Brillando entre las grietas CAPÍTULO 10
41%

CAPÍTULO 10

Joe

Hoy al fin, es el cumple de Clara.

Me ha dicho que no la comprara nada y que no la hiciera nada especial, pero no puede ser así.

He convencido a mi madre para hacerla una fiesta sorpresa en mi casa.

No le gustará que haya mucha gente, así que solo se lo voy a decir a algunas personas cercanas.

En el recreo hemos estado juntos, pero ahora a la salida, como se va en autobús, puedo hablar con la gente sin que se entere.

Blair va todos los jueves a la biblioteca justo cuando se acaban las clases, así que es adonde iré primero.

Pero antes, recorro todo el pasillo hasta llegar a los baños de chicos.

―Venga tío, date prisa ―le grito a Grayson desde fuera, dando golpes en la puerta.

Me ha dicho que me va a acompañar, pero me está haciendo perder el tiempo.

―No me metas prisa, no me quiero quedar con pis en la vejiga, ahora tenemos entreno y me irá mal si me meo en medio del entrenamiento.

Suspiro, bastante impaciente y con el tiempo justo como para estar haciendo bobadas .

―Voy yendo yo solo como no te des prisa ―le aviso por última vez.

―Vale, vale…

Justo, sale del baño. Subiéndose la cremallera del pantalón.

―¿A dónde vamos primero, capitán?

―A la biblioteca a por su hermana.

Asiente y me adelanta corriendo. Pero, siendo Grayson, es raro que alguna vez haga algo normal como correr. Tiene que darle su toque personal antes.

―Mira tío ―me llama asombrado por sus habilidades―, estoy corriendo de espaldas sin mirar.

Justo cuando espero que le pille algún profesor, se da un golpe en la espalda con la puerta del pasillo que conecta con la biblioteca haciendo un ruido tremendo.

El fuerte sonido hace que todos se giren para mirarlo.

Se pone rojo de la vergüenza y me mira para que le siga.

Yo, estoy partiéndome de risa tirado en el suelo, apoyado con la espalda en la pared.

Grayson se acerca a mí y me agarra del brazo para que lo siga adentro de la biblioteca.

―Joder tío, eres tan torpe… ―me sigo riendo, esta vez intentando que sea en silencio.

―Cállate, que me ha dolido.

Su respuesta hace que me ría aún más, por lo que me da un codazo .

Seguimos andando hasta que llegamos a la mesa donde está haciendo deberes Blair.

―Hola ―digo hablando bajo.

―¿Qué quieres? ―contesta sin si quiera alzar la mirada.

―¿No vas a ver quién somos? ―pregunto confundido al ver que no se molesta en mirarnos.

―No hace falta ―contesta muy segura, todavía sin mirarnos―, sé que eres el que se quedó en mi casa a dormir con el permiso de su mami. Y tu amigo, el imbécil que ha hecho un escándalo por correr de espaldas, ¿me equivoco?

Grayson me hace una seña con la cara de incredulidad.

―¿Qué queréis? ―vuelve a preguntar.

―Es el cumple de Clara, vamos a hacer una fiesta sorpresa con sus amigos, y queremos que vengas.

―Clara no quiere hacer nada para celebrarlo.

―Pero es una fiesta sorpresa ―insiste Grayson.

―Me da igual ―dice bufando―, dijo que no quería nada, no la llevéis la contraria.

―Venga, Blair, hazlo por tu hermana.

―Por eso mismo estoy diciendo que no.

―Por favor ―pido de la forma más sincera posible.

Blair suspira y al fin me mira a los ojos con un destello de molestia.

―¿A qué hora?

―A las ocho en mi casa ―respondo con una sonrisa de oreja a oreja tras oír su respuesta .

―No sé dónde vives, genio ―indica con ironía mirándome de arriba abajo.

―He quedado con Clara para que venga a ver una peli, mi madre os recogerá en vuestra casa.

Blair asiente y vuelve a ponerse con los ejercicios.

Grayson y yo salimos de la biblioteca.

―Vale ―dice Grayson―. ¿Ahora dónde vamos?

―Pues…

He avisado a Blair, a Evie, también a Royce, que parece que le cae bien, a Grayson por supuesto y… No tiene más amigos.

―¿Nadie más? ―pregunta.

―Luego aviso a su hermano que venga con el coche.

―Vale… Ahora, vamos al entreno antes de que el señor Fletcher se cabree.

Asiento y vamos corriendo al campo con los demás.

He llegado a casa con Grayson.

Son las cinco de la tarde.

Tengo el móvil de mi madre para llamar a Xander.

Marco su número un poco nervioso, la verdad.

―¿Quién? ―dice con tono cortante.

―Hola, soy Joe, el amigo de Clara ―digo ocultando mi nerviosismo.

―¿Qué quieres?

―¡Quiero que vengas esta tarde a mi casa a la fiesta sorpresa de Clara ―contesto su pregunta sin rodeos .

―Clara no quiere fiestas.

―No, ella no quiere molestar a nadie para que le haga una fiesta. Pero bueno, ese no es el tema, la cosa es que estés en mi casa a las siete y media.

―No me parece buena idea…

―Me da igual, va a venir Blair, Evie, otros amigos… Si quieres, puedes traer algún amigo tuyo, pero no te pases, con tres o cuatro vale, que no es muy grande la fiesta.

―Bueno…

―Y trae también a Arlo y a tu otra hermana.

―Vale. A las siete y media estaremos allí.

Y cuelga.

Bien , lo he conseguido.

Vale, me queda colgar el cartel e inflar los globos, tardaré dos minutos y podré jugar con Grayson.

Vale.

He mentido.

No se tardarían dos minutos en inflar los globos.

―¿Ya está todo, tío? ―pregunta Grayson, bajando las escaleras bostezando―. Oye, no veas que cómoda es tu cama para dormir una siestita.

Cuando me ve se frena en el último escalón y me mira alzando las cejas, muy sorprendido.

―Son las seis y cuarenta y cinco. Y no has inflado ni un puto globo .

―Sí que lo he hecho ―me defiendo señalando unos cuantos globos en una esquina, que no son más de diez.

―Esos globos son los mismos que tenías inflados antes de que me echara una siesta de una hora y cuarenta y cinco minutos ―responde mirando el reloj.

―Es que no sabía que era tan difícil hinchar unos estúpidos globos.

―Es que no es difícil.

―Sí que lo es, mira, inténtalo tú ―le reto tendiéndole un globo del paquete.

Grayson lo coge, se lo pone en la boca y empieza a soplar hasta que el globo está a punto de reventar, lo ata y me lo tira a la cabeza.

Me quedo boquiabierto.

―Dame el paquete anda, que los inflo yo ―me ofrece poniéndome cara de asco.

Le lanzo el paquete y me dejo caer en el sofá.

―Eeeh, no, no, no. Levántate y haz algo, señorito “No sé hinchar un globo” ―ordena Grayson burlándose de mí.

Rodando los ojos, me levanto y me subo a la silla para colgar el cartel de “Feliz cumpleaños” en la pared.

Justo, mi madre abre la puerta.

Viene de comprar toda la comida, que sé que Clara no querrá comer.

―Hola, chicos ―saluda caminando rápido hacia la cocina.

―Hola, mamá .

―Hola, segunda mamá ―saluda Grayson sacándome la lengua.

Uff, parece un niño pequeño.

Grayson vuelve a hinchar globos y yo voy a la cocina a poner en cuencos las patatas fritas y las galletas.

Cuando salgo para colocarlo en la mesa, me encuentro a Grayson, morado, tirado en el sofá.

―Ay, que me muero ―dice echándose aire con las manos.

―Joder, tío, que te estás muriendo por cuatro globos de mierda.

―Por lo menos los se hinchar ―se defiende tomando una gran bocanada de aire de forma dramática.

Ruedo los ojos y cambio de dirección para subir arriba y cambiarme.

Como me he duchado después de entrenar, ahora solo tengo que vestirme.

Toco la puerta de la habitación de mi hermana cuando paso por ahí.

―Vístete ―grito.

Y sin esperar respuesta, voy a mi cuarto.

Cierro la puerta con pestillo y saco la ropa del armario.

Unos pantalones vaqueros grises o azules o como se llame la mezcla de eso y una camiseta blanca con el borde de las mangas verde.

Me lo pongo y bajo .

Ya están todos los globos, la mesa con comida y ha llegado Royce, que está con Grayson en el sofá.

―Hola, tío ―saludo haciendo un gesto subiendo el mentón.

―¿Qué tal? ―pregunta.

Me siento con ellos a esperar mientras hablamos.

―Joder, estoy de la profe de matemáticas hasta los cojones, me tiene manía. Creo que me va a quedar la nota en un cuatro con nueve ―se queja Royce sacando tema.

―Pues a mí me cae bien ―señala Grayson.

―A mí también ―coincido con mi amigo―. Además, si te ha puesto el cuatro con nueve, será porque le tienes, creo que es ilegal que te bajen nota porque les caes mal.

―Mentira, eso lo dices porque estudias, señor cerebrito ―contesta Royce.

―Es que quiero entrar ya al instituto, tengo muchas ganas de irme al Livangsbon College ―añado con entusiasmo.

Mis padres siempre me dicen que voy a ir ahí, que me va a gustar más que un instituto público.

Y, como mi madre y la de Grayson se llevan bien, donde vaya yo, ahí estará él.

Sinceramente, quiero tener la libertad que tienen en el instituto. En primaria están todos pendientes de todo, y en el instituto… Les da igual si le clavas a alguien una chincheta en la cara.

―¿Vais a ir al Livangsbon? ―pregunta Royce.

Mi mejor amigo y yo asentimos .

―Pero es de pago. ¿De verdad os veis dentro de unos años con ese uniforme?, ¿o con niños pijos?

―Pues, sí. ¿Has visto las instalaciones?, parece un castillo, tiene campo de fútbol gaélico y tú puedes escoger las clases.

―La matrícula vale una pasta.

―Son como seis mil o siete mil euros al año ―digo sin concretar mucho.

―Eso es muchísimo dinero.

―No te quejes, que tú tienes eso y más ―le regaña Grayson.

―Ya, pero…

Es verdad que es caro, pero creo que valdrá la pena.

Dos minutos después, llaman al timbre.

Abro la puerta y están Arlo, Xander, la otra hermana de Clara que no sé cómo se llama y otros tres, que creo que son sus amigos.

A uno le reconozco. Es el que recogió a Clara de mi casa una vez.

―Hola ―saludo abriendo más la puerta para que pasen todos―, pasad.

Van entrando y saludando, un poco incómodos.

―Os podéis sentar y hacer lo que queráis.

Todos se sientan y empiezan a hablar entre ellos.

Dejan a Arlo en el suelo, y viene hacia nosotros .

―Hola pequeñajo ―le saludo con una gran sonrisa, cogiéndole en brazos.

Él se me apoya en el pecho y noto como se relaja.

―Joe no ido, estás aquí ―dice mirándome con esos pequeños ojos verde, llenos de brillo.

―Volví hace mucho, Arlo, pero tú no me habías visto hasta ahora, ¿verdad?

Niega con la cabeza, volviéndose a apoyar en mí.

Poco después baja Evie de su cuarto, con el vestido que me puse la semana pasada para hacer el tonto con mi mejor amigo y Clara.

Grayson y yo nos miramos a la vez, como si estuviéramos pensando en lo mismo, y nos reímos bastante alto, haciendo que Royce nos mire con cara de asco.

Ya no queda nadie por venir, las próximas tienen que ser ellas.

Llaman a la puerta.

Abro y Blair entra por la puerta con Clara, a quién tiene con las manos en la cara para que no vea nada.

―Ya puedes mirar ―la avisa destapándola los ojos.

Cuando abre los ojos, se queda de piedra y su cara va cogiendo color rojo poco a poco.

―Feliz cumpleaños ―gritan los amigos de Xander.

Todos van corriendo hacia ella y la abrazan y la lanzan por los aires .

Se van alejando poco a poco, y veo que el que vino la otra vez a por Clara, la lleva cogida en brazos.

Ugh .

Cuando pone la vista en nosotros, le dice al chico que la baje, y viene a donde estamos.

―Vamos a darle un abrazo a la tata, Arlo ―digo moviéndole de mis piernas para levantarme.

Su hermano pequeño va corriendo hacia ella. Clara le coge y sigue andando hacia mí.

―¿Por qué me da la impresión de que has sido tú el que lo ha organizado? ―me dice sonriendo.

―No sé por qué crees eso, pero puede que no vayas mal encaminada.

Sonríe y me da un abrazo lento y largo. Me derrito en sus brazos y cierro los ojos. Clara se apoya contra mi pecho, porque, aunque sea alta para su edad, mide bastante menos que yo.

Huele a su champú de fresas y sandía.

Abro los ojos de nuevo, y veo que su hermano me está mirando como una fiera.

La suelto rápidamente y me paso una mano por el pelo, bastante incómodo.

Clara se acerca a mis amigos.

―Felicidades hermanita ―saluda Grayson sonriendo―, ya cumples ocho años…

―Sí ―dice cogiendo otra vez el tono rosa en sus mejillas .

―Una cosa ―advierte mi amigo, poniéndose serio mientras me mira con un destello en la mirada de maldad―. Creo que me debo llevar parte del mérito por hacer una parte muy importante de la fiesta, que no se me ha reconocido.

―¿Cuál? ―pregunta Clara confundida.

―La de inflar los globos, ya que tu querido novio no sabía.

Clara me mira alzando las cejas de sorpresa mientras sonríe.

―¿No sabes inflar globos?

―Sí que se ―me defiendo, frunciendo el ceño inevitablemente.

Grayson se ríe, contagiando a Clara.

―¿Te… ¿te puedo pedir una cosa? ―le dice esta, a Grayson, super tímida.

―Sí, claro, hermanita.

―¿Te puedo dar un abrazo? ―dice sin mirarle.

Grayson se abalanza contra ella antes de que Clara pueda hacerlo.

―Eres mi segunda chica favorita en el mundo ―le dice Grayson a Clara.

Carraspeo ante esa confesión.

Mi amigo se ríe.

―Bueno… Mi tercera, primero va mi madre, luego Evie y luego ya tú.

Ahí sí que me cabreó. Se está pasando mucho con este tema. Como salga con mi hermana, le mato .

―Tú eres… ¿un gran amigo? ―dice Clara mirándome sin saber que decirle.

Todos nos reímos.

Royce está jugando con Arlo en el suelo.

―Felicidades, Clara ―la felicita con una sonrisa.

―Gracias Royce.

Bueno…

La gente ya está comiendo, y sé que Clara no lo va a hacer, y esta vez no la voy a obligar.

Ha comido una manzana en trozos en el recreo, y luego, para comer una albóndiga, que ya es más que todo lo que suele comer en un día.

Así que solo espero que se lo pase bien. El regalo se lo daré luego.

He ahorrado desde el día del partido, para comprarla la pulsera.