Bourbon Runaway (Serie Bourbon Canyon 2) Capítulo 18 #2
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Capítulo 18 #2

Ladeé la cabeza y miré a mi hermano. De pequeños, Teller y yo no estábamos muy unidos.

Él era un adolescente cuando yo llegué con mis hermanas y estaba a lo suyo.

Aparte de meterse conmigo cuando se trataba de las tareas domésticas, él se ocupaba de sus asuntos y yo de los míos. Pero teníamos a Jonah en común.

—¿Te culpas? —le pregunté.

Teller frunció el ceño, pero rozó el suelo con la punta de la bota.

—No. —Se encogió de hombros y se cruzó de brazos—. Quizá. Le hice quedarse hasta que pescáramos un pez más, para tener suficiente para dar de cenar a todos.

La muerte de Eli había tenido un efecto dominó en todas las relaciones entre las personas que lo rodeaban. Mi silencio solo había aumentado la culpa. Se lo había contado a Jonah. Teller también tenía que saberlo.

—Rompí con Eli por culpa de Jonah; él me acusó de que me gustaba Jonah, y yo no le llevé la contraria. Lo que pasó no fue culpa tuya.

Teller bajó los brazos y me miró, incrédulo.

—Joder, Summer. —Se pasó una mano por sus rizos oscuros—. Joder.

—Sí. Debería haber dicho algo hace años, pero también estaba… Dios, esto suena tan mal… Estaba enfadada con Eli por ponerme en esa situación.

—Por supuesto. ¿Por qué no ibas a estarlo?

—Me tocó a mí quedarme boquiabierta mirándolo.

Levantó las manos como si quisiera evitar una discusión, pero yo no estaba segura de querer discutir—.

Era joven y muchos chicos jóvenes toman decisiones estúpidas, y no pasa nada terrible.

Pero en este caso sí pasó. Todos perdimos a Eli, pero yo también perdí a mi mejor amigo.

—Sigue ahí —dije en voz baja.

Teller resopló.

—Sí, y me echaba con cajas destempladas cada vez que fui a buscarlo para que diéramos una vuelta.

—Lo ha pasado mal desde el accidente. No se abre fácilmente.

—¿Lo ha hecho contigo? —Noté más curiosidad que la habitual burla, así que asentí—. ¿Hasta qué punto?

Suspiré y abracé la bolsa del portátil.

—¿Sinceramente? No lo sé. Me gustaría pensar que estamos unidos, pero también siento que puede dejar de hablarme en cualquier momento. Me preocupa que siga echándome la culpa, y ahora que está solo de nuevo puede convencerse a sí mismo de que es mejor así.

—¿Te trató bien? ¿No es como ese imbécil?

Espiré con fuerza.

—¿Por qué nadie me dijo nada sobre Boyd en su momento?

—¿Habrías hecho caso?

—¡Sí! —espeté, y luego suspiré. Volví a mirar por la ventana. Quizá habría hecho caso. O quizá me habría esforzado más y me habría convertido en la señora Harrington, la esposa florero rubia que Boyd había deseado.

—Claro. —Se apartó del marco de la puerta—. Esta última semana, me gustaría decir que mamá ha estado preocupada por ti, pero no sería verdad. Cada vez que la pillaba mirando por la ventana en dirección a la montaña, tenía una pequeña sonrisa en la cara.

El calor volvió a mis mejillas.

—¿Cuánto debería contarle?

Después de nuestra charla, Teller debía entender el tema de la intimidad.

Dejó escapar un silbido bajo.

—¿Qué más da? Lo sabrá con solo ver cómo te sonrojas cuando sale a relucir su nombre. Más te vale que Wynter se ponga de parto antes de que llegues a casa. —Señaló el escritorio con la barbilla—. Me he pasado por aquí por otra razón. ¿Conoces la finca de los James?

—Por supuesto. —Todo el mundo conocía la finca de los James.

Como terratenientes, codiciábamos la propiedad.

Los James tenían una extensión de terreno que podía dedicarse tanto a la agricultura como a la ganadería, y así había sido, pero la tierra había caído en desuso.

La casa, una obra maestra de la construcción en madera de troncos que en su día fue grandiosa, estaba un poco dejada desde que Jenni James había fallecido.

Su marido, Henry James, empezaba a ir mejor, pero todos habíamos visto su triste ganado, el equipo destartalado, los campos descuidados y los pastos que estaban sobreexplotados o infrautilizados, ya fuera por falta de rotación del rebaño o de siega.

Mis hermanos habían estado hablando del lugar, comentando que iba a ponerse a la venta.

El único hijo de Henry y Jenni, Gideon, se había mudado a Las Vegas para ser alguien importante allí y no había regresado a Montana ni una sola vez.

Gideon era un poco mayor que Tate, y Teller pensaba que era posible que no estuviera interesado en mantener la propiedad de las tierras.

—Henry James ha llamado a Tate.

—Dios mío. —Henry poseía tanta tierra como los Bailey.

La propiedad de los Bailey se había repartido entre nosotros. La zona principal del rancho estaba a nombre de mi madre. El resto de las parcelas se habían cedido a cada uno de los hijos antes de que mi padre muriera. La propiedad de los James iba a estar completamente disponible.

—¿Qué haríamos con ella?

—¿Aparte de evitar que unos ricachones de la ciudad la compren y conviertan el pueblo en un Yellowstone?

Me reí.

—Sería difícil convencer a los del pueblo que les dejara construir allí una estación de esquí y un aeropuerto.

—Difícil, pero no imposible. Henry solía cultivar algunas de las mejores cosechas de maíz del estado. Solía hacer negocios con el abuelo.

—Recuerdo que papá hablaba de eso. —La esposa de Henry había fallecido antes de que yo me fuera a vivir con los Bailey, pero había oído a mis padres hablar de él a lo largo de los años. Normalmente en pasado: era bueno para hacer negocios, era de fiar, lo tenía todo.

—Podríamos contratar a alguien para que se encargara del lugar y cultivara nuestros propios cereales.

Arqueé las cejas. El lema de Copper Summit era «Hecho en Montana. Orgullo de Montana».

—A Wynter le encantaría encargarse del marketing de eso.

Él asintió.

—Sí. Tendríamos más control desde el campo hasta la destilería.

—Sería emocionante. —En lugar de cerrar acuerdos, podíamos prescindir de los intermediarios y dar trabajo a más empleados.

Probablemente, los cereales cultivados podrían destinarse a la planta de Bourbon Canyon, pero quizá yo podía intervenir si se enviara producto a las instalaciones de Bozeman—. Mantenme informada.

—Lo mismo digo.

—No estamos hablando de trabajo, ¿verdad?

Me dedicó una mirada cómplice.

—Jonah ha pasado por un mal trago, pero no se presentó en tu boda porque no tuviera nada mejor que hacer. No dejes que te aleje de él.