Bounty & the Fool 10 Disparos en la Oscuridad
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10 Disparos en la Oscuridad

En efecto, eran esos payasos. Colina arriba y ocultos entre árboles, perfectamente camuflajeados en la sombra, Telly, Stanton, Elam, y Alan se encontraban. El trío de bandidos abría fuego mientras Alan aguardaba ansiosamente a unos pasos de distancia.

─¡Tengan cuidado! ¡La quiero con vida! ─reclamó a sus nuevos compañeros.

─¡Sí, sí! ─contestó Telly─. ¡Es sólo para que no intenten nada! ¡Vayan por ellos!

Stanton y Elam treparon a sus caballos y cabalgaron cuesta abajo rumbo a Jack.

Jack, con los brazos bloqueados por estar bajo el abrazo tramposo de Rachel, se incorporó con la chica sobre su espalda, quien no podía soltarlo aunque quisiera. Los disparos les pasaban alrededor y el caza recompensas se sacudía, tratando zafarse.

─¡¿Podría liberarme, maldita sea!? ─reclamó Jack.

─¡Estoy intentando! ─contestó Rachel─. ¡No se mueva tanto!

─¡Si no me muevo, nos atraparán! ─respondió Jack.

Las figuras de Stanton y Elam aparecían ya rumbo a ellos y Jack lo notó.

─¡Maldita sea! ─exclamó─. ¡Agárrese!

─¡¿Qué…!?

Sin más opción, Jack echó carrera en medio de los disparos rumbo a su caballo, desde luego, con Rachel en su espalda. La chica gritaba y se agachaba, tratando esquivar las balas como podían. Las podía sentir pasar junto a su cabello y estaba aterrada – algo que divertía a Jack.

─¡Cuando menos hace buen escudo! ─le dijo.

─¡Oh, cállese! ─contestó Rachel.

Jack saltó a su caballo en un intento de montarlo, pero dada la incómoda posición le fue imposible. Cayó de sentón sobre su trasero, con Rachel esquivándolo apenas.

─¡Oiga! ¡Más cuidado! ─protestó la joven.

─¡Tendrá que agarrar las riendas! ─contestó Jack, incorporándose otra vez

─¡¿Qué!?

─¡No puedo hacerlo con usted encima de mí!

─¡Debe estar bromeando!

─¡¿Algo de esto le parece una broma!?

Los disparos seguían acechándolos.

─¡Oh, esto es absurdo! ─exclamó Rachel, resignada.

Trabajando juntos, subieron al caballo – Rachel agarrando las riendas y Jack trepándose en la silla.

─¡¿Ahora qué!? ─preguntó Rachel.

─¡Cabalgue! ─contestó Jack.

Rachel alcanzó a ver a Stanton y Elam cabalgando en su dirección. Sin pensarlo dos veces, azotó las riendas del caballo y el par se dio a la fuga.

─¡Oh, joder, no! ─gritó Telly, enfurecido y abriendo fuego sin parar.

Con algo de esfuerzo, las manos de Jack lograron deslizarse lo suficiente para tomar su cuchillo y comenzar a cortar las ataduras de Rachel. Entonces, la chica gritó.

─¡Ah!

─¿La herí? ─preguntó Jack.

─¡No! ¡Me dieron! ¡Me dieron!

─¡¿Dónde!?

─¡En mi brazo!

Jack echó un vistazo. Efectivamente, una pequeña mancha de sangre alcanzaba a verse en su brazo derecho. Sin embargo, la herida no era más que una rozadura de bala.

─¡No se preocupe! ─le dijo Jack─. ¡Es superficial!

─¡Usted es superficial! ─gruñó Rachel.

Alcanzando a ver que el disparo de Telly la había impacto, Alan empujó su rifle.

─¡Le dije que la quería con vida! ─reclamó.

Telly no soportaba a personas como Alan, y no se evitó de agarrarle por las ropas y jalarlo hacia sí, amenazante.

─¡Y yo le dije que todo lo que me interesa es ese granuja! ─contestó─. ¡Ahora muévase! ¡Estamos de cacería!

Arrojó a Alan contra el suelo y corrió a su caballo. Sin más opción, Alan lo siguió, comenzando a arrepentirse de contratar los servicios de tal brutal hombre… pero aferrándose al desprecio que tenía por Rachel para seguir adelante.

Con cierto esfuerzo, Jack terminó de cortar las ataduras de Rachel. Las cuerdas cayeron de sus finas muñecas como un velo roto, aunque esto no le importó demasiado.

─¡Ahí tiene! ¡Ya está libre! ─le dijo Jack.

─¡Oh, qué maravilloso! ─contestó Rachel, sarcástica.

En realidad no podía quejarse. Sus brazos agradecieron cuando ya no tuvieron que estar en tanta tensión abrazando a Jack durante la persecución y pasaron a sólo aferrarse de su torso para no caerse.

Jack, por su parte, tomó las riendas e hizo a su caballo apresurar el paso…

aunque había algo que lo molestaba. La herida de su prisionera y la situación en la que se hallaban no eran los ideales.

─¡Dese vuelta! ─le dijo Jack.

─¿Qué? ─preguntó Rachel.

─¡Dese vuelta! ─repitió Jack.

La jaló por el brazo derecho y la sentó frente a sí, cubriéndola con su cuerpo – algo que dejó a Rachel sin palabras y con una mirada de sorpresa. ¿La estaba protegiendo?

─¡No puedo dejar que la maten o me quedaré sin paga! ─explicó Jack.

Le guiñó el ojo con una sonrisa. Ella la compartió.

Sabía que bromeaba y, quizá por primera vez en todo su recorrido, decidió confiar en él.

Se aferró de él, pegando su cabeza al pecho del caza recompensas y encogiéndose lo más posible para evitarle problemas a ambos.

Esta vez, su tacto no era seductor ni engañoso y Jack lo notó.

Le estaba confiando su vida y no habría de defraudarla.

Azotó las riendas otra vez y el caballo cabalgó todavía más rápido.

Poco a poco los disparos fueron quedando atrás, pero Jack sabía que escapar hacia la noche no era la solución.

La oscuridad absoluta los rodeaba, apenas lograban evadir las ramas en su camino, y no sabían qué podrían hallar en su camino.

No. Para estar a salvo tenían que deshacerse de Telly y su grupo, y sólo había una forma para ello.

Jaló las riendas y detuvo a su caballo.

─¡¿Qué está haciendo!? ─preguntó Rachel.

─¡Shh! ¡Sígame! ─contestó Jack.

Bajó del caballo junto a Rachel y se escondieron detrás de unos arbustos.

─Voy a soltarla por un momento ─le dijo Jack─. Por favor, por favor no corra.

Había algo en los ojos suplicantes de Jack que impidieron a Rachel negarse.

Asintió su cabeza, cooperando con él, y el caza recompensas la soltó.

Acarició entonces el rostro de su caballo y le susurró palabras de calma al oído mientras lo empujaba suavemente hacia el suelo hasta que quedó recostado de lado y con Jack encima de él, todavía hablándole al oído con absoluta calma y cariño.

Rachel vio el acto con sorpresa y admiración.

Quizá no era un bruto después de todo. Jack le pidió que guardase silencio y que se inclinase junto a él, pegándose al suelo lo más posible.

Sin la más mínima protesta, Rachel hizo lo indicado y se ubicó a su lado, recostándose de pecho sobre el caballo.

Nunca antes había sentido el inflar y desinflar del pecho de un corcel contra el suyo y esto le resultaba de lo más extraño e increíble.

¡Vaya potencia tenía ese animal! Y cuánta inteligencia también, en especial para seguir las órdenes de tal bestial hombre como Jack…

aunque, de nuevo, tal vez esa no era la mejor forma de describirlo.

¿Cuántos hombres podían calmar a un caballo de esa forma?

Claro que lo más probable era que Jack no fuese el único en poder hacer algo así, pero jamás había conocido a otro que lo hiciese y esto la hizo reconsiderar su opinión sobre él.

No obstante, este no era el momento para pensar en ello.

No era el momento para pensar en qué otras habilidades Jack podía tener, ni si sus ojos parecían tan gentiles como sagaces al esperar por esos despreciables enemigos que les seguían.

Era el momento de concentrarse en dichos enemigos… lo que no fue difícil.

Tras unos minutos de espera, Telly y los suyos hicieron presencia cabalgando por la zona con toda cautela. Jack desenfundó entonces su arma con lentitud y sin apartar su mirada de sus enemigos, mientras Rachel tensó su cuerpo, inquieta.

─Sólo por si acaso ─murmuró Jack.

Rachel se limitó a asentir su cabeza y sus grandes ojos dejaron de parpadear viendo cómo Jack apuntaba su revólver hacia el grande e imponente Telly. El bandido cabalgaba despacio, como si supiese que ellos estaban a unos pasos de distancia.

─¡Vamos, granuja! ─exclamó Telly─. ¡¿Dónde estás!? ¡Sé un hombre y da la cara!

Jack sólo le miraba desde abajo, con la cabeza del temerario criminal en la mira de su arma.

Podía acabarlo en cualquier momento, y Rachel se preguntaba por qué no lo hacía.

¿Por qué dejar con vida a alguien que quería acabar con la suya?

Lo único que pudo pensar fue que Jack quería evitarse un enfrentamiento con los secuaces, ese flaco de Stanton, ese tosco de Elam, y ese… ¿pedante de Alan?

Rachel jadeó con sorpresa y confusión. ¡¿Qué hacía él ahí!?

─¡¿Qué carajo…!? ─exclamó antes de que Jack le cubriese la boca.

Regresó su mirada hacia el caza recompensas quien con un suave movimiento de la cabeza le indicaba no hacer el más mínimo ruido. Rachel asintió y apretó los labios, evitándose de decir todo lo que tenía en mente.

Aunque el arrebato de Rachel no fue más que un susurro, Telly agitó su cabeza a los lados, habiendo alcanzado a oír parte de él. Si se trataba de un humano o un animal, lo desconocía, pero sabía que había algo cerca y entonces…

─¿Están seguros de que escaparon por aquí? ─Alan lo distrajo.

─¡Sí, los vimos! ─contestó Stanton.

─¡SHH! ─exclamó Telly.

Sus secuaces guardaron silencio. Telly prestó atención a los sonidos aledaños una vez más, pero su concentración se había disipado.

─Maldita sea ─suspiró frustrado─. ¡Puedes huir pero no ocultarte, granuja! ¡Voy a encontrarte y cuando lo haga, será tu fin!

Escupió hacia el suelo… sin imaginar que el granuja estaba justo frente a él y que el escupitajo café y pegajoso que brotó de sus labios aterrizaría directo sobre su ojo.

Jack lo cerró con disgusto y Rachel se cubrió la boca para evitar reírse, pero el caza recompensas se evitó de delatarse.

No protestó, no se movió, ni mucho menos abrió fuego.

Sólo esperó a que ese cuarteto de despreciables individuos se retirase.

Una vez que estuvieron lo suficientemente lejos, soltó un respiro de alivio y se volteó hacia su prisionera.

─Qué poco agradable… ─dijo, limpiándose el ojo con la manga de su saco.

Rachel seguía luchando para contener su risa… y había algo extramente tierno en esa mirada y la forma en la que sus mejillas se apretaban para no carcajear que impidieron a Jack sentirse ofendido por ser el objeto de su burla.