22
Bella
El ruido del coche entrando por la grava fue lo que nos despertó a primera hora de la mañana.
Me incorporé enseguida en la cama, todavía medio dormida. A mi lado, Brody ya estaba en pie, subiéndose deprisa los pantalones mientras se acercaba con cautela a la ventana. Apartó un poco el visillo y miró hacia fuera con el ceño fruncido.
—¿Quién es? —pregunté, poniéndome rápido la camiseta que él mismo me había comprado días atrás.
Brody soltó un pequeño suspiro de alivio y se volvió hacia mí.
—Es Liam —dijo, con una voz ya más relajada, aunque todavía se le notaba la tensión en los hombros—. Vístete, vamos.
Me vestí deprisa, intentando calmar los latidos acelerados de mi corazón. Cuando salimos juntos al pequeño porche, Liam ya se estaba bajando del coche con gesto preocupado y cara de pocos amigos.
—Hola —dijo secamente, acercándose a buen paso—. Me alegro de veros todavía de una pieza.
—¿Va todo bien? —preguntó Brody con cautela.
Liam negó un poco con la cabeza y le tendió una bolsa de deporte oscura.
—Te he traído ropa, provisiones básicas y esto —añadió, entregándole también un teléfono pequeño todavía precintado—. Es un móvil de prepago que Xander ha preparado para vosotros. Es totalmente irrastreable, así que a partir de ahora usad solo este.
Brody asintió con gesto serio, cogiendo el móvil con una expresión agradecida, pero tensa.
Liam respiró hondo antes de seguir.
—Anoche Viktor se presentó en el castillo, Brody. Preguntó por ti.
Sentí cómo se me encogía el estómago.
Brody respiró despacio, sin apartar la vista de su hermano.
—¿Qué pasó? ¿Le dijisteis algo?
Liam negó otra vez, con cansancio.
—No. Todos mantuvimos la misma versión. Nadie sabía nada. Pero sinceramente, no sé cuánto tiempo podremos seguir así sin que sospeche. —Me miró un instante—. Está decidido a encontrarte, Bella. Y ahora creo que también a ti, hermano.
Brody bajó la vista un segundo y volvió a levantarla, tenso.
—Lo sé. Pero tenemos algo que podría ayudarnos. —Se giró hacia mí—. Bella, ¿puedes traer la bolsa Faraday con tu móvil?
Asentí enseguida y entré en la casa a buscarla. Cuando volví, Brody la cogió entre las manos y miró a Liam con determinación.
—Necesitamos que Xander saque toda la información que hay aquí dentro para analizarla. Documentos, contratos, transferencias, cualquier cosa que sirva para hundir a Viktor. Creo que esta puede ser nuestra mejor baza.
Liam asintió despacio, captando enseguida la gravedad de lo que le estaba diciendo.
—Se lo llevaré ahora mismo. Estoy seguro de que podrá darnos una respuesta rápida sobre lo que tenemos.
Brody soltó algo parecido a un suspiro de alivio y le entregó la bolsa.
—Cuanto antes, mejor. Cuídate, Liam.
—Vosotros también —respondió él, dedicándonos una última mirada preocupada antes de volver al coche y marcharse.
Me giré hacia Brody con el corazón todavía acelerado.
—¿Crees que esto va a funcionar?
—Tiene que funcionar, Bella. Vamos a salir de esto juntos. Te lo prometo.
Y yo le creí.
Porque si algo había aprendido con él en aquellos días era que, juntos, parecíamos capaces de enfrentarnos a cualquier tormenta.
***
Desayunamos sin prisa, disfrutando de aquel momento extraño de calma. Después hicimos el amor durante toda la mañana, despacio, con suavidad, como si realmente tuviéramos todo el tiempo del mundo y nada más importara aparte de estar juntos.
Tras comer algo ligero, Brody me propuso salir a dar una vuelta. La casa estaba lo bastante aislada como para que los dos nos sintiéramos seguros, así que acepté encantada.
Cogimos un sendero estrecho que salía por detrás de la casa y nos internamos en el bosque. La tarde estaba fresca, tranquila, y el olor de los árboles y de la tierra húmeda llenaba el aire con una sensación reconfortante.
Caminamos despacio, cogidos de la mano, hablando de todo y de nada al mismo tiempo.
Brody me contó recuerdos de su infancia en el castillo Dunbrae, historias divertidas de él y sus hermanos.
Yo le hablé de mis sueños de niña, de los veranos en casa de mis abuelos en Italia, de cómo la vida a veces no sale como una espera, pero otras veces te sorprende con regalos que no has sabido imaginar.
Al final llegamos a un riachuelo escondido entre los árboles, con el agua clara corriendo entre piedras cubiertas de musgo.
Nos sentamos en una roca grande y plana junto a la orilla y durante unos minutos nos quedamos allí en silencio, disfrutando simplemente de la tranquilidad.
Fue Brody quien rompió primero el silencio.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
Le miré despacio, sonriendo un poco.
—Claro.
Dudó un segundo antes de hablar.
—¿Cómo se arruinaron tus padres, Bella? Nunca me has contado los detalles.
Suspiré y desvié la mirada hacia el agua.
No era un recuerdo agradable, pero a esas alturas ya no tenía sentido esconderle nada.
—Hicieron varias inversiones que salieron mal —expliqué al fin, recordando aquella época oscura—.
Apostaron prácticamente todo lo que teníamos a un proyecto inmobiliario en el extranjero.
Sobre el papel parecía seguro, rentable, perfecto.
Pero algo salió mal. Nunca supimos exactamente qué pasó, solo que el proyecto se derrumbó casi de la noche a la mañana y se llevó por delante todo nuestro patrimonio.
Brody se quedó callado unos segundos, mirándome con gesto pensativo.
—Lo siento mucho. Debió de ser muy duro.
—Lo fue —admití—. Pero lo peor no fue perder el dinero. Fue la humillación. Ver cómo mi familia pasaba de ser respetada a quedar completamente hundida. Y entonces apareció Viktor ofreciéndose a ayudar... y ya sabes cómo siguió todo.
Me volví hacia Brody y lo miré despacio, sintiendo el aire fresco en la piel. La paz de aquel rincón era un contraste rarísimo con toda la incertidumbre que seguía rodeándonos, pero en ese instante decidí agarrarme solo al presente. A él.
—¿Sabes una cosa? —dije al final, en voz baja—. No tengo ni idea de lo que va a pasar. No sé qué ocurrirá con nosotros ni cómo vamos a arreglar todo esto... pero no pienso renunciar a lo que siento por ti, Brody. Ya he renunciado demasiadas veces en mi vida. Esta vez no voy a hacerlo.
Brody sostuvo mi mirada con intensidad, se inclinó hacia mí y me besó como si quisiera prometerme una vez más, sin palabras, que todo iba a salir bien.
***
Esa noche Brody volvió a hacerme el amor despacio, con una suavidad que me apretó el corazón. Cada beso suyo parecía una promesa silenciosa. Cada caricia, una declaración.
Sentirlo dentro de mí, abrazado a mi cuerpo mientras se movía con esa calma cargada de emoción, me hizo entender que nunca había vivido nada tan intenso ni tan real con nadie.
Me dormí después acurrucada contra su pecho, segura entre sus brazos.
Pero aquella tranquilidad duró poco.
Me desperté sobresaltada en mitad de la noche y tardé apenas un segundo en darme cuenta de que la cama estaba vacía.
Parpadeé en la oscuridad, desorientada. Al principio no supe qué me había despertado exactamente.
Pero entonces oí la voz de Brody, baja y tensa, llegando desde la habitación contigua.
Preocupada, me levanté con cuidado, me envolví en una manta fina para combatir el frío y avancé despacio hasta el salón. La puerta estaba entreabierta, lo justo para dejarme escuchar con claridad.
Me detuve en el umbral.
—¿Estáis todos bien? —preguntó Brody, y la preocupación en su voz me heló por dentro.
Hubo un breve silencio.
Luego lo oí soltar un jadeo frustrado.
—¿Os han amenazado directamente? Joder, Ewan. —Respiró hondo, claramente tenso—. ¿Cómo que os han enviado fotos? ¿De Genny y de Liza? Lo siento muchísimo. No quería que esto acabara afectándoos así. Estamos trabajando en ello. Solo necesito un poco más de tiempo para encontrar una solución, ¿vale?
Me quedé paralizada, sintiendo cómo el corazón me golpeaba las costillas hasta doler.
Los hermanos de Brody estaban en peligro.
Viktor había ido un paso más allá.
Ya no solo me buscaba a mí. Estaba dispuesto a arrasar con cualquiera que se interpusiera en su camino. Y ahora no solo corrían peligro ellos, también sus parejas. Incluso había enviado fotos.
Era un mensaje clarísimo.
Sabía dónde encontrarlos y sabía cómo hacer daño.
—No... todavía no. —La voz de Brody bajó hasta casi convertirse en un susurro—. Pero pronto, Ewan. Voy a solucionarlo. No dejaré que os pase nada por culpa mía. Ni a ti, ni a Liam, ni a Connor, ni a las chicas. Os lo prometo.
Volví a la habitación lentamente, con las piernas temblándome y el pecho oprimido por el miedo y la culpa. Cerré la puerta con suavidad detrás de mí y me senté al borde de la cama, tapándome la cara con las manos.
Brody no se merecía aquello.
Él me había salvado cuando nadie más quiso ayudarme. Había arriesgado demasiado por mí.
Y ahora era su familia la que estaba pagando las consecuencias.
Noté cómo las lágrimas empezaban a resbalarme por las mejillas.
Odiaba lo que estaba a punto de decidir, pero lo vi con total claridad.
No podía quedarme.
No podía seguir poniendo en peligro a los McRae.
Tenía que hacer algo. Tenía que alejarme, aunque eso significara romperme el corazón en el proceso.
Porque por encima de todo tenía que protegerlo a él.
Aunque protegerlo significara renunciar a lo único auténtico que había tenido nunca.