25
Brody
Me había pasado toda la mañana dando vueltas, incapaz de concentrarme en nada desde que encontré la nota de Bella sobre la mesa del salón.
Tenía un vacío doloroso en el pecho y una ansiedad afilada que amenazaba con comerme por dentro.
Había intentado llamarla al móvil codificado, pero, como ya me esperaba, no contestaba.
Cuando escuché un coche acercándose a la cabaña, salí al porche casi de inmediato. Era Liam otra vez.
—¿Qué pasa? —preguntó nada más verme, frunciendo el ceño—. Tienes cara de haber visto un fantasma.
Solté el aire antes de responder.
—Bella se ha ido, Liam.
Mi hermano abrió mucho los ojos.
—¿Cómo que se ha ido? ¿Adónde?
—Se ha entregado a Viktor —admití con amargura—. Ha dejado una nota diciendo que no quería ponernos más en peligro. Estoy casi seguro de que escuchó mi conversación de anoche con Ewan y tomó una decisión desesperada.
Liam maldijo por lo bajo, visiblemente preocupado.
—Mierda, Brody. ¿Y qué piensas hacer ahora?
Apreté los labios.
—No me voy a quedar aquí sentado. Necesito saber exactamente qué hay en su móvil. Dijiste que Xander tendría los documentos esta tarde, ¿no?
Liam asintió con gesto serio.
—Sí. Me ha dicho que podrá sacar todo en unas horas.
Inspiré hondo y apreté los puños.
—Entonces volvamos a la ciudad. Quiero ver con mis propios ojos qué tenemos contra Bellucci y cómo podemos usarlo para ayudar a Bella.
Liam se pasó una mano por el pelo y soltó un suspiro resignado.
—De acuerdo. Vámonos ya.
***
Tres horas después, Liam y yo estábamos sentados en el pequeño apartamento que Xander usaba como oficina clandestina. Trabajaba frente a nosotros a toda velocidad, con los dedos volando sobre el teclado mientras iba desmontando una a una las capas de protección del móvil de Bella.
—¿Cuánto te falta? —pregunté, incapaz de disimular la impaciencia.
Xander ni siquiera levantó la vista de la pantalla.
—¿Quieres dejar de meterme presión, McRae? No es precisamente fácil desencriptar esto.
Liam resopló desde la silla de al lado.
—Tranquilo, Xander. Sabemos que eres el mejor.
Xander soltó una risa seca, todavía sin apartar los ojos del portátil.
—El peloteo tampoco hace que vaya más rápido. —Tecleó un poco más, frunció el ceño y de pronto soltó en voz alta—: Vale. Lo tengo. Aquí está.
Liam y yo nos levantamos enseguida y nos colocamos detrás de él mientras abría carpetas una tras otra en la pantalla.
—¿Y bien? —pregunté, inclinándome sobre su hombro—. ¿Qué coño hay ahí exactamente?
Xander fue abriendo los archivos uno a uno, enseñándonos lo que Bella había fotografiado. Contratos. Copias de transferencias bancarias. Listas de nombres vinculados a actividades que no tenían nada de limpias.
—Mira esto —dijo, señalando la pantalla con gesto serio—. Transferencias grandes, muy sospechosas. Dinero moviéndose a paraísos fiscales desde varias empresas controladas por Bellucci. Todo perfectamente maquillado para que parezcan inversiones legítimas, pero si rascas un poco...
—¿Lavado de dinero? —preguntó Liam, con la mandíbula tensa.
—Exactamente. Y a lo grande. Cantidades millonarias. Viktor tiene negocios legales, sí, pero esto lo puede hundir.
—¿Hay algo más? —pregunté, sin apartar la vista de la pantalla—. Algo que la policía no pueda ignorar ni aunque quiera.
Xander asintió mientras abría otro documento.
—Mira este contrato. Parece que Viktor estaba comprando propiedades de forma ilegal, usando métodos bastante oscuros para obligar a los dueños a vender. —Se giró un poco hacia mí, alzando una ceja—. De película, ¿eh?
—¿Es suficiente para implicarlo de verdad? —preguntó Liam.
Xander asintió otra vez, más despacio.
—Más que suficiente para que se abra una investigación policial seria. Aunque Bellucci tenga recursos y abogados caros, esto podría joderle de verdad. Sobre todo si se filtra a la prensa.
Observé toda aquella mierda en silencio, atando cabos a toda velocidad.
—¿Hay manera de guardar esto en un sitio al que nadie pueda llegar? Algo seguro, cifrado, pero que podamos activar rápido si nos pasa algo.
Xander arqueó una ceja y sonrió despacio.
—Claro que sí. Puedo crear una copia en una nube segura y cifrada. La configuro para que, si no se mete una clave cada día, se mande automáticamente todo a la policía y a varios periodistas importantes. Un seguro de vida, por si intentan cargarse el problema.
Asentí lentamente.
—Hazlo. Necesitamos una garantía antes de mover ninguna pieza. Esto es demasiado peligroso.
Xander se puso a trabajar al instante.
—Lo tendré listo en unos minutos. Solo tengo que establecer la clave y dejaros el acceso únicamente a vosotros.
Liam me miró con cautela.
—¿Qué planeas exactamente, Brody?
Le sostuve la mirada.
—Voy a usar toda esta información para negociar con Viktor. Bella se ha entregado para protegernos, pero no pienso dejar que se quede en sus manos. Con esto podemos obligarlo a ceder. Y con la copia de seguridad, si intenta hacernos algo, sabrá que todo acabará en manos de la policía.
Liam soltó el aire despacio.
—Estás jugando con fuego.
—Lo sé. Pero ahora mismo no tenemos otra opción.
Xander levantó un momento la vista y nos cortó la tensión.
—Ya está. Lo tenéis preparado. Os mando ahora mismo los accesos y el código. Solo vosotros vais a saberlo.
Respiré hondo, consciente de que estaba a punto de dar un paso sin vuelta atrás.
—Gracias, Xander.
Él asintió serio, plenamente consciente del peso de lo que nos traíamos entre manos.
—Buena suerte, McRae. La vas a necesitar.
Cuando salimos del apartamento y subimos al coche, Liam guardó silencio unos segundos antes de volver a hablar.
—¿Cómo piensas llegar hasta Viktor?
Miré hacia la calle con la determinación clavada en el pecho.
—Llamándolo directamente. Ahora que me busca en persona, no va a rechazar un encuentro cara a cara.
Liam suspiró, preocupado.
—¿Estás seguro de esto, Brody? Viktor es peligroso.
Lo miré con firmeza.
—Claro que lo es. Pero Bella vale la pena. Y no pienso dejar que ese cabrón le haga daño.
Liam asintió despacio mientras arrancaba el coche.
—Está bien. Entonces hagamos lo que haya que hacer. Y más nos vale que esto salga bien.
Mientras Liam conducía de vuelta al castillo para preparar el encuentro, sentí todo el peso de lo que estaba a punto de hacer.
Estaba decidido a proteger a Bella. A mi familia. A todos.
Al precio que hiciera falta.
Porque había algo que Viktor no entendía.
Cuando amas de verdad, dejas de tener algo que perder.
Y yo amaba a Bella con cada maldita fibra de mi cuerpo.
Y eso me convertía en alguien más peligroso de lo que él se imaginaba.
—Prepárate, Viktor —murmuré al aire—, porque voy a por ti.