Bounty & the Fool 14 Ajuste de Cuentas
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14 Ajuste de Cuentas

El tren llegó a la Estación Pink Rose, y seis pasajeros descendieron.

Desde luego, estos no eran otros que Jack, Rachel, Dolores, el Loco Kinski, el Sr. Curtis, y Bob Bull.

Actuaban como perfectos desconocidos entre sí, y aunque algunos de sus atuendos distrajeron la atención de las otras personas en el tren, nadie llegó a sospechar lo más mínimo de ellos.

El Loco Kinski, Bob Bull, y el Sr. Curtis se encargaron de bajar los caballos, mientras Dolores se relajaba un momento junto a una viga, contenta de finalmente estar fuera del tren.

Jack y Rachel, por otro lado, admiraban la estación y los alrededores.

Una vieja y desgastada imagen grabada de una rosa colgaba a la entrada del lugar, dándole así su dichoso nombre, y aunque le hacía falta bastante pintura y mantenimiento, Rachel no podía más que sonreír hacia sí, evocando los recuerdos lejanos de su infancia.

De alguna forma, era cómo volver a casa, y ver esa alegría brillar en sus ojos habría sido más agradable de no hallarse en la situación en la que estaban.

Después de todo, como cualquier caza recompensas preparado, Jack sabía que debía estar lo más atento posible…

y no podía negar que había algo raro en el sitio.

Quizá era la falta de otra gente (aunque Rachel aseguraba que esto era típico) o tal vez sólo estaba inquieto por el soplar del viento, pero algo le decía a Jack que las cosas no eran lo que parecían.

─Él debería estar aquí para ahora… ─comentó Jack.

Rachel mordió su labio inferior y miró alrededor. A la distancia, la elegante diligencia de Jefferson McAllister se mostraba detrás de la estación.

─Lo está ─respondió─. Esa es su diligencia.

─¿No saldrá a encontrarse con nosotros? ─preguntó Jack.

─¡Pff! ¡Tienes suerte de que haya decidido aparecer en primera instancia! ¡Vamos!

Le ofreció su brazo a Jack. El caza recompensas lo tomó, aún inquieto y mirando de un lado a otro, sólo por si acaso. Avanzaron lentamente rumbo a la estación mientras el resto de la pandilla desaparecía por el lado contrario, siguiendo su engañoso plan.

El tren silbó, causando el distraer de Jack por un momento. Vio la pesada máquina dejar la estación y suspiró, pensando que quizá sólo estaba siendo paranoico… ¡cuando un cuerpo fue arrojado frente a él y Rachel! ¡Era Jefferson!

─¡Padre! ─jadeó Rachel, aterrada.

¡Lo sabía! Algo raro estaba pasando ahí y Jack trató de agarrar su revólver lo más rápido que pudo, pero… ¡un disparo azotó en su hombro derecho y lo derribó!

─¡Jack! ─gritó Rachel.

─¡¿Buscabas por alguien, granuja!? ─gritó Telly.

Su voz venía de lo alto, y por encima de la estación, su robusta y brutal figura apareció con un rifle entre manos. Ahora todo tenía sentido. ¡Era una trampa!

Rachel trató sacar el pequeño revólver de su bolso, pero Stanton y Elam aparecieron detrás de la estación, ¡apuntándole!

─¡Alto ahí, mujerzuela! ─la voz de Alan sonó ahora.

Apareció detrás del dúo criminal y apuntando su extravagante arma a la joven.

─¡¿Tú!? ─exclamó Rachel, desconcertada.

Alan sonrió, disfrutando su momento de gloria.

─No pensaste que las cosas habían acabado entre nosotros, ¿o sí? ─dijo.

─Supongo que la basura siempre encuentra su camino de vuelta, ¿ah? ─repuso Rachel.

Alan rio, saboreando la ira y decepción en la mirada de su enemiga.

─Agárrenlos, muchachos─ordenó─. Y, ah, no sean gentiles. ¡No es una dama!

Stanton y Elam agarraron a Rachel por los brazos y le despojaron de su bolso.

─¡Rachel! ─gritó Jefferson, escupiendo la mordaza de su boca.

─¡Déjenla en paz, bastardos! ─protestó Jack.

Trató de incorporarse y pelear, pero otro disparo por parte de Telly pasó volando junto a su cara.

─¡Abajo, granuja, abajo! ─gritó Telly─. ¡No he terminado contigo, y, muchacho, vaya que me divertiré contigo!

Stanton amarró las muñecas de Rachel detrás de su espalda y Elam levantó a Jack.

─¡Toda la diversión que tendrás es la de una bala en el cerebro si no nos dejas ir! ─advirtió Rachel, feroz como nunca.

Tanto Jack como Jefferson retrocedieron con impresión ante la rudo de la expresión y del cómo lo había dicho, mientras Alan sólo soltó una risa, absolutamente confiado.

─¿Ah, sí? ─se mofó Telly─. ¡Me gustaría ver eso!

Justo cuando lo dijo, ¡BANG! ¡Un disparo pasó volando sobre su cabeza y el bandido cayó del techo, arrojando un patético grito! ¡AH!

El disparo había sido efectuado por nadie más que Dolores, quien aparecía junto al resto de la pandilla por detrás de la estación, armados.

─¡Libérenlos y nadie saldrá herido! ─gritó Dolores.

Por un momento, la pandilla de Rachel tuvo la ventaja. Stanton y Elam titubearon, y el mismo Alan dio un trago de saliva… ¡hasta que un disparo derribó a Dolores!

─¡Dolores! ─exclamó Rachel, aterrada.

─¡Mujer del demonio! ─gritó Telly, con el arma humeante en su mano.

Desde luego que seguí con vida. La bala apenas le había volado media oreja y estaba furioso. Stanton, por otro lado, rio hacia sus interiores. Ya no era el único en perder media oreja de un tiro, y ahora Telly lo comprendería mejor.

Y, sin más, todos comenzaron a dispararse unos a otros.

El Sr. Curtis jaló a Dolores para protegerla detrás de la estación, mientras el Loco Kinski y Bob Bull intercambiaron balazos con Telly.

Bob Bull fue lastimado en una pierna y su extravagante compañero lo ayudó a ocultarse tras unos barriles a la par en la que Dolores, herida superficialmente en su torso, regresaba a la pelea disparando con su rifle.

Comenzando a entrar en pánico por la complicación de su plan, Alan se apresuró a agarrar a Rachel por su brazo.

─¡Vamos, mujerzuela! ─gritó.

¡Vete al infierno! ─contestó Rachel.

Le escupió al ojo y él la abofeteó.

─¡Bastardo! ─gritó ahora Jack.

Pese a tener las manos atadas a su espalda, Jack escapó del agarre de Elam y embistió contra Alan, chocándolo contra la diligencia.

El banquero soltó a Rachel, quien cayó de sentón y vio cómo el caza recompensas peleaba ferozmente por ella.

La joven sonrió, conmovida, hasta el momento en que Alan soltó un golpe de su arma en la cabeza de Jack, derribándolo otra vez.

─¡Imbécil! ─gritó Rachel.

Y fue ahora ella quien cargó contra Alan.

Podía ser pequeña y esbelta, pero su ira fue suficiente para que Alan soltase su arma.

La chica trató de azotar su cabeza contra la de su adversario, y Alan apenas logró bloquearla con su mano.

Rachel procedió a soltar salvajes mordidas que lo hicieron gritar y retroceder, aterrado.

─¡Ah! ─gritó Alan─. ¡Bestia! ¡Agárrenla! ¡Agárrenla!

Stanton y Elam corrieron hacia la joven. Un disparo del Sr. Curtis dio en el hombro de Elam, pero el bandido no se detuvo, mientras uno del Loco Kinski azotó en la pierna derecha de Stanton, provocándolo a caer.

Elam logró finalmente quitarle a Rachel de encima a Alan. El banquero tenía las manos bañadas en su propia sangre, producto de las mordidas, y Jack sonrió.

─¡Sí! ¡Así es cómo se siente! ─dijo.

Alan recuperó su arma del suelo y saltó dentro de la diligencia.

─¡Súbanlos! ¡Ahora! ─ordenó.

Elam arrojó a Rachel al interior de la diligencia. Pidió a Alan un poco de ayuda para que subiesen a Jack, pero Alan se rehusó. Sacudió su cabeza y dijo:

─¡Te estoy pagando A TI para que lo hagas!

Elam le arrojó una mirada de desprecio y continuó tratando de meter a Jack, pese a tener sólo una mano en total funcionamiento. El caza recompensas se percató de su enojo.

─No tienes que hacer esto ─le dijo─. Ese tipo es un imbécil.

Elam lo miró por un momento, considerando sus palabras… antes de que un cojo Stanton llegase a ayudarlo. Juntos, arrojaron a Jack adentro y se apresuraron a subir.

─¡Muévete! ¡Muévete! ─gritó Stanton.

Stanton salto adentro, y Elam estaba por seguirle, cuando Telly lo agarró por las ropas y lo aventó de vuelta afuera, llevando a Jefferson consigo.

─¡¿Quién carajo crees que va a conducir esta porquería!? ─gritó─. ¡Ve! ¡Stanton, cúbreme!

Furioso, Elam notó la mirada de advertencia de Jack. Sabía que estaba trabajando no para uno, sino para dos cretinos y ya se estaba cansando de ello. Escupió al suelo y trepó a la carreta para conducir así hacia su escape bajo una lluvia de balas.

Viéndolos irse, Dolores apresuró a sus compañeros a seguirlos.

─¡¿Qué están esperando!? ─les preguntó─. ¡Vayan! ¡Vayan!

Pese a estar heridos en alguna pierna o brazo, ninguno de ellos se rendiría ni dejaría que se llevasen a Rachel.

El Loco Kinski y Bob Bull subieron a sus caballos con rapidez, mientras el Sr. Curtis se quedó a ayudar a la herida Dolores.

El otrora actor mostró un rostro de inquietud ante la herida de su amiga, pero esta le redujo importancia.

─¡Me han dado peor! ─dijo─. ¡Ven! ¡Ayúdame!

El Sr. Curtis la ayudó a incorporarse y se anexaron a la persecución.

Dentro de la carreta, Telly recargaba su arma mientras Alan cubría sus manos heridas con un pañuelo. Abajo, a sus pies, Jack, Rachel, y Jefferson yacían, golpeados.

─Con que un trabajo fácil, ¿eh? ─reclamó Telly.

─Sólo enfócate en el premio, amigo ─contestó Alan.

─¡Las cosas que hago por cien mil dólares!

─¡Querrás decir las cosas que hacemos ! ─corrigió Stanton.

─¡Sí, sí, sí! ¡Cállate y cubre esa ventana, ¿sí!?

Jack y Rachel compartieron una mirada, notando el tenso intercambio.

Sabes que se va a quedar todo ese dinero para él, ¿cierto? ─dijo Jack.

Stanton miró al caza recompensas, considerando sus palabras. Telly azotó una patada contra las costillas de Jack, haciéndolo retorcerse… y acercar sus manos a la bota donde ocultaba su siempre fiel cuchillo.

─¡Cállate, granuja! ─le gritó Telly.

─¡Tiene razón, no obstante! ─dijo ahora Rachel─. ¿Y en verdad crees que este banquero cretino va a pagarles tanto por ayudarles? ¡Ja!

─Me temo que entendiste mal, mujerzuela ─rio Alan─. Yo no les estoy pagando a estos caballos, sino tú.

─¡Nos quedaremos con el dinero que robó! ─secundó Telly.

─¿Cómo? ─preguntó Rachel con toda naturaleza─. Ya nos los gastamos.

Alan volvió a soltar una risa incrédula, todavía confiado de su plan.