Brillando entre las grietas CAPÍTULO 2 #5
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CAPÍTULO 2 #5

Demasiado para que se junte conmigo .

Mi hermano se gira para mirar a Joe, y se baja de mis brazos.

Cuando llega hacia él, le coge de la mano, y le lleva a mi escritorio, donde tengo una foto con Evie.

―¿Tú? ―pregunta Arlo.

―Yo ahí no estoy, pequeñín, esa es mi hermana.

―Tata.

―Sí, mi tata.

De pronto, Xander y Cassie entran rápido en la habitación, haciendo que Joe y yo nos miremos asustados.

―¿Quién eres? ―pregunta mi hermano mayor, con un tono frío y amenazante.

―Soy Joe Hunt, un amigo de Clara ―se presenta tendiéndole la mano.

Me quedo mirándolo, tan sorprendida por sus palabras que casi abro la boca de asombro. ¿Amigos? ¿me acaba de llamar amiga?

―Me han dicho que tienes dos años más que ella, no puedes ser su amigo.

―Pero …

―No hay “peros” muchacho, eres demasiado mayor para ella ―dice mi hermano, dando por zanjado el tema.

―Solo soy su amigo.

―No importa, si quieres tener amiguitas, vete con Blair que es de tu edad, no con mi hermana pequeña de siete años ―dice remarcando el “siete”.

Blair contempla a Xander con la boca abierta y, de inmediato, desvía la mirada hacia Joe con una mueca de puro asco.

―Pero no me lo encasquetes a mí ―se queja cruzándose de brazos.

Joe rueda los ojos ante el comentario de mi hermana.

―Mi madre me ha dicho que puedo quedarme a dormir para cuidar a Clara ―explica el rubio.

―Clara no necesita que la cuiden. Además, tu madre no es quien para decidir si te quedas o no en mi casa.

―Sí que necesita que la cuiden ―dice con cara de desaprobación, señalando la venda que he tratado de esconder―, mira su pie.

El aire se me corta de golpe. Mi hermano no se tenía que enterar.

Le observo como baja la vista hacia mi pie vendado y levanta las cejas, con un ápice de sorpresa.

―También creo que la necesitas proteger más, capullo, he visto como la trata vuestra madre ―dice Joe, poniendo la guinda del pastel al desastre .

Xander se queda boquiabierto, pero la sorpresa se convierte de inmediato en un odio puro.

Clava los ojos en Joe con una furia salvaje que amenaza con desbordarse en cualquier segundo.

―No sabes lo que hago por esta puta casa, así que vete de aquí, y déjame a mí cuidar de mi hermana ―se defiende, rojo de la ira.

Él tiene la mecha muy corta; basta un atisbo de desafío para que estalle. Por eso prefiero mantenerme al margen.

Cuando se meten conmigo o las cosas se tuercen, me callo. Porque sé que si mi hermano se entera, intentará protegerme y acabará pagando las consecuencias.

Siempre pasa.

Como aquella vez que se peleó con el hermano de una compañera de clase. A Xander lo expulsaron del instituto y casi termina en un centro de menores, mientras que a la otra niña y a su hermano, ni siquiera les llamaron la atención. El castigo siempre es para él.

Después de eso, mamá se juntó con gente a la que Xander dice que no tenemos que hablar. No soy tonta, sé que se drogan o beben o hacen ese tipo de cosas, pero se supone que soy una niña y no lo tengo que saber.

Ella, como es mayor, salió con esas personas, y cuando se enteró de lo que pasó con mi hermano… Mandó a Xander al hospital y vino con algo roto y escayolado.

Cuando vuelvo a mirar lo que está pasando ahora, me fijo en que Joe está a punto de decir algo. Y justo antes de que pueda soltar algo por la boca, le cojo la mano y la aprieto con la mía.

Los dos me miran, Xander rojo de la ira, y Joe, aliviado, apretándome más fuerte la mano.

―Ya que está aquí… ―empiezo a hablar temblorosa, intentando no causar ninguna pelea―. ¿Se puede quedar?, me ha ayudado él a dejar que me digan cosas en el recreo, y su madre me ha llevado al hospital.

Xander mira a Joe aún más enfadado, pero da un respiro y habla.

―Como le hayas dicho algo a tu madre pedazo de cabrón en miniatura…

―No he dicho nada todavía ―se defiende Joe―. Y no me llames así gilipollas.

―¿Cómo que todavía? ―pregunta Xander arrugando la frente y con los ojos muy abiertos.

―Os puedo ayudar, pero solo si se lo digo a mi madre…

―¡No! ―grita Xander desesperado―. Ni. Una. Puta. Palabra. De. Esto.

Se va a poner chungo, lo presiento.

Cuando mi hermano pone esa cara es porque se va a pegar con alguien, y creo que ese alguien va a ser Joe.

Que, por cierto, sigo agarrada a su mano.

Por los nervios, la suelto rápidamente y me sonrojo.

―Vaya, qué oportuno ―añade Blair, con una sonrisa tensa―. A Clara le ha faltado tiempo para encenderse como una bombilla en cuanto se ha dado cuenta de que la estabas sujetando de la mano. No insistas, Joe, está claro que no pintas nada aquí.

El hermano de Evie, suelta un gruñido y mira a Blair, luego pasa la mirada a Xander y derrotado, acepta.

―No diré una palabra de esto, pero me quedaré aquí hoy, y vendré todos los días después del entreno, y no lo voy a negociar con nadie, esa es mi única condición.

Xander se gira enfadado y pega un puñetazo a la pared intentando no gritar.

―Vale ―acepta este también.

Cuando ya han salido todos de mi cuarto, Joe se sienta en la cama de nuevo, pero Xander, con un paso vacilante, se gira y le mira fijamente.

―Ven ―le ordena al hermano de Evie.