Brillando entre las grietas CAPÍTULO 9
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CAPÍTULO 9

Clara

Sinceramente, no entiendo nada de lo que está pasando.

Nunca he visto un partido de fútbol gaélico por increíble que parezca. Solo he visto fútbol normal porque mi hermano juega a eso.

Sé que debe de estar yendo bien, porque la gente no hace más que gritar emocionada y vitorear.

Evie se ha puesto conmigo en el autobús. No hemos hecho mucho, casi no hemos hablado.

Ha estado hablando con las demás.

No me gusta. Sé que soy egoísta por querer que se quede conmigo todo el rato, pero es que es mi mejor amiga y sin ella, no tendría a nadie aparte de Joe.

Creo que la hace bien hablar con otras, porque ya no la dicen cosas por estar tanto conmigo y se la ve más contenta.

Después de llegar, nos dividimos por clases, y luego, nos hemos tenido que sentar en las gradas para ver el partido.

Menos mal que he sido rápida para ponerme al lado de Evie, porque si no, me hubiera sentado sola. Nadie se quiere sentar cerca de mí.

Como estamos por la mitad de las gradas de la parte de abajo y las amigas de Evie están un escalón más arriba, todos se han sentado por esa parte, y el asiento vacío que hay a mi derecha, sirve de separación para que se ponga más gente sin estar a mi lado.

Evie me sigue sin hacer mucho caso, pero por lo menos está junto a mí, cosa que agradezco.

Al inicio del partido, me ha incluido en la conversación, pero sus amigas me evitaron completamente y hablaron mal sobre mí como si yo no estuviera.

A veces, también me tocaban el pelo, o hacían como que me daban en la espalda sin querer, pero sé que lo hacían queriendo.

Da igual, estoy acostumbrada, no pasa nada. Si no lo pienso, no me afecta.

Minutos después, ya ha terminado el partido.

Estoy sedienta y tengo mucho calor. El clima no ayuda. Es marzo, pero parece mediados de julio.

Sinceramente, estoy deseando de ver a Joe, no aguanto un minuto más aquí.

―Emm… Oye, Clara ―me llama Evie. Se agarra las manos, nerviosa.

Me giro con una sonrisa. ¿Ya se han ido las otras? ¿Viene conmigo?

―¿Qué pasa? ―pregunto, dando un paso hacia ella.

―¿Te importa ir sola en el autobús de vuelta? Es que Darcy me ha pedido que me siente con ella. Y como antes he ido contigo, pensaba que …

La cara se me cae a pedazos, pero consigo reaccionar rápido.

―Sí, claro, no te preocupes. Ponte con ella.

Fuerzo la sonrisa hasta que me duelen las mejillas, pero sé que no cuela.

Sabía que esto pasaría. Otra vez sola.

Pero bien por ella, ¿no?

Con una sonrisa temblorosa, me giro y voy poco a poco al autobús.

Sé que voy a ir sola, así que no tengo prisa por llegar y coger un sitio bueno, por lo que me tomo mi tiempo en caminar.

―¡Espera, Clara! ―grita alguien por detrás.

No reconozco la voz.

Me giro, y veo a Grayson, apoyado en la parte de pared de las gradas, con la bolsa de deporte, de la que sobresale una botella de agua roja, que resalta de todos los demás colores.

Todo me recuerda la sed que tengo…

No he traído nada de agua ni dinero, así que no podré beber nada hasta que llegue a casa.

Despejando mi mente, vuelvo a mirar a Grayson, que se acerca en largas zancadas a mí.

―¿Qué tal, super modelo? ―saluda, alzando la mano, para que la choque.

¿Por qué me ha llamado así?

Chocando tímidamente y un poco confusa, contesto .

―Bien, ¿y tú?

―Yo también bien, hemos ganado, así que mal no voy a estar ―bromea.

Asiento con la cabeza, sin saber que decir.

―Oye ―empieza a hablar―, Joe está muy preocupado por ti.

¿Cómo?, ¿qué he hecho ahora?

Más confundida, me atrevo a preguntar.

―¿Por qué?

―Me ha dicho que se meten contigo.

Mis ojos se clavan en los suyos. Es una sensación horrible, como si me hubieran quitado la ropa de invierno en medio del frío.

Ha roto la promesa… se lo ha dicho.

―No entiendo por qué dicen eso, la verdad. Si tú eres listísima y… bueno, y muy guapa. Da igual lo que hablen los demás. Si necesitas algo, me avisas.

Y así, sin más, se va despidiendo con la mano.

Entonces era verdad. Joe se lo ha dicho. Y eso que le pedí por favor que fuera nuestro secreto.

Suelto el aire de golpe para que no me tiemble el cuerpo y camino hacia el autobús con las manos bien apretadas en el uniforme.

―¡Clara! ―me llaman a lo lejos.

Esta vez, reconozco esa voz perfectamente .

Aprieto el paso, haciendo como que no escucho nada y sigo andando.

―Clara ―escucho más cerca.

¿A quién más se lo habrá dicho?

¿Ha ido contando cosas mías por ahí?

Jope, que se acabe este día ya, por favor... La gente me ignora, Evie se aleja, se burlan de mí como siempre y encima, me entero de que hay una persona que sabe cosas mías sin yo habérselas contado. Genial.

Ah, y se me olvidaba, no tengo agua y me voy a deshidratar, porque beber del grifo, no es una opción viendo cómo están los baños. En unos no hay agua y en otros sale completamente blanca.

Con las lágrimas al borde de caer, acelero aún más el paso.

Me duele tanto la garganta de aguantarme el llanto… Es como que la próxima vez que hable, voy a estallar en lágrimas, cosa que no me vendría bien en estos momentos.

―Clara. Para, por favor ―dice de nuevo Joe.

Justo cuando me quedan menos de diez pasos para llegar al autobús, me agarra del brazo y me lleva a un lado donde casi no hay gente.

―¿Por qué me ignoras? ―pregunta confundido, mostrando preocupación en la cara.

―No es nada, solo quiero sentarme ―digo, concentrándome en otras cosas para no llorar.

―Clara… No parece que no sea nada .

―Joe, déjame montarme en el autobús.

―¿Y Evie?

Miro la ventana del autobús, donde se distinguen dos figuras donde estábamos sentadas antes Evie y yo.

―Con Darcy.

―¿Por qué no estás con ellas?

―Porque voy al autobús.

―Pero tienes que esperar a Evie.

―No, no voy con ella ―digo, intentando sonreír.

Justo, noto una lágrima deslizándose por mi mejilla, pero me apresuro a limpiarla antes de que él pueda notarla.

Su cara se llena de algo que no sé describir.

―¿Con quién vas entonces?

Con una sonrisa, que me tiembla, amenazándome con llorar desconsoladamente, respondo.

―Con nadie.

Ahí creo que ha explotado. Joe aprieta los puños y frunce el ceño.

―¿Evie te ha dejado por Darcy?

―No, tranquilo, solo se pondrá con ella hoy ―le quito importancia para que no se sienta mal por mí. No necesito que me compadezca.

―Esa chica tiene dos años más que tú y que Evie, es de mi edad. No sé por qué Evie se junta con ella ―reflexiona, pensativo.

Me mira a los ojos y baja su mano de mi brazo para posarla en mi mano .

―Antes en el partido te estaban molestando, ¿verdad? ―pregunta, apretando los labios en una línea fina.

―No, no, no es nada.

―Clara…

―De veras, Joe, estoy bien, déjame irme.

Me tira de la mano y me lleva con él hacia el autobús.

Cuando entramos, ya hay gente sentada. Entre ellas, Evie y Darcy, junto a la profesora de Joe, que estaba hablando con la mía.

―Clara, siéntate por aquí conmigo, que supongo que prefieres eso a sentarte con otro de tus compañeros, ¿no? ―me dice con un tono que siempre pone cuando me habla―, como se meten tanto contigo… ―termina con ironía.

De verdad, yo creo que me odia como todos los demás.

―Pues sí, se meten con ella, pero no lo quieres ver ―interviene Joe, enfadado―. Y no, no se va a poner contigo, se va a poner conmigo y con los de mi clase.

Y así sin más, tira de mí y me lleva al final del autobús, donde estaba sentado antes.

―¿Qué prefieres, ventanilla o pasillo? ―pregunta sonriéndome suavemente.

Odio la ventanilla , siempre estoy muy incómoda, siento que me encierran ahí y que no voy a poder salir.

Pero el pasillo… No quiero quitarle de hablar con sus compañeros de equipo.

―¿Qué quieres tú? ―pregunto a secas, sin mirarle. Porque aún sigo enfadada con él por contarle eso a Grayson .

―Me da igual, Clara, elige tú.

Sin responder y con un suspiro entrecortado, me voy al lado de la ventanilla.

Él, se sienta a mi lado.

―Bien, ahora, me vas a decir, qué te pasa sin mentir, ¿vale? ―me dice, agarrándome la mano.

Niego con la cabeza.

Ni yo sé lo que me pasa . Siento una mezcla de traición, de dolor y de enfado por lo de Joe. Y a la vez, siento tristeza, más dolor y más… Más… No sé ni cómo sentirme por lo de Evie.

―Clara…

―He dicho que estoy bien.

Justo cuando Joe va a hablar, el resto de personas sube al autobús, llamando mucho la atención.

Los de su equipo vienen subiendo y bajando las cejas rápidamente y sonriendo de forma pícara mirando a Joe.

Él, rueda los ojos y se vuelve a centrar en mí.

―Hola, Clara ―me saluda uno.

―¿Has visto los puntos que ha metido tu novio? ―dice otro, divertido.

―Callaos ya ―les regaña Joe amenazando con la mirada.

Luego, entran más chicos del equipo, todos bebiendo agua.

Jope… Que sed tengo .

Daría lo que fuera por beber un poco de agua, aunque sea solo una gotita.

―Oye tío, yo voy contigo ―se queja Grayson, haciéndose el dolido―, ¿ya me estás empezando a cambiar?

―Me puedo quitar ―aseguro rápidamente.

Al final es lo mejor. Ellos están contentos y yo me quedo sola con mi cabeza, que no para de dar vueltas repasando la lista de las respuestas perfectas que se me ocurren ahora, pero que no me atreví a decir en su momento.

―No ―me corta Joe―, tío, lo siento, pero voy con Clara, ponte con Royce.

―Joder, Joe, te he querido siempre, ¿lo sabías? Desde que viniste a mi clase. Es más, tu madre es como mi madre, me quiere tanto…

―Déjalo ya, Gray, no es el fin del mundo. Ahora, ponte con Royce y deja de lloriquear.

Le pido perdón con la mirada y se va. Intento evitarlo, pero mis ojos se desvían solos hacia las botellas de agua que llevan los de la entrada.

―¿Qué pasa? ―pregunta Joe, mirándome extrañado.

―Nada ―contesto rápido, volviendo la vista a la ventanilla.

―Te has quedado mirando a esos chicos.

―No, no ha sido eso ―niego con el ceño fruncido .

―Pero no les quitabas el ojo de encima.

―Ya lo sé. No es nada ―fuerzo una sonrisa y miro hacia el campo de fútbol vacío.

Jope. Disimulo fatal.

Al estirar la boca, la piel fina se raja, y siento el corte exacto en el labio y el sabor metálico de la sangre.

Me paso la lengua, desesperada por encontrar algo de saliva en una boca que se siente como arena, y trago con fuerza.