Broken Ice Capítulo 7
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Capítulo 7

Simon

Llego a casa tras una cita… horrible. No ha parado de hablar y de preguntarme cosas sexuales.

Bastante molesto y no, no quería hacer nada con él.

Dejamos claro que era una cita para tomar algo y solo me preguntaba si mi casa estaba cerca.

Él no quería ir a la suya. O tiene novia, mujer o a saber qué…

Suena mi móvil y veo que es un mensaje de Sayer.

Sayer: ¿Te han secuestrado?

Tengo pelos en los huevos hace tiempo, por lo que sé cuidar de mí mismo.

Qué boca más sucia tienes.

Solo con capullos como tú. ¿Qué tal tu cita con las charlatanas?

Horrible. ¿Y la tuya?

Solo quería sexo.

Ah.

Yo no. Me marché. Por suerte, el café estaba muy bueno y no me tocó invitarle.

Bueno, al menos no era un psicópata que te ha cortado en trozos.

¿Te estás escuchando? Sé cuidar de mí mismo. No soy tonto.

Lo sé. Es solo que… Da igual.

No, di. Ahora no me dejes con la intriga.

Gin me mira cuando va a por agua a la cocina. Estoy en el sofá escribiendo. Escondo el móvil y ella no hace amago de leer nada. Joder, odio ser así, pero siempre es lo mismo: tíos que no quieren que nadie sepa nada… Y yo respeto como un idiota los deseos de los otros. Sayer me manda un mensaje.

Solo es que siento que cuidas de todo el mundo, pero nadie te cuida a ti.

Los dos sabemos que tú no quieres ser ese alguien. Buenas noches, Sayer.

Buenas noches.

«Idiota», pienso tras esas palabras. Se preocupa por mí, pero en la distancia. Mejor que deje los mensajitos, siga con su vida y yo con la mía. Es lo mejor.

—¿Todo bien? —Gin se acomoda en mi pecho.

—Genial. —Y una mierda, porque no paro de pensar en Sayer y eso no está bien.

Ella cuidaría de mí… si la dejara. Pero siempre me he mostrado esquivo. Porque parte de mi mundo siempre está en secreto. La abrazo y ella me abraza con fuerza. No sabe qué me pasa, pero aquí se queda. Sin saber que empiezo a estar cansado de todo esto.

—¿Has terminado de editar los vídeos de la comida con Sayer?

—Sí, los he subido a la app.

Coge su móvil y los mira. Sayer sale muy sexi. Es lo que la gente quiere ver. Me ha costado hacerlo sin quedarme bobo mirándolo como un idiota que, al parecer, todavía no han jodido suficientes hombres como él.

—Está muy bien. —Deja el móvil—. ¿Te sientes mal por tener que dar explicaciones de quién te gusta?

—No, pero espero que se les pase pronto y me llamen solo Simon.

—Yo también lo espero. Siempre he pensado que las cosas se normalizan cuando son tan cotidianas que nadie necesita poner etiquetas para destacar.

—Eso creo yo también, pero siempre habrá alguien que quiera usar esto para ganar dinero.

—Es una mierda. En unos días se les pasa y los buenos solo te mirarán a ti.

—Lo sé.

El móvil me suena y miro que es Basile y Aquiles. Tengo un grupo con ellos y no sé bien por qué. Ese par de dos siempre me arrastra sin darme cuenta. Miro sus mensajes y veo que hablan de la cita. Hablan de que Sayer parecía distraído.

Eso no cambia que Sayer es igual a prohibido.

Espero no olvidarlo. La putada, que me ha jodido los caramelos de menta. Ahora, cuando los tomo, siempre recuerdo ese sabor en su boca.