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Porque Der Schattenzirkel (El Círculo de Sombras) estaba perfectamente planeado… todo, menos que Alessandro me arrebatara a mi mujer.
―¿Qué hacemos ahora? ―inquirió Luther.
―Recuperarla… cueste lo que cueste.
―Romero ya perdió a sus mejores hombres anoche. No hay vuelta atrás. El plan se acabó.
―No me abandonará. Es como un padre para mí, y yo… ―Un estremecimiento me recorrió―… yo soy como un hijo para él.
―¿Puedes estar seguro de que vendrá? ―preguntó Tony.
Mi móvil vibró de repente.
Clin.
Desbloqueé la pantalla con la huella ensangrentada y la luz me iluminó los ojos:
Mi sonrisa fue breve, pero cargada de peligro.
―No me gusta cuando sonríes así ―comentó Luther.
―Preparaos ―dicté, cortante.
―¿Prepararnos para qué?
―Para atacar a Alessandro.
―Ni siquiera sabemos dónde se oculta ―dijo Tony, nervioso.
―Claro que sí. En la cabaña de mi padre, a las afueras. Seguridad privada, con un único acceso por el bosque.
―¿Y cómo demonios lo sabes?
―Porque conozco al cabrón de Egbert. Sé cómo mueve a sus peones, sus patrones, sus trampas.
―¡Eso da igual! ―exclamó Luther―. ¡Somos tres contra un maldito ejército!
Miré a Dustin, acurrucado contra Tony.
―No seremos tres ―aseguré―. Solo dos.
―¿Cómo? ―Tony frunció el ceño.
―Llévate a mi hermano y cuida de él. Mi avión privado sale en una hora.
―¿A dónde? ―titubeó.
―Galicia.
―¿Galicia? Pero Luna…
―Precisamente ―lo interrumpí―. Galicia está en territorio español. España es el único lugar donde mi padre jamás se atrevería a poner un pie.
Negó, incapaz de enfrentarse a la idea.
―Quiero ayudarte a rescatarla. Si le hacen daño…
―Cumple mis órdenes ―le ordené, presionando su hombro con autoridad.
Respiró hondo, tragando sus lágrimas, y finalmente murmuró:
―Tráela de vuelta… intacta.
―Lo haré.
Se alejó por el pasillo hasta que desaparecieron de mi vista… sanos y salvos.
Luther suspiró, preocupado.
―Dime que tienes un plan B.
Me agaché, recogiendo el anillo de Luna y apretándolo en el puño. El relieve de mis iniciales se marcó en mi piel.
―¿Para qué quieres un plan B? ―respondí con dureza―. Der Schattenzirkel (El Círculo de Sombras) sigue funcionando… solo que ahora con un ajuste muy necesario.
Guardé el anillo en el bolsillo interior de mi chaqueta, y la pistola se deslizó de mi cinturón con un chasquido metálico al ser desenfundada.
―Recupero mi trono.
Apunté a la silla vacía de Alessandro.
―Recupero mi clan… Die Spinnenmafia.
Disparé
Pum.
La bala perforó el respaldo, pero mi mente no vio madera: vio la cabeza de Alessandro explotando.
Bajé el arma, dejando que el humo se enroscara lento ante mis ojos.
―Y recupero a mi mujer…