Bounty & the Fool 6 La Colisión (Parte 2)
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6 La Colisión (Parte 2)

Con el sombrero todavía cubriéndole la mitad del rostro, Jack entró en el vagón de carga y se detuvo, confundido. Rachel no podía verse en ningún lado. ¿Había escapado? ¿Podía ser tan rápida? ¿O es que acaso era más lista que él y le estaba poniendo una trampa?

─Sólo siga caminando, señor ─la voz de Rachel sonó tras él y todo quedó claro.

La chica se había posicionado en la esquina detrás y le apuntaba con su revólver miniatura, tomándolo por sorpresa.

─¡Wow, señorita! ¡¿Qué rayos!? ─exclamó Jack a la brevedad.

─No se haga el tonto conmigo, señor ─respondió Rachel─. Sé bien quién es usted y qué hace aquí, y no lo logrará ─se aproximó un paso, empuñando el cañón de su arma contra la mejilla del caza recompensas─. Entrégueme su arma lentamente, y vivirá para seguir acechando mujeres otro día.

─No soy yo de quien debería preocuparse…

─¡Suficiente! No es malo a la vista, así que no cambie eso. ¡No se mueva!

─¡Bien! ¡Bien! ¡Caray! ─exclamó Jack.

Rachel dio otro paso y su mano se deslizó hacia el cinturón de Jack, tomando el revólver del caza recompensas, cuando… ¡Jack se dio media vuelta y agarró la mano armada de Rachel! Le cubrió la boca y trató de explicarse:

─¡Señorita, por favor! ─le dijo─. ¡No soy quien usted cree!

Rachel mordió su mano y lo hizo gritar suavemente.

─¡Suéltame, bastardo! ─gruñó la pequeña pero feroz bandida.

─¡Maldita sea, señorita! ¡Ya basta! ─le dijo Jack─. ¡Estoy aquí para llevarla con…!

Rachel soltó un rodillazo a su entrepierna.

Jack se retorció en dolor, pero no la soltó.

El par forcejeó un momento, con la bandida arrojando más patadas y el caza recompensas tratando de mantener distancia pero sin dejarla ir, hasta que finalmente la azotó contra la pared, lo que hizo que el diminuto revólver se disparase.

Naturalmente, esto fue escuchado por los comisarios, la pandilla de Telly, e incluso Alan, quien ahora llegaba al último vagón de pasajeros.

El comisario que había hablado con Rachel dio una mirada a sus compañeros y se levantó para investigar qué sucedía…

mientras Telly hacía lo propio con Stanton y Elam, indicándoles estar listos para actuar en cualquier momento.

Jack y Rachel detuvieron su forcejeo ante el disparo. Ninguno de ellos quería atraer la atención y sabían que esto era justo lo que acababan de hacer.

─Maldita sea, señorita ─dijo Jack─. Sólo estoy aquí para llevarla con su padre.

─¡¿Con mi padre!? ─exclamó Rachel con absoluto desconcierto.

Antes de que Jack pudiera decir más, el comisario entró.

─¡Ahora bien, ¿qué diantres pasa aquí!? ─gritó.

La escena no lucía nada bien para Jack… y Rachel supo aprovecharlo.

─¡Él me atacó! ─señaló de inmediato.

─¡¿Qué!? ─exclamó Jack─. ¡No, yo…!

El comisario le apuntó con su escopeta a la brevedad.

─¡Aléjese de ella ahora mismo! ─le dijo.

Jack soltó a Rachel y se apartó, tratando de explicarse.

─¡No entiende! ─dijo─. ¡Soy…!

Tan pronto como Rachel estuvo libre, el comisario soltó un golpe de su arma a la boca del estómago de Jack, haciéndolo caer en sus rodillas y jadear por aire.

─¡Cállate! ─dijo el comisario─. ¡Una palabra más y el siguiente va a tu cara!

─¡Gracias! ¡Gracias, mi buen hombre! ─Rachel corrió hacia el comisario.

─¡Sólo hago mi trabajo, señorita! ─respondió─. Ahora, ¿dónde está su perro?

─¿Ah? ─Rachel fue tomada en sorpresa.

Entre tanto, dos acciones ocurrían simultáneamente.

El Sr. Curtis llegaba a la cabina del tren y apuntalaba su arma contra los conductores para obligarlos a detener la máquina, y, en el último vagón de pasajeros, Alan se aproximaba al puente con el vagón de carga, sin tener idea de qué sucedía ahí, ni de lo que estaría por ocurrir en donde él estaba.

Viendo cómo el incauto muchacho se aproximaba a ellos, Telly lanzó una mirada a sus secuaces que no les costó nada comprender, y justo cuando Alan pasó a su lado…

¡Stanton y Elam se levantaron y lo empujaron contra los comisarios!

Enseguida, Telly se incorporó y agarró una de sus escopetas.

La azotó contra la cabeza del agente de la ley, y Stanton y Elam hicieron lo propio con el tercero.

Agarraron las llaves, se liberaron en dos segundos, y se armaron en otros dos.

Stanton agarró la escopeta del último comisario, mientras Elam tuvo que conformarse con el inusual revólver de Alan.

Frunció con desconcierto al ver tal color y su inscripción.

─¡Oye, eso es mío! ─reclamó Alan.

─¡Shh! ─Telly apuntó su escopeta hacia él y Alan guardó silencio.

Telly mostró una sonrisa retorcida y traviesa, y se dirigió al vagón de carga junto a sus compañeros, todos armados y listos para conseguir venganza.

─Su perro ─insistió el comisario─. ¿Dónde está?

─¡Oh! Eh… ─titubeó Rachel.

─¡No hay ningún perro! ─exclamó Jack─. ¡Ella está aquí para robar el tren, ¿ve!?

Jack le extendió el póster de Rachel y apenas como el comisario lo leyó, se volteó hacia la bandida… sólo para encontrarla ya apuntándole con su diminuta arma.

─Ahora, no intente nada raro, comisario ─le advirtió.

El comisario se quedó sin palabras… y se quedaría aún sin más al momento en el que Telly pateó la puerta e irrumpió junto a Stanton y Elam.

─¡Oh, tienes que estar bromeando! ─exclamó Jack─. ¡¿Dónde está el otro!?

─¡Ahí estás, granuja! ─exclamó Telly.

─¡¿Está con ellos!? ─el comisario volteó hacia Rachel con desconcierto.

Rachel sacudió la cabeza, pero antes de que pudiera explicarse… ¡el tren se detuvo!

Todos se sacudieron y el caos se desató.

¡Telly disparó por accidente contra el trasero del comisario!

¡El comisario gritó a todo pulmón y cayó en sus rodillas, apenas esquivando un disparo accidental por parte de Rachel que impactó en el hombro de Telly y que lo envió de vuelta al puente entre vagones, mientras que Rachel azotó en el suelo y perdió su arma!

Y eso no era todo. Tal como estaba acordado, Dolores, el Loco Kinski, y

Bob Bull habían llegado al exterior, dispuestos a tomar el tren, cuando oyeron los disparos.

─¡Oigo disparos! ¡Oigo disparos! ─advirtió Dolores.

Y con toda velocidad se dirigieron al vagón de carga.

Curiosamente, el único que salió ileso de toda aquella absurda situación fue el mismo Jack, quien, estando sobre el suelo al momento del brutal frene, no se vio tan afectado por el mismo, y sólo trataba de procesar lo que acababa de ver.

─¡Carajo! ─exclamó.

El comisario gritaba justo frente a él, agarrándose el abatido trasero.

─¡Mi trasero! ¡Mi trasero! ─decía a todo pulmón.

Stanton y Elam ayudaban a Telly a incorporarse en el vagón previo, y Rachel acariciaba la nuca de su cabeza, atolondrada tras el golpe.

─¿Dos veces seguidas? ¡Vamos! ─reclamó.

Jack no perdió un instante. Agarró su arma y corrió hacia Rachel.

─¡Señorita! ¡Señorita, ¿está bien? ¿Puede caminar? ─le preguntó.

Rachel trató hacerse de su mini revólver, pero Jack lo pateó de inmediato.

─¡Nada de eso! ─le dijo─. ¡Ya no más, ¿entiende!?

¡BANG! ¡Un disparo voló entonces sobre su cabeza, viniendo de Telly!

─¡Maldito granuja! ─le gritó desde el vagón previo.

Sí, Telly estaba herido y probablemente tenía una contusión, pero seguía siendo la misma salvaje y violenta bestia de siempre.

─Joder ─dijo Jack─. Vamos, señorita, temenos que irnos.

Jack cerró la puerta y la bloqueó con un par de pesados equipajes. Se volteó hacia Rachel y trató de levantarla. Ella le azotó un manazo.

─¡No iré a ningún lado con usted! ─le dijo─. ¡Mi pandilla está en camino y ellos se encargarán de todos ustedes!

─¡Bueno saberlo! ─respondió Jack.

La jaló del brazo y la cargó sobre su hombro.

─¡¿Qué rayos cree que está haciendo!? ─reclamó Rachel.

Golpeó su hombro y espalda y dio varias patadas, intentando liberarse, pero Jack no la dejaría escapar otra vez. Le azotó un golpe al trasero con su arma y advirtió:

─¡Basta!

Si esto no la calmó, sí lo hicieron los disparos que azotaron contra la puerta – cortesía, claro, de Telly y su pandilla.

─¡Ese bastardo no escapará a ninguna parte! ─se jactaba Telly.

Ante ellos, Alan sólo miraba con tanto miedo como admiración.

Jack llegó al final del vagón de carga y pateó la puerta, buscando así llegar al último vagón de todos – el vagón de caballos.

─¡Oye! ─le gritó el adolorido comisario desde el suelo─. ¡¿Adónde vas!? ¡¿No vas a ayudarme!? ¡Estamos del mismo lado!

─¡No en realidad! ─contestó Jack.

Y desapareció junto a Rachel en el siguiente vagón, justo conforme Telly, Stanton, y Elam irrumpían, pateando los equipajes a un costado.

─¡No dejen que escape! ─gritó Telly.

Stanton y Elam dispararon en dirección a Jack, pero este logró cerrar la puerta.

─¡Tú! ─le llamó el comisario.

Trató agarrar su arma, pero Elam lo noqueó con un golpe del revólver de Alan. Así, el feroz trío de bandidos se abrió paso, recargando sus armas con control total sobre la situación, mientras Alan les seguía, lenta y tímidamente.

En el vagón de los caballos, los animales relinchaban y brincaban con nervios ante el súbito frenar del tren y los incontables disparos que se habían suscitado en los vagones previos, pero esto era lo de menos para Jack.

Con Rachel sobre su hombro, y azotándola bastante contra paredes y vigas debido a esto, Jack buscó por cualquier cosa que lo ayudase a bloquear la puerta un poco más.

─¡Cuidado, bestia! ─reclamó Rachel─. ¡No está solo!

Jack vio entonces una gran caja llena de herraduras y un pedazo de cuerda.

─Tiene razón, no lo estoy ─respondió.

Soltó a Rachel para agarrar la cuerda. La bandida azotó sobre su trasero y reclamó:

─¡Animal!

─¡Deme sus manos! ─le dijo Jack.

─¡No!

─¡Deme!

Las ató con fuerza.

─Ahora, voy a necesitar su ayuda ─siguió Jack.

─¡¿Está loco!? ¡No voy a ayudarle a nada…! ─contestó Rachel.

¡BANG! ¡BANG! Los disparos de Telly y su pandilla volvían a azotar la entrada y tanto el caza recompensas como la bandida no tuvieron más opción que agacharse.

─¡¿Oye eso!? ─dijo Jack─. ¡Esos son los tres más despreciables, si bien estúpidos, hombres que podrá encontrar...!

─¡Excluyendo a la compañía presente, claro! ─Rachel no pudo resistirse.