bien, por cierto. Si alguien trata de hacerme daño, sé hacerle un placaje. Por si me quieren secuestrar y eso. —Y ahí está esa sonrisa que me vuelve loco y me encanta besar.
Aparto la mirada y me centro en cualquier cosa menos en él. O en que, cuanto más cosas sé de él, más quiero conocer.
—Tal vez te escriba luego, para comentar una película que vi, que podría gustarte.
—Bien, los amigos nunca sobran, si no son unos capullos. —Pasa por mi lado patinando y se marcha adonde está su amiga.
Aprendemos algunas cosas. Sobre todo para coger agilidad y poder escapar de los defensas. Al acabar, me doy una ducha y me marcho a mi casa. Amanda me escribe para ver si puedo pasarme. Sasha está muy nervioso y necesita un momento.
Llego a su casa, enseguida. Abro y abrazo a mi hermana.
—¿Qué le pasa?
—Echa de menos a su padre… O a cómo cree que es su padre. Ni lo recuerda con él, Sayer. ¿Qué clase de padre es? —La veo al límite y odio al cabrón que la dejó aquí para hacer dinero. Joder, le busqué trabajos mejores, más cerca, ya que no quieren mi dinero.
No quiso, porque allí podía conseguir más, a la larga. Una mierda. Lo hizo para no ser parte de esto. Para no tener la responsabilidad de cuidar a Sasha y a mi hermana, pero esto no se lo puedo decir a Amanda. Un día se dará cuenta sola y dará una patada a ese idiota.
—Me quedo a dormir. —Veo alivio en su mirada.
Le digo que se dé una ducha relajante y yo me hago cargo de Sasha.
Cuando la veo irse a su cuarto, tiene lágrimas en los ojos y siento impotencia porque cargue con esto sola, sin su novio.
Sasha se tira a mis brazos y luego salta por los sofás.
Trato de que no lo haga, pero no para. Va de un lado a otro, saca todos los juguetes y, aunque intento hacer la cena para todos, es complicado vigilando a Sasha para que no se mate.
Joder, con este enano, pestañear es un deporte de riesgo.
Al final le dejo mi móvil para que juegue en la mesa de la cocina y hago la cena.
No es la mejor opción, pero quiero que mi hermana no tenga que hacer nada.
Es fácil hablar cuando no saben el desgaste mental de un niño tan inquieto.
Preparo algo de pasta que le encanta a Amanda.
Lo llevo a la mesa y Sasha se la come. Le cuesta.
Protesta y tira la mitad al suelo. Amanda sale agitada al darse cuenta de que se ha quedado relajada más tiempo del que debería.
—Todo está en orden. Yo lo acuesto.
Duda, pero, tras dar un beso a su hijo, se va a su cuarto a leer, ver una película o a dormir. Lo que quiera. Esta noche yo me encargo de todo.
A Sasha le cuesta dormirse. Cuando lo hace, estoy muy cansado. Voy hasta el cuarto de invitados y me meto en la cama. He dejado el móvil sobre la mesita. Le dije a Simon que lo escribiría. Pero ya es tarde. Miro su perfil y veo que está en línea.
Sayer: ¿Sexo telefónico?
Simon: Dudo que me estés pidiendo eso. Por lo que, si tu pregunta es si estoy teniendo eso con alguien, no.
Mierda, no formulé bien la pregunta. Simon me manda un gif de un tío riéndose. Me merezco que se ría de mí.
Eres un crío.
Lo que tú digas. ¿Qué haces?
He venido a casa de Amanda. Está sobrepasada.
¿Estamos de acuerdo en que debe dejar a su novio?
Muy de acuerdo. Pero no sé cómo sacar el tema. No sé cómo hacerlo sin causarle más daño.
No puedes hacer nada. Al final se dará cuenta sola. Solo podemos estar ahí. Le diré mañana de ir al cine o de planear algo con Sasha por la tarde.
No tienes por qué.
Tu hermana ya es parte de mí. Y Sasha igual.
No hay mucha gente como tú.
Pues ya sabes, no me dejes escapar… Es broma, por si te entra la paranoia y me dejas de escribir. :P
Casi no nos conocemos, por lo que no debería conocerme tan bien.
Me pregunto si es porque ha pasado por esto o ha conocido a muchos hombres como yo.
La idea de él con otros no me gusta. Y es algo que pasará.
Simon es sexi y tiene ese algo que hace que quieras ser parte de su luz.
Si somos amigos, un día me hablará de sus líos y yo de los míos.
Por un momento, pienso en cortar la conversación, pero luego le hablo de la película y nos dan las tantas hablando. Con él, hablar es muy fácil.