Bourbon Runaway (Serie Bourbon Canyon 2) Capítulo 25 #3
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Capítulo 25 #3

—Lo protegías. Creo que vosotros dos habríais acabado juntos con el tiempo. Años después de que Eli hubiera seguido adelante.

Pero no había sido así y ya nunca iba a serlo. Se había ido.

—Debería haber estado ahí para él.

—¿Para qué? ¿Para que viera lo que se te pasaba por la cabeza cuando te enteraras de que Summer estaba soltera?

—Teller negó con la cabeza—. Eli era todo lo contrario a ti.

Tú te guardas las cosas para ti. —Se dio un puñetazo en el pecho—.

Aquí dentro. Eli lo exteriorizaba. Eso lo convertía en uno de los tipos más simpáticos que había, pero ¿te acuerdas de cuando se ponía de mal humor?

Eli tenía mal genio y arremetía contra los demás cuando se sentía dolido o enfadado. Aquella noche había estado así.

—Pero aún estaría aquí.

—Sí, pero no podemos volver atrás y cambiar el pasado. Por mucho que lo deseemos los dos.

Lo observé. Eli también había sido una especie de hermano menor para él; era mi amigo y tenía a Eli en su casa, gracias a Summer. Teller también había perdido a Eli.

—Tampoco estuve ahí para ti después del accidente.

—Todos estábamos un poco más preocupados por que tú sobrevivieras.

—Lo hice.

—Nos diste un montón de sustos. Además, yo tenía a mis padres. No me dejaban pasar por nada solo. Y mis hermanos eran la hostia de pesados. Te dejé tu sitio que te recuperaras, y luego... Lo único que querías era eses sitio.

—No podía hacer las mismas cosas que antes.

—Podríamos haber hecho otras cosas. Joder. —Extendió los brazos para abarcar mi taller—. Mira lo que estás haciendo aquí; es fascinante.

—No habría sido divertido estar conmigo.

—Sabes muy bien que yo no soy así. Te aislaste del mundo. Cuando me enteré de lo tuyo con Summer, pensé que por fin te estabas recuperando. En cambio, la hiciste daño y aquí estás, solo. Otra vez.

—No soy un hombre de familia.

Teller se cruzó de brazos.

—¿Por qué no?

Abrí la boca. La cerré de golpe.

—No lo soy y ya. Nunca lo he sido.

—Tonterías. Has crecido y has madurado.

—¿Como tú? —Daría cualquier cosa por quitarme el foco de atención de encima. Ese foco daba demasiado calor y me hacía sudar y picar el cuello.

—No he encontrado a la persona adecuada. Quién sabe si alguna vez la encontraré, pero no estamos hablando de mí. ¿Por qué leches crees que estás mejor aquí arriba, solo?

—Siempre he sido…

—Tonterías.

Una oleada de ira me robó el aire de los pulmones.

—No me extraña que dejara de hablarte, gilipollas.

—Debería haber seguido insistiendo, pero no te preocupes. He aprendido la lección. Y nunca estuviste solo. Siempre estabas con alguien. Tu padre. Eli. Yo. Mis hermanos…

—¡Y los decepcioné a todos! —rugí. Golpeé la camioneta con el costado de la mano. El ruido espantó a un pájaro de los árboles—. Maldita sea.

Me apreté la mano y me alejé a trompicones antes de hacer alguna estupidez épica como romperme un hueso porque así no habría podido trabajar en mi taller. Eché a andar en círculos y, por una vez desde que había llegado, Teller se calló.

Me detuve de espaldas a él, mirando fijamente la casa que se había construido para una familia. Mi futura familia. La casa en la que solo había estado yo durante los quince últimos años. Hasta Summer.

Pensar en ella era como clavarme un hierro al rojo vivo en el corazón. Apenas notaba el dolor punzante de la herida en la mano tras golpearme contra la camioneta.

—También le fallé a Summer. Ella quería más de mí, y yo no puedo dárselo.

—Tonterías.

Me di la vuelta y el dolor ardiente que sentía en la cadera se avivó, pero lo ignoré.

—Repite esa palabra una vez más y te echaré encima todos esos barriles.

—Bueno, están vacíos. —Tan vacíos como mi amenaza—. Llevas años mintiéndote a ti mismo. —Continuó con su ataque. Ni siquiera podía marcharme. Estaba en mi puñetera casa—. Y supongo que por eso prefieres estar solo. Nadie puede sacarte de tu error.

—Tienes que irte.

El muy cabrón se apoyó contra el camión de reparto.

—No, tío. Hoy vas a enfrentarte a la realidad.

Me quedé sin fuerzas. Durante dos semanas me había torturado a mí mismo por lo de Summer, Jackie me había echado a la cara un par de verdades muy duras y en ese momento uno de esos tipos a los que había defraudado me estaba reprendiendo.

Tenía razón en todo. Cojeé hasta el taller. A mi cadera no le gustaban mis vueltas, pero el dolor era sordo e iba a desaparecer rápidamente. Me desplomé contra la pared del taller. Apoyé la cabeza contra el revestimiento metálico frío y me dejé templar por el sol.

Estaba cansado. Harto de todo aquello.

A la mierda con todo, yo también me sentía solo.

—Tengo que vivir con el peso de no haber estado ahí para Eli. Te dejé plantado. Sigo sin estar ahí para mis padres, hasta tal punto que se van a mudar y a dejarlo casi todo atrás. No puedo correr ese riesgo con Summer. —Cerré los ojos con fuerza y tragué saliva—. Y si tuviéramos hijos…

—¿De verdad crees que, si no decepcionas a nadie, vas a estar libre de sufrir una tragedia?

—Teller…

—No he dicho «Tonterías», así que tienes que escucharme.

Mis labios se crisparon. ¿Cómo podía encontrarle el lado divertido a esta situación?

—Eres un imbécil.

—Me lo han dicho un par de veces, por si alguna vez volvemos a tener la conversación de por qué estoy soltero.

Por cierto, yo sí que te fallé a ti aún más que tú a mí.

—Abrí un ojo y su expresión afligida me pilló por sorpresa—.

Debería haber estado ahí. Eras como un hermano para mí, y no sabía cómo lidiar con tu enfado, y era más fácil dejar que te apartaras de mí.

Así no tenía que resolver nada. Fui un amigo de mierda.

¿Habría seguido apartándolo, o él me habría llamado la atención por la misma terquedad que en ese momento lo hacía implacable?

—Éramos jóvenes.