Brillando entre las grietas CAPÍTULO 9 #5
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CAPÍTULO 9 #5

―Bueno, que al final lo hemos conseguido ―dice Grayson .

―Bien, yo tengo la cinta adhesiva ―comenta Joe enseñándola―, pero todavía es pronto para dormir, podemos estar aquí un rato hablando.

―Vale, venga. Clara, ¿qué prefieres? ―comienza Grayson.

―Oh, no ―suspira Joe, poniéndose una mano en la frente.

―¿Que cada hora tengas que decir la palabra “pepino” en alto, sea donde sea y estés con quien estés? ―continua su amigo―. ¿O, que cada seis horas tengas que comer un pepino?

―Emm…

¿Qué clase de preguntas son estas?

No sé, prefiero no responder. Son muy raras las dos, no querría hacer ninguna.

―Gray, déjala ―le regaña Joe―. He dicho que habláramos, no que hicieras esta clase de preguntas.

―No, no has especificado.

Joe rueda los ojos y me mira.

―Vale, tortolitos, os dejos solos ―se levanta Grayson, sonriendo de forma traviesa―, pero luego volveré y no podréis dormir de la fiesta que os voy a montar. El que avisa no es traidor.

Y así sin más, se va.

Por un rato, hay silencio.

―¿Estás bien? ―me pregunta Joe―, has estado muy callada .

No, no me encuentro nada bien.

Sonrío, dándole eso como respuesta.

―Al final no has cenado ―cambio de tema, señalando el plato de carne con salsa de encima de la cama.

―Es verdad ―sonríe.

Pero no se mueve.

No va a coger el plato, ni si quiera se le nota respirar.

Le miro a sus preciosos ojos marrones.

―Va a ser tu cumple ―me dice, devolviéndome la mirada.

Asiento.

―No hagas nada porfa, no quiero nada.

―Como quieras, Clara ―me toma la mano.

Apoyo tímidamente la cabeza en su hombro.

―Sabes que va a dar mucha guerra, ¿no?

―¿Quién? ―pregunto confundida, sin saber a quién se refiere.

―Grayson. A veces es un capullo, pero es mi mejor amigo.

―Lo sé. Tú eres el mío.

Esas seis palabras se me escapan de la boca tan rápido, que no me da tiempo a pensarlas.

Me sonrojo y desvío tímidamente la mirada, de nuevo al suelo.

―Y tú la mía.

Un rato después, Evie ya está dormida .

El hilo está colocado y yo estoy tumbada a oscuras en el colchón del suelo de su habitación.

Tiro un poco del hilo, haciendo que se despegue del suelo de la otra habitación.

La puerta del cuarto de Joe se abre y le oigo bajar las escaleras.

Cuando oigo las voces debajo de Joe y sus padres, me levanto y abro un poco la puerta sigilosamente. Entra una raya de luz del pasillo a la oscura habitación y cierro de nuevo para asegurarme de que Evie no se ha despertado con la tenue luz que ha aparecido en la habitación.

Antes de salir, voy tocando muebles hasta llegar al armario y cojo dos vestidos.

Lo siento Evie .

Salgo rápidamente, conteniendo la respiración para no hacer nada de ruido, y entro a la habitación de Joe.

―Ya estamos a solas ―habla Grayson solo, con una almohada.

Está besando la almohada de Joe como si fuera una chica de verdad.

Que asco.

Cuando empieza a empapar la tela del cojín con la lengua de manera un repugnante, carraspeo la garganta, para hacer una señal. Nos miramos a los ojos cuando nota que estoy ahí y se sonroja .

―Ya es hora, hermanita ―dice sonriéndome, como si no hubiera pasado nada―. Joder, es que fue una salvada super guay ―vuelve a sacar el tema.

―Gracias.

Justo, aparece Joe por la puerta, y la cierra con pestillo.

―Vale, Clara puedes tumbarte en la cama ―dice caminando hasta mí.

―Tengo una idea… ―empiezo a decir, con la sonrisa asomándose por mis labios.

―¿Cuál? ―se frena Joe, analizándome la expresión.

―Me reiría mucho si me hicierais una pasarela de moda ―admito acomodándome en el colchón.

Me miran extrañados.

Les enseño los dos vestidos que he cogido de la habitación de Evie y abren los ojos de par en par.

―No, no, no esto no es buena idea, Clara ―dice Joe.

―¡Claro que sí!, lo haremos ―le corta Grayson riéndose.

Este, coge los vestidos de mis manos, agarra a Joe y le arrastra el baño.

Diez minutos después, sigo sentada en la cama, mirando por la ventana el cielo, que ya está muy oscuro y solo se distingue la silueta de un árbol.

De repente, los veo salir. Joe se va cubriendo como puede, mientras que Grayson va modelando como alguien profesional .

Madre mía, no puedo parar de reír.

A Joe parece que no le hace nada de gracia, pero Grayson posa como si fuera realmente famoso.

Joe lleva un vestido rosa pastel con una especie de cinto fucsia en la parte del pecho y un círculo de plástico en el medio.

Su amigo, también llevaba un vestido rosa de manga corta, pegado por arriba y un poquito más suelto por abajo, con un lacito en el pecho y un gato blanco de dibujos animados en el centro.

Creo que al final ha sido buena idea venirme aquí a dormir.

―Vale, ahora tengo yo la idea ―dice Grayson con cara demasiado sonriente.

―No, esa sí que no la voy a escuchar ―se niega Joe.

―Vamos, Joe, primero le digo, y luego, opinamos y votamos. Haremos lo que diga la mayoría.

―Vale ―acepto nerviosa.

Al ver que yo digo que sí, Joe también lo hace, cruzándose de brazos.

―Vamos a escaparnos al parque de al lado, solo un ratito, llevamos linternas y ya.

―No, ni de coña, tío.

―Clara, ¿tú que dices? ―me pregunta Grayson entusiasmado.

―A mí me gustaría si es solo un rato…