Capítulo 17
Summer
Seguía nevando, pero el viento ya casi había amainado y Jonah estaba limpiando la entrada.
Lo había ayudado a palear antes de que me hiciera entrar y luego me había puesto con la minicargadora.
No quería arriesgarse a no verme a través de la cortina de copos mientras daba vueltas por el patio y la entrada, despejando un camino hacia el taller.
Había intentado echar un vistazo al taller cuando abrió la gran puerta del garaje para sacar la maquinaria.
El lugar estaba bien iluminado y lleno de cosas, pero, al igual que en el garaje, todo tenía su sitio.
A diferencia del garaje, en cambio, el interior estaba bien iluminado y lleno de vida.
Había enormes tablones de madera apoyados contra la pared.
Había bancos de trabajo y mesas, paredes repletas de herramientas y equipo de protección colgado de ganchos.
También había visto una pequeña sala de estar y una puerta que probablemente daba al baño. ¿Cuánto tiempo pasaba Jonah en su taller?
A juzgar por esos enormes trozos de madera, sus músculos se los había ganado trabajando. Tal vez pasara mucho tiempo de pie, pero el suelo era llano y no tenía que recorrer largas distancias. Lo había visto haciendo estiramientos y ejercicios cuando creía que yo todavía dormía.
Las dos últimas noches me había acostado en su cama —tras uno, dos o tres orgasmos— y él me había dejado dormir mientras preparaba el desayuno. Quizá no había dormido tan profundamente. Quizá me gustaba que me mimaran.
Era un hombre atento.
Me moría de ganas de hablar con alguien sobre nosotros, pero él ni siquiera les había dicho a sus padres que estábamos juntos.
Para ser justos, quizá contárselo a sus padres fuera lo más complicado.
Pero tampoco había dicho nada sobre seguir con lo que teníamos cuando pasara la tormenta.
Una vez despejadas las carreteras, ¿iba a ser el final de lo nuestro?
No había hablado con ninguna de mis hermanas sobre mis relaciones. No quería preocuparlas cuando no estaba contenta, y en lo que respectaba a Boyd, no quería que me dijeran lo que ya sabía en el fondo de mi corazón.
¿Pero esa vez? La necesidad de confesarles que me acostaba con Jonah Dunn, que me aterrorizaba que nuestra relación fuera algo pasajero, me estaba consumiendo por dentro hasta el punto que creía que iba a estallar.
Deambulé por la cocina, desde donde podía ver a Jonah quitando montones de nieve, y llamé a Autumn.
Ni de coña iba a preocupar a Wynter tan cerca de la fecha del parto.
Tampoco iba a molestar a Scarlett y arriesgarme a que Tate se enterara.
Junie estaba de viaje, e iba a decirme que me relajara y disfrutara, y al diablo con las consecuencias.
Autumn contestó enseguida.
—¿Qué tal está siendo esta vez lo de quedarte tirada con el montañés gruñón?
—Rozando el clímax.
—Oooh. —Se oyó el susurro de tela. Podía imaginarla en su casita del pueblo.
Tenía un terreno, como el resto de nosotros, que mi padre le había dejado en herencia, pero, al igual que yo, nunca se había animado a construir en él.
Al igual que yo, a veces tomaba el camino de tierra hasta el pequeño claro y contemplaba las vistas hasta que la vida encontraba su lugar.
Hacía mucho tiempo que no hacía eso. Pero ya no tenía sentido.
Podía pasarme todo el día mirando el valle cubierto de nieve, pero iba a seguir tan confundida como antes—. Cuéntamelo todo —me instó.
Eché un vistazo por la ventana una vez más. Podía distinguir su silueta en la cabina de la minicargadora. Estaba picando un enorme montón de nieve que se extendía de una esquina del taller a la otra.
—Nos sinceramos sobre Eli, sobre cómo me sentía yo y cómo se sentía él. Pero me temo que, una vez que se haya limpiado el desastre de esta tormenta, él pondrá punto final a la relación.
—¿Has hablado con él sobre eso?
—Más o menos. Me ha pedido que no me preocupe hasta que sea necesario.
—Uf.
Suspiré.
—¿Verdad? No es precisamente lo que una chica quiere oír.
—Quizá tenga miedo de que estés pasando por una fase de rebote y no te des cuenta.
—Pero no es así. Superé lo de Boyd tan rápido que debería haber enviado notas de disculpa a todos los que se molestaron en acudir a la boda.
Ella chascó la lengua.
—Si no lo hubieras hecho, no habrías acabado en la cama de Jonah.
Y en las escaleras, en el sofá y, la noche anterior en la mesa de la cocina.
Pasé los dedos por la superficie donde él me había tenido tumbada con la cabeza entre mis piernas y mis talones sobre sus hombros.
Entendía lo que quería decir. Se habían dado demasiadas circunstancias inusuales para que Jonah y yo acabáramos en el mismo lugar y, sobre todo, para que nos fuéramos juntos. Y siguiéramos juntos.
—Me da que Jonah no cree en el destino.
—Pues demuéstrale que hay más que el destino, como la química, la compatibilidad y la intención.
—Tengo muchas cosas mejores que hacer con él.
—Eso podría convencerlo más que nada.
Me reí ante su seriedad.
—Estaba bromeando.
—Yo no. Los hombres responden al sexo. ¿Por qué crees que estoy soltera?
—Autumn…
—Es broma, Summer. No estamos hablando de mí, pero lo que digo es que, si te lanzas a por él diciendo que quieres algo para siempre y una familia, eso asusta muchísimo a muchos hombres.
Hombres que uno pensaría que tienen la edad suficiente para no dejarse llevar por su pene.
—Arqueé las cejas ante la amargura que flotaba en la línea.
Autumn no se cortaba a la hora de querer sentar cabeza, pero, afortunadamente, era más exigente que yo a la hora de elegir con quién atarse.
Su exigencia también la había llevado a la soledad.
Le tenía mucho respeto y mucha simpatía.
Mi hermana tenía mucho amor que dar—. Pero en serio —continuó—, si tienes claro lo que quieres de la relación con Jonah y él se pone raro, entonces quizá tengas que considerar que vosotros dos estáis en momentos diferentes de la vida.
Quizá tengas que considerar que él no está dispuesto a abandonar su cabaña de montaña, su refugio seguro.
—Yo tampoco quiero salir de ella.
—Vale. Pues digamos que decidís seguir con la fiesta de sexo y decís a todo el mundo que estáis juntos: ¿te parece bien estar sola en muchas de las cosas en las que normalmente tendrías a tu pareja a tu lado?
Me mordí el labio inferior.
—Con Boyd era algo así. Jonah no se perdería los acontecimientos importantes de mi vida por estar demasiado ocupado para ellos.
—Ahora me daba cuenta de que Boyd había pensado que era demasiado bueno para las cosas que pasaban en mi vida.
Había ido al funeral de mi padre y se había marchado justo después, alegando obligaciones laborales.
Me había conformado con dejarlo ir. Y era el funeral de mi padre.
Cuando Boyd sabía por lo que había pasado con mis padres biológicos.
Jonah había estado en el funeral. Incluso se había pasado por el banquete para darle el pésame a mi madre y luego se había marchado tan discretamente como había llegado.
Sin necesidad de dar excusas que lo hicieran parecer importante—.
Me gusta mucho estar aquí —confesé—. Y él me gusta mucho.
—Iba a hacerme más daño que cualquier otra ruptura que él me dejara antes de que nuestra relación fuera oficial.
Pero tampoco me parecía bien seguir siendo su «secretito».
Y no me iba a gustar nada si me enteraba de que había vuelto con Jackie Weller.
—Entonces, sé sincera, Summer. Dile lo que quieres y lo que esperas. El hecho de que haya sido un ermitaño, que haya sufrido y que haya pasado por un lío mental contigo y con su hermano no significa que debas conformarte con sus complejos.
Dos veces en mi vida había sido brutalmente sincera.
La primera, con Eli, y la vida de Jonah había cambiado de forma irrevocable, física, mental y emocionalmente.
La mía también había cambiado, pero yo no había perdido tanto como él.
La segunda vez fue antes de mi boda. Y, de nuevo, había puesto la vida de Jonah patas arriba.
Sin embargo, si él no quería estar conmigo, entonces… No lo sabía. No quería averiguarlo. No debería haber llamado a Autumn. Parecía dulce e inocente, pero era capaz de ver más allá de las tonterías mejor que cualquiera de nosotros.
Un susurro se deslizó por mi cabeza: «Quizás por eso la has llamado» .
Wynter y Junie habrían dicho algo como «¡Vamos! Diviértete», y luego Wynter se lo habría contado todo a Myles.
Scarlett me habría dicho que me lo tomara con calma. Conocía lo suficiente a Jonah como para saber que había sufrido. Habría querido que los dos fuéramos cautelosos.
Mis hermanos quizá me habrían preguntado en qué leches estaba pensando, y luego habrían ido a ver a Jonah para decirle que, si me hacía daño, se las vería con ellos.
Autumn era pragmática. Era sincera. Me conocía a mí y conocía a Jonah, y ella sabía que arrancar de un tirón la venda de la verdad era la mejor manera de afrontar ese problema.
Porque la tormenta estaba llegando a su fin. Se suponía que la nieve iba a dejar de caer esa noche. Luego, un par de días más limpiando carreteras y ya podría bajar de la montaña. ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que dejara de ser bienvenida? ¿Cuánto tardaría en dejar de anhelar a Jonah Dunn?
Jonah
Summer vagaba entre los diversos proyectos que tenía en marcha. El bloque de nogal negro era para una mesa de epoxi para un jugador. Le había enviado varios diseños y finalmente se había decidido por uno con algunos cambios.