Brillando entre las grietas CAPÍTULO 3
17%

CAPÍTULO 3

Joe

―Te has enamorado, Joe ―se ríe Grayson, tirándome su camiseta sudada a la cara.

Hemos terminado el entrenamiento y estamos en las duchas. Afortunadamente, todavía no hay nadie más aparte de nosotros.

Clara me dijo que no dijera nada del tema de su madre y de su casa, pero me estoy comiendo la cabeza por no poder hacer nada.

Necesito que esté bien, necesito que toda ella está bien.

Y sí, estoy pillado por ella. Pero nunca dejaré que nadie lo sepa, y muchísimo menos Grayson, sería una catástrofe. Me lo recordaría el resto de mi vida cuando Clara me rechace.

―No, que va ―me defiendo con el ceño fruncido―. Eres un pesado, tío.

―Y tú un cabezota. Estás enamorado de ella, pero no vas a decir nada porque su hermano te ha dejado temblando de miedo.

―¡No!, a ese imbécil no le tengo miedo ―rebato cruzándome de brazos.

Hace unos días, cuando me quedé a dormir en su casa, me llevó a un cuarto donde estábamos solos y me dio una serie de advertencias como :

“· No hables mal de mi hermana con nadie.”

“· Respeta lo que te quiera decir y lo que NO te quiera decir.”

“· No tientes la suerte conmigo, porque nunca me ganarás.”

“· No juegues con ella.”

“· No digas nada de lo que has visto a nadie.”

“· No la mires ni la toques cuando estáis cerca de mí, ni siquiera para despediros.”

“· Defiéndela siempre.”

“· Si pasa algo grave, me avisas”

Esas son algunas de las cosas que me dijo, todo ello acompañado de; “Como me entere de algo que tenga que ver con tus estupideces que envuelva a mis hermanas, me da igual Blair que Clara, te parto las piernas, muchacho, y desearás no haber nacido, así que cuida a mi hermana y no hagas estupideces con ella.”

Creo que se piensa que estamos saliendo. Pero por ahora no creo que pase.

―Entonces no tienes ninguna excusa para tapar tu romance con la princesita Clara.

―No la llames así, imbécil… Además, yo no quiero estar con ella. Solo tiene siete años, y yo tengo nueve.

―Mi madre le saca cuatro años a mi padre y no pasa nada, no veo ningún problema con eso.

Joder… No sé cómo empecé a hacerme amigo de este cabeza albóndiga, a veces me arrepiento mucho .

―¿De qué estáis hablando? ―pregunta Royce, entrando a los vestuarios junto al resto del equipo.

―De la nueva novia de Joe ―responde Grayson, restándole importancia al asunto con un tono tan ligero como si acabase de dar los buenos días.

Le pego una colleja en la cabeza y trato de inventarme una excusa rápida.

Royce es uno de mis amigos cercanos, a veces discutimos, pero es como mi hermano, al igual que Grayson.

Pero, aunque no quiera, con Gray es con el que más confianza tengo. Y aunque sea el más tonto, no puedo separarme de él, está como pegado a mí.

―¿Tienes nueva novia, Joe? ―dice subiendo las cejas riéndose.

―No, es que a mi buen amigo le gusta inventarse cosas, ¿no es así? ―me excuso mirando a Grayson para que me siga el rollo.

―Pues no, no es así, nuestro capitán tiene novia, y es de las pequeñas. Un mundo, ¿verdad?

―¡Grayson Loughty! ―grito enfadado―, eres un gilipollas, cabeza de albóndiga.

―No me digas eso, Joe, pídeme perdón ―dice fingiendo estar dolido―, tengo la cabeza normal.

―Es mentira, Royce ―me defiendo ignorando a Grayson―, es solo una amiga de mi hermana que vino a mi casa para jugar con ella .

―Me la tendrás que presentar, ¿no?, Joe ―dice alguno de los chicos que está en las duchas.

―¡Ni de coña! ―contesto de manera inmediata, casi sin darme cuenta.

―Eso es que sí que es su novia ―declara Royce, sonriendo de lado.

―¡Que no es mi novia, joder!, hostia ya ―grito cabreado.

―Bueno, bueno, relájate, Joe, que no te la vamos a quitar, pero me podrías presentar a tu hermana, ¿no? ―interviene Cedric saliendo de la ducha.

―Ni lo pienses ―contesta Grayson antes de que yo pueda hacerlo.

Me le quedo mirando con la boca abierta. ¿Acaso él está con mi hermana?

Eso sí que no lo permito.

―Dejad a mi hermana en paz, ni la miréis ―digo poniéndome la camiseta―, y tú tampoco, fiera ―advierto a mi mejor amigo.

―Pero podríamos hacer citas dobles, tío, imagínatelo, nosotros en un restaurante, tú con tu novia y yo con tu herman…

―¡Qué no! ―contesto a la absurda propuesta de Grayson―, y he dicho que no es mi novia, dejad el puto tema ya.

―Verás cuando se entere de lo de Edimburgo…

Antes de que puedan decir algo del tema, salgo de los vestuarios con la mochila y la bolsa de deporte .

Voy a casa de Clara, que queda a media hora en coche de aquí, pero como voy solo los días que tengo entreno, voy en autobús.

La parada no está muy lejos de su casa, tan solo a dos minutos caminando.

Ahora que lo pienso… ¿Cómo le digo a Clara lo de Edimburgo?

No ir no es una opción. No puedo dejar esta oportunidad pasar y no hacer nada.

Son como dos meses o así estudiando y jugando en el equipo de Edimburgo, con los mayores.

Me lo ofrecieron hace unos días, no tenía mucho tiempo para decidirme, pero mis padres me animaron para que dijera que sí, y no lo he hecho por ellos, es que de verdad quiero ir…

Tengo muchísimas ganas, es una gran oportunidad para mí, pero no quiero dejar a Clara sola.

Es tan arriesgado que la deje sola en el colegio casi tanto como en su casa, porque aunque tenga a sus hermanos para defenderla, no me puedo fiar de nadie.

Escucharla vomitar en la soledad de su casa me prendió fuego por dentro.

Pero luego apareció ella, buscándome con esos ojos verdes tan profundos como asustados.

Intentó sonreír, pero el gesto se le quebró a mitad de camino.

Y cuando al fin reuní valor para preguntarle qué le ocurría, su respuesta me golpeó con la fuerza de una bofetada.

¿Cómo es posible que se vea fea? ¿Cómo alguien podría tener la crueldad de meterse con ella?