Broadland (Norfolk Broads 1) CAPÍTULO VEINTIDÓS
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CAPÍTULO VEINTIDÓS

M ientras cruzaban hacia el XJS de Tanner, aparcado en la esquina más alejada del aparcamiento de la oficina del forense, Tanner le preguntó a Jenny:

—¿Qué te ha parecido lo que ha dicho?

—¿Lo de por qué no nos contó que su mujer estaba embarazada?

—No, eso creo que era verdad. Me refiero más bien a lo que ha dicho del fin de semana.

—¿Te ha parecido que mentía?

—Mentir, no exactamente. Más bien que intentaba ocultar algo.

—A lo mejor es que se le da fatal el golf —dijo Jenny— y no quiere que nos enteremos.

Después de pasar los últimos minutos en la misma sala que un cadáver, estaba deseando aligerar el ambiente.

Pero una parte de Tanner seguía en la oficina del forense. Solo una mitad de él había oído lo que Jenny decía. La otra permanecía junto al cadáver de Jane Richardson, preguntándose si podía haber sido su marido quien la había matado.

Sacó el móvil.

—Será mejor que llame a Barrington para informarle del resultado.

—¿No deberías llamar a Burgess? —preguntó ella.

—Prefiero decírselo a Barrington. No creo que a Burgess le haga mucha gracia enterarse de que su víctima de asesinato es ahora mi desaparecida.

—Tampoco creo que a Barrington le haga mucha gracia. ¡Y menos cuando el padre de la chica no es otro que John Lambert!

—No, bueno, eso no tiene remedio.

Como el día anterior había guardado en el móvil el número directo de Barrington, Tanner lo marcó y esperó.

—Barrington.

—Soy el inspector Tanner. Llamo desde la oficina del forense.

—Ya —dijo Barrington, como si se estuviera preparando para lo peor—. ¿Cómo ha ido?

—El señor Richardson la ha identificado formalmente.

Al otro lado de la línea se hizo un silencio antes de que Barrington contestara:

—Me temía que fueras a decir eso. Ya han llegado los resultados de la muestra de sangre que enviaste.

Sí pertenecía a la víctima del asesinato, así que parece que tenías razón.

Debieron de matarla cuando volvía del pub Bittern.

Ya le he pedido a Burgess que envíe a los forenses al puente del ferrocarril, a ver si encuentran algo más.

Supongo que todavía no se lo has dicho, ¿verdad?

—Todavía no, señor. He pensado que era mejor informárselo primero a usted.

—Vale, pues… gracias. —Se oyó un suspiro al otro lado de la línea—. Supongo que eso significa que alguien tendrá que dar la noticia a sus padres.

Siguió un silencio. Era bastante evidente que esperaba que Tanner se ofreciera voluntario para la tarea y, como en la práctica el caso ya era suyo, aunque oficialmente no dirigiera la investigación, se sintió obligado a hacerlo.

—Jenny y yo podemos ir ahora mismo, señor, si eso ayuda.

—Te lo agradecería, gracias.

—No hay problema, señor.

—Cuando estéis allí, no olvidéis preguntarles cómo se llevaba con su marido y si había tenido alguna relación problemática en el pasado.

—También cabe la posibilidad de que fuera un intento de secuestro que salió mal, señor.

—Es muy posible —admitió Barrington—, pero tratadlos con mucho tacto, por favor. Si queremos cerrar esto con el menor revuelo posible, necesitamos tenerlos de nuestra parte.

—Sí, señor.

—¿Habéis conseguido el ADN y las huellas de Richardson?

—Sí. Dice que estaba jugando al golf cuando la mataron, pero alguien tendrá que comprobarlo.

—Mándame los detalles por correo y le diré a Burgess que lo investigue.

—¿No deberíamos enviar también a alguien al pub Bittern, señor?

—Se lo comentaré. Y pondré a alguien a revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona. Puede que veamos a alguien que la seguía camino a casa. Y tendremos que empezar una investigación completa de los antecedentes de Jane Richardson.

—Ya la hemos empezado, señor.

Barrington sonó sorprendido.

—Ah. Bien. Entonces lo dejo en tus manos.

La llamada terminó y Tanner miró a Jenny.

—Supongo que no te importará acompañarme a dar la noticia a los padres.

—¡Claro que no! Es más, sé dónde viven.

—¿Ah, sí?

—Creo que casi todo el mundo de por aquí lo sabe. Tienen la que probablemente sea la casa más grande de Horning. Está a orillas del río, justo pasado el club de vela.