Bourbon Runaway (Serie Bourbon Canyon 2) Capítulo 20 #3
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Capítulo 20 #3

Suspiré, contenta de sentir sus manos sobre mí después de haber tenido que contemplar durante horas sus pecaminosos labios y sus anchos hombros bajo esa camisa.

—¿Sabes? —dije entre besos—, no hay cámaras de seguridad en mi oficina y nunca lo he hecho allí antes.

—Entonces, se me ocurre la forma perfecta para terminar esta visita.

El teléfono me despertó con su zumbido. Jonah tenía el brazo alrededor de mi cintura y se removió al oírlo sonar. Gemí y me giré para cogerlo.

Cuando vi que era Wynter, di un respingo y me incorporé.

—¡Hola!

Una risa cansada me recibió al otro lado de la línea.

—Hola, hermanita. ¿Quieres venir a conocer a tu sobrina?

Solté un gritito y levanté el puño en señal de victoria.

—¿La madre y la bebé están bien?

—Cansadas. Tanto la madre como la bebé —respondió.

—¿Y el padre está bien?

—Está en las nubes, encantado —dijo, y escuché la sonrisa en su voz—. Pero también aterrorizado. Y asombrado.

Me ceñí la sábana contra el pecho y le dediqué una amplia sonrisa a un somnoliento Jonah, que tenía los ojos entrecerrados mientras observaba mi reacción al enterarme de que mi hermana pequeña había dado a luz.

El pelo que anoche llevaba tan bien peinado estaba revuelto: por el sueño y por mis manos, que se habían perdido entre sus mechones durante toda la tarde y parte de la noche.

—¿Seguro que estás bien? ¿Estás aquí, en Bozeman?

—Sí. —Oí un bostezo—. A las dos preguntas. Estuve de parto casi toda la noche, así que nos iremos a casa por la mañana.

—Tengo tantas preguntas que hacerte…, pero voy a ser mandona y a decirte que descanses. ¿Cuándo quieres que vaya a visitarte?

—Mamá va a traer algo de comer sobre el mediodía. A cualquier hora después de eso. La habitación no es tan grande.

No quería agobiarla. Estaba rebosante de emoción, pero también sabía, por lo que me habían contado Scarlett y varias compañeras de trabajo a lo largo de los años, lo agotador que era el parto y el torbellino de visitas que venía después.

—Haré una visita rápida para ganarme el título de tía favorita y luego daré un paso atrás hasta que tú y Myles hayáis descansado. Puedo llevaros algo de cenar.

Su suave risita llegó a través de la línea.

—Myles ya ha organizado las comidas para tres meses.

Sonreí.

—Por algo es mi cuñado favorito.

—Se lo diré —dijo Wynter.

Era mi único cuñado. Ojalá Autumn pudiera encontrar esa clase de felicidad. Junie quería triunfar, pero la última vez que la vi a gusto consigo misma de verdad fue con su novio del instituto. Solo quería que fueran felices y estuvieran rodeadas de buena gente. Como yo.

Le eché un vistazo a Jonah. Tenía los ojos cerrados y respiraba con regularidad, pero no estaba dormido. Sus dedos me acariciaban distraídamente el muslo.

—Te voy a dejar descansar. Nos vemos esta tarde. Te quiero, Wynter. —Colgué y suspiré, satisfecha.

—Te gusta ser hermana mayor y tía —comentó Jonah. Seguía con los ojos cerrados.

—Sí.

Quería hacer a mis hermanas tías. Ya lo eran, pero quería verlas con mis hijos. Quería ver a nuestros hijos correr y jugar, discutir y pelearse, gastarse bromas entre ellos y ser el mayor apoyo unos de otros.

—Estaba emocionada cuando nació Chance, pero Tate y su primera mujer estaban tan ocupados que era difícil quedar para vernos, y eso que él vivía en Bozeman.

Luego se divorciaron, se mudó a casa y todo ya ha sido genial.

Scarlett se asegura de avisarnos cuando Chance tiene un musical o una obra de teatro.

Tate es un desastre a la hora de pasar ese tipo de información.

—¿Cuántos hijos tiene Tate ahora?

—Tres. Brinley tiene casi la edad perfecta para jugar a las meriendas, pero es un poco tímida cuando nos juntamos todos y hay un montón de adultos. Darin ni siquiera tiene un año y es divertido, pero no le hace mucha gracia que la tía Summer lo coja en brazos. Prefiere estar comiendo tierra.

—Tienes una familia muy numerosa.

—Sí. —Me tumbé de nuevo y me acurruqué contra él, con mi espalda pegada a su pecho—. Es genial.

No respondió. Deslicé mis dedos entre los suyos. Las preguntas se amontonaban en mi cabeza. La que más me interesaba era si quería tener hijos, si pensaba, como yo, que tener una familia numerosa era genial.

Casi había perdido a toda mi familia y después había perdido a mis padres. Luego había ganado a unos nuevos padres que me habían ayudado a lidiar con la pena de no tener a mis padres biológicos. Mis hermanos se habían duplicado. Me encantaba mi enorme y obstinada pandilla .

Jonah y Eli no estaban tan unidos como mis hermanos, y luego Eli se había ido. ¿Una familia como la mía intimidaba a Jonah, que había estado al margen hasta el accidente?

No sabía las respuestas, y algo me impedía preguntarle. Jonah había recuperado una parte de sí mismo al salir conmigo, pero apenas estaba comenzando su viaje. Yo llevaba estancada en el mismo sitio desde que había terminado la universidad y me había puesto a trabajar en la destilería.

Lo nuestro era demasiado nuevo como para embarcarnos en discusiones sobre el futuro. Era mejor esperar y así, tal vez, cuando sacara el tema, no estaría tan preocupada por las respuestas.