Brillando entre las grietas CAPÍTULO 7
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CAPÍTULO 7

Joe

Es el mejor regalo de cumpleaños de toda mi vida.

Me han dejado volver antes a casa.

Voy a volver a ver a Clara, en persona. La voy a poder abrazar… La voy a tener cerca de nuevo.

Y por fin estoy en casa.

Hace muchísimo que no hablamos. No me han dejado coger el móvil a nadie, a no ser que me llamaran ellos a mí.

Le dije a mi madre que se lo dijera a Clara para que me llamara ella, pero no lo hizo.

Cree que estoy molestando a Clara, y que, si la dice eso, la pondrá en un compromiso para hablar conmigo.

Mi plan era ir a su casa en cuanto llegara a la ciudad, pero mi madre ha preparado una fiesta sorpresa en casa por mi cumpleaños.

Y no la ha invitado .

―Llámala ―insisto por quinta vez.

―¿Tan enamorado estás? ―pregunta Evie riéndose.

―No, es solo que la quiero invitar.

―Mamá no te deja, no me voy a arriesgar a que me castigue a mí.

―Evie, es tu amiga, no te castigará.

―Bueno... ―dice desviando la mirada de mis ojos.

―¿Qué significa ese “bueno” ?

―Es solo que últimamente no ha hablado mucho conmigo.

―¿Cómo? ―pregunto sorprendido, subiendo la voz.

Si no ha hablado con ella, no ha hablado con nadie.

―No debías dejar que eso pasara, Evie, te dejé a cargo de ella.

―Ya, pero insistió en que no la importaba que me fuera a hablar con otros y eso hice.

―Haz el favor de llamarla.

―Joe…

―Si no lo haces, le diré a mamá que me has arruinado mi colección firmada de balones de futbol gaélico.

―¡Eso no es cierto, no me puedes obligar!

―Sí que puedo, y me van a creer porque soy mayor.

―Jopee ―se queja, haciendo un pequeño berrinche.

Después de ver que no me rendía, Evie suspira y asiente.

―Vale, pero a cambio me das tres chocolatinas.

―No te tendría que dar nada a cambio, es tu amiga, no te debería de costar invitarla. Es más, ya tendría que estar aquí.

Rueda los ojos y sale de la habitación.

―¡Y no le digas que estoy aquí, que sea sorpresa! ―grito para que me oiga mientras sale.

Menos mal que le he convencido.

La necesito ver.

Creo que… Me gusta un poco.

No .

Imposible.

Ya están todos en la fiesta.

Evie me ha dicho que mamá la ha dejado llamarla.

Ya me he duchado, me he lavado los dientes, incluso me he peinado para que me vea guapo.

Hace un rato que estoy en el jardín con los chicos, donde se celebra la fiesta.

―A la vuelta de las vacaciones tenemos el partido contra los del colegio pijo ―bufa Grayson―. Son unos lloricas, estoy seguro de que pagan al árbitro para que les puntúe bien.

―No sé cómo han llegado a jugar con nosotros con los malos que son ―responde Royce.

―¿Tú qué opinas, Hunt? ―pregunta otro de los chicos del equipo―. Eres el más listo, necesitamos que nos digas que hacer para ganarles.

No veo a Clara.

Todavía no ha venido.

Es en lo único que me centro.

Parezco un búho, mirando a todas las direcciones a ver si la encuentro.

―¿Capi?

―¿Qué? ―vuelvo a hacerles caso, intentando que desaparezcan mis pensamientos sobre Clara.

―Te estaba preguntando que, qué haremos para ganar a los del cole pijo .

―Pues… Estaba pensado en…

De repente veo aparecer mi hermana con su nuevo grupo de amigas.

―Un momento chicos, voy a ver a mi hermana ―es lo único que digo antes de alejarme.

―Voy contigo ―me responde Grayson.

No le espero.

Estoy impaciente por saber dónde está Clara, a ver si va a venir, o si sabe dónde está.

Grayson me agarra del hombro y me frena un poco.

―Relaja tío. ¿Qué te pasa?

―¿Qué me va a pasar? ―pregunto disimulando, sin parar de andar.

―Que estás super nervioso, no pones atención a las conversaciones y parece que te vas a romper el cuello de tanto girarte.

―Joder, tío, no sabía que se me notaba tanto.

―Pues sí, se te nota mucho. Ahora, contesta, ¿qué te pasa?

―Nada, solo voy a hablar con mi hermana.

―¿Y Clara? ―pregunta de repente.

Me tenso, y paro de andar.

―¿Qué sabes de ella?

―Nada, solo me la encontré un par de veces en el recreo.

Joder.

¿No podía avisar antes?

―¿Y bien… ?

―Está…

―¿Está qué, Grayson?, ¿bien, mal, guapa, sola, triste…? ―pregunto ansioso por saber la respuesta lo antes posible.

―Pues está guapa, como siempre ―dice riéndose un poco, intentando hacer que me ponga celoso. Pero para no darle lo que quiere, ruedo los ojos, y él, continua―, sola y… ¿es tímida?, no me saludó la última vez.

―Joder, haberle hecho un hueco en la mesa del almuerzo, no puede estar sola.

―¿Por qué?

―Porque no ―subo el volumen sin querer.

Le miro a los ojos, creo que nos entendemos con la mirada.

Intento hablar sin que los demás me oigan.

―Se burlan de ella, por eso siempre está sola ―confirmo en voz baja, casi que solo moviendo los labios.

No le voy a decir todo lo de Clara. No me lo perdonaría en la vida, ni ella, ni yo.

―No lo sabía, tío.

Suspiro.

―Da igual, vamos ―digo andando hasta donde está Evie hablando con un grupo de chicas.

Grayson me sigue y llegamos donde las chicas.

―Evie, ven ―digo sin más, con un tono frío.

Grayson me da un codazo.

―Mira cómo te miran sus amigas ―susurra impresionado .

―¿Cómo?

―Están coladitas por ti.

―Tonterías.

―No, a lo mejor a ti te parecen tonterías porque tú estás coladito por otra chica. Tiene pelo rubio, liso, ojos verdes, es un poco alta, delgada, se la marca el culo con el chándal de educación física…

¿Le ha mirado el culo?

Joder, que cabrón, Clara solo tiene siete años.

―Cállate, Grayson ―digo cabreado.

―¿Qué pasa?, ¿te molesta que hable así de tu novia?

―Sí, me molesta.

―¡Ja!, no niegas que es tu novia, eso es que lo es.

―No lo es.

―Pero te gustaría que lo fuera, ¿no es así?

Ruedo los ojos, pero no lo niego.

―¿Qué quieres? ―dice mi hermana poniéndose al lado de Grayson.

Este, la abraza por los hombros, mirándome sonriendo.

―Suelta a mi hermana, Capullo.

―No está haciendo nada, Joe, no pasa nada ―interviene Evie rodando los ojos.

―Sí que pasa ―respondo―, es más mayor que tú.

―¿Y?, tú a tú amada también le sacas dos años ―rebate mi amigo.

―Joder, Grayson, para, hostia ya.

Suelta un bufido y sigue sin cambiar la postura .

―Bueno ―retomo el tema―, Clara te dijo que iba a venir, ¿no?

―Sí.

―¿Segura?

―Que sí, pesado, me dijo que llegaría más tarde, creo que estará al caer.

―Vale ―me tranquilizo.

Doy un paso hacia adelante, cojo a Grayson de la camiseta para arrastrarle lejos de mi hermana, y le llevo conmigo, de nuevo con los del equipo.

No unimos a la conversación con los chicos, pero no me concentro del todo, solo pienso en ella.

Quince minutos más tarde, mi madre entra a casa, y cuando vuelve.

Clara .

Tiene a Clara entre sus brazos, la está acompañando al jardín.

Llevo tanto tiempo vigilando la entrada, que al verla, me quedo congelado de golpe.

Ella no sonríe. Sus ojos ya no brillan como antes, parecen apagados, como si estuviera cansadísima. Lleva unos vaqueros largos y una chaqueta rosa abrochada hasta arriba y con la capucha tapándola el pelo, dejando ver solo dos mechones en la parte de delante .

Está guapa, obviamente, porque ella siempre es guapa, pero… está rara.

Siento un pellizco en el estómago que me da ganas de llorar. Ha roto nuestra promesa .

Miro a mi alrededor, esperando que mi madre o algún adulto se de cuenta, que le digan que se quite la chaqueta o le pregunten si le pasa algo. Pero nadie se da cuenta, solo yo.

Clara no mira a nadie en específico, va con la cabeza mirando al suelo mientras se dirige a una esquina donde no hay nadie.

Yo, voy esquivando a la gente hasta que logro llegar a ella.

Le toco en el hombro para llamarla, pero se encoje y no mira.

―Clara… ―consigo decir.

Se frena en seco y sube la cabeza para mirarme.

―J… Joe ―balbucea mirándome incrédula.

Sin poder esperarme ni un poco, me acerco y la envuelvo fuertemente entre mis brazos.

Necesito protegerla. Mi corazón me lo pide a gritos de una forma casi violenta.

Ella no se mueve hasta que le agarro las manos y se las paso a mi alrededor.

Huele tan bien...

Clara se deja caer sobre mí, y cuando la miro, me doy cuenta de que está llorando .

Antes de que la vea la gente, la cojo en brazos, intentando consolarla mientras la llevo a dentro de casa, donde no hay gente.

Cuando la iba a dejar en el suelo, veo que hay chicas cuchicheando mientras nos miran por el cristal, así que, como solución, la llevo a mi cuarto y cierro la puerta, para que haya más privacidad.

―Clara ―digo, intentando no llorar yo también.

―Te he echado tanto de menos, Joe, ni te lo imaginas.

―Yo también, pero…

Quita la cara de mi pecho y me mira a los ojos.

―¿Qué pasa? ―pregunta sorbiéndose la nariz.

―Estás… No has…

Soy incapaz de decirlo sin llorar, pero no quiero que me vea de esa forma.

―No has comido, Clara, te has seguido saltando comidas.

―Pero mira cómo estoy ahora ―dice con esperanza en la voz y con una sonrisa que transmite tristeza―, tengo las piernas como tu hermana, casi que tengo hasta la cintura igual, solo me falta un poco...

―No tienes que estar como mi hermana, Clara, eres muy guapa siendo tú.

―No, no lo soy ―dice bajando a mirada.

―Sí, te aseguro que sí que lo eres.

Se levanta de la cama sin mirarme.

―Joe, no puedo …

―Clara, te voy a contar un secreto, ¿vale? ―digo rápido antes de que consiga irse.

Se gira de nuevo hacia mí y asiente.

―Creo que… ―no sé cómo decirlo, pero con tal de que vea la verdad, haría cualquier cosa, hasta contarla mi mayor secreto―. Creo que me gustas.

Noto como mi cara empieza aponerse colorada y la suya también.

―Clara…

Se ha quedado parada en la puerta.

―Es imposible, Joe ―dice negando con la cabeza―, no hace falta que mientas…

―No miento, Clara, me gustas, mucho, y no hace falta que te parezcas a mi hermana, o a quién sea, me gustas tú, Clara Clark, me gusta tu pelo, tu sonrisa, tu cuerpo… Toda tú.

―¡Su culo! ―grita alguien desde el otro lado de la puerta.

Me levanto rápidamente y abro la puerta, para ver a Grayson disimulando, como si no hubiera hecho nada.

―Joder, tío, pírate de aquí ―digo cabreado, amenazándole con la mirada.

―Quería saber si todo iba bien ―se asoma a la habitación―, por cierto, hola, Clara.

―Hola ―contesta tímidamente.

Le dirijo una mirada de enfado.

―Si tanto molesto, ya me voy ―dice rodando los ojos .

―Sí, vete a incordiar a otros.

―Nop, me voy con tu hermana, tío.