Bourbon Runaway (Serie Bourbon Canyon 2) Capítulo 5 #3
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Capítulo 5 #3

—Creo que solo quería casarme. Empezar una vida familiar.

Wynter ya lo ha hecho y es seis años más joven que yo.

—Volvió a enarcar una ceja, pero se quedó callado.

¿Por qué se me escapaban todas esas confesiones vergonzosas cuando estaba con él?

Ya me consideraba pesada y me había hablado como si me odiara.

Estábamos tocando fondo. Quizá por eso me había ido con él.

No tenía más remedio que remontar el vuelo a partir de ahí.

No tenía por qué ser la hermana mayor y la más sabia.

No necesitaba ser la novia perfecta. No era la niña fruto del nepotismo que intentaba demostrar que era una jefa implacable en el trabajo.

Con Jonah, solo era la imperfecta Summer Kerrigan.

Seguíamos parados en el cruce, así que seguí hablando—.

Bueno, en fin, después de la enfermedad y la muerte de mi padre, la boda de Wynter y el bebé, y luego la boda, voy a regresar a Bozeman y podré… estar sin más. —¿Sabía cómo hacerlo?

Él miraba con los ojos entrecerrados hacia el parabrisas.

—Prométeme una cosa, Summer.

Le debía tanto que la respuesta era fácil.

—¿Qué?

—Disfruta cada día de tu luna de miel. Quédate con tu madre y aprende a ser tú misma para no dejar entrar en tu vida a ningún otro Boyd.

Sonreí, reconfortada por dentro al ver que pensaba en mi bienestar. Pero, claro, quedarme en casa de mi madre sin nada que hacer más que las tareas domésticas mientras la gente me esquivaba era como pasarme un rallador de queso sobre la piel.

—Te propongo un trato.

El humor le iluminó la mirada, pero su dureza no se suavizó.

—Puedes intentarlo.

—Me quedaré con mi madre durante toda la luna de miel y trabajaré a distancia. Quiero mantener la cordura, y de verdad disfruto del trabajo.

—Me parece bien. —No hizo ningún gesto y siguió conduciendo hacia la casa de mi madre—. Eli habría querido que fueras feliz. —Sonaba como si estuviera tratando de convencerse a sí mismo.

Se me hizo un nudo en la garganta. Eli habría querido que fuera feliz si hubiera sabido que iba a morir. Si no se hubiera emborrachado aquel día, quién sabe adónde nos habría llevado la vida.

—Tenía que seguir adelante.

—Lo sé. —Asintió y la nuez se le movió arriba y abajo—. Sé que era muy feliz contigo. Lo habría destrozado verte con un tipo como Boyd.

Se me secó la boca e intenté humedecerme los labios.

—Sí. Lo habría destrozado —dije con voz ronca—. Pero éramos solo unos críos. La gente crece y cambia. Fue un amor de juventud. Un amor de adolescentes.

Jonah frunció el ceño.

—Estaba locamente enamorado de ti.

Era cierto. Y había sido divertido en el instituto, pero se había vuelto asfixiante cuando empezamos la universidad.

—Eso no quería decir que fuéramos a ser felices para siempre.

Jonah negó con la cabeza.

—Menos mal que murió sin saberlo. —Solté un jadeo ahogado y Jonah hizo una mueca—. Mierda, eso ha sido morboso. Es solo que… pienso mucho en él.

—Él te idolatraba. —Eli tenía un gran defecto y era basar su identidad en los demás.

—Sí, así era. Por eso estaba en la cabaña, bebiéndose el bourbon. Nos había visto a Teller y a mí resolver todos los problemas de la vida con una copa y pensó que él podía hacer lo mismo. Ojalá hubiera sabido qué le preocupaba.

Me mordí el interior de la mejilla. No le había contado a nadie lo de aquel día. El resultado ya fue bastante malo. Los detalles solo conseguían que un momento difícil fuera aún más duro.

—Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero no seas demasiado duro contigo mismo.

Eli tenía su propia mente. Tenía sus propios sentimientos y sus propias reacciones.

No podemos… No podemos asumir la responsabilidad de lo que hizo.

—Se me hizo un nudo en el pecho y mi respiración se volvió superficial.

Era cierto que era más fácil decirlo que hacerlo. Jonah negó con la cabeza, con la mandíbula tensa como el granito y yo le puse la mano en el brazo, mis dedos apenas asomaban por la manga larga del abrigo.

—Lo sé. Tú también tienes que intentar no ser demasiado dura contigo misma.

No es lo que él habría querido. —Cuando retiré el brazo, la mano desapareció entre la tela.

Su mirada se posó en el lugar donde lo había tocado a través de la sudadera—.

Si alguien sabe lo que él habría querido, esa eres tú.

Asentí, temblorosa. Yo sabía lo que Eli quería, y sabía lo que yo quería. Y ninguno de los dos lo había conseguido.

Me subí la manga, intentando cambiar de tema. Una vez más, me acobardé y aproveché la oportunidad para escapar.

—Cuando lleguemos a casa de mi madre, me cambiaré y te devolveré esto antes de que te vayas.

—No te preocupes por eso. No voy a esquiar en un futuro próximo. —El eco de la pérdida era más fuerte que cualquier atisbo de humor en la voz.

Soltó el freno y se incorporó a la autopista.

Estuve tentada de decirle que diera la vuelta.

Había huido de la boda, pero no estaba preparada para regresar a mi vida.

Pero después de los últimos minutos, si me quedaba con Jonah, solo me iba a acordarme otra vez de que había huido de los problemas y había defraudado a mucha gente además de a mí misma.