Bohemia y barricadas Segunda parte. Huelgas y filosofía 1906-1923 #30
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Segunda parte. Huelgas y filosofía 1906-1923 #30

Repetiremos la fecha: 1 de agosto de 1917; una fecha fatal para el catalanismo político.

Desde la muerte de Prat de la Riba, Castellterçol se convierte en la Meca del nacionalismo conservador catalán.

Parece que a partir de aquel año los sucesos se precipitan en el Principado: el final de la guerra europea conduce a una grave crisis social y económica que culmina con el desplome del Banco de Barcelona, en 1920.

La tensión social se dispara aún más en la ciudad, la Lliga abraza una política mucho más violenta, ultradefensiva, abandonando sueños de cohesión social.

Se llega a ver a Cambó desfilando por la calle con un máuser.

Se despliega el Somatén. También otra imagen extraña: Cambó es nombrado ministro de Fomento en 1918 y de Hacienda en 1921.

El 25 de marzo de 1919, el capitán general Joaquín Milans del Bosch decretó que cualquier ciudadano armado que no formara parte del Somatén sería acusado de rebelión militar; entretanto, Laureano Miró i Trepat, el miembro más duro de la patronal catalana, financiaba una policía paralela dirigida por Bravo Portillo.

Barcelona estaba que ardía y el compromiso de la Lliga con el destino de la monarquía (el jefe del Somatén era el también ministro y líder liguero Bertran i Musitu) lastrará para siempre la trayectoria del político ampurdanés, y aparecerá una escisión, Acció Catalana, comandada por los mejores intelectuales del país, que no comulgan con la intervención en Madrid.

Un nuevo partido ultracentralista, la Unión Monárquica Nacional, fundado en 1919, también le arrebata votos por la derecha a la Lliga.

Josep Puig i Cadafalch hereda la égida de la Mancomunitat.

Por una parte, es la época de las grandes concreciones y construcciones del ente semiautonómico; por otra parte, Puig y D’Ors no se soportan y se abre una grieta insalvable entre ambos.

Se llega a rumorear que el Pantarca retó a un duelo al segundo presidente de Cataluña.

Finalmente, el Glosador es desposeído de todos sus cargos y humillado públicamente a lo largo de 1920.

Su estilo de vida magnificente se adapta mal a la administración austera que erigieron Prat y Puig.

Solo un puñado de republicanos defienden a D’Ors en el pleno de la Mancomunitat y en la prensa, invocando el valor de su obra intelectual, y este realiza otro giro ideológico: del sindicalismo abraza una alianza contra natura con los lerrouxistas, por muy poco tiempo.

En 1923, Eugenio d’Ors ya se había instalado en Madrid, y allí parece que cambió el cultivo de la filosofía por la atención a las obras maestras que se exhibían en el Museo del Prado.

Francesc Pujols se había quedado en Cataluña como único filósofo señero en activo.

Los principales favorecidos por la marcha del incómodo e intratable D’Ors fueron el brillante pedagogo Alexandre Galí y el poeta y político Jaume Bofill i Mates.

Pujols hizo un segundo intento importante por sintetizar su sistema (el primero había sido, lógicamente, su Concepte general de la ciència catalana, su obra mayor, de 1918) en unas conferencias que pronunció en 1921, cómo no, en el Ateneu.

La política que Pujols desprende de sus meditaciones metafísicas es más bien conservadora: las revoluciones son una calamidad, e impiden que la Humanidad evolucione.

Se fija en la Naturaleza, como todo buen modernista, entre la semilla, la planta y el fruto no hay rupturas, sino el cumplimiento de un ciclo gozoso y predeterminado (Cuscó, 2022: 61).

Estas tesis políticas contrastan con el modernismo militante de Pujols, quien afirma que buscar e imitar las «formas clásicas» es una forma anticipada de morir.

La conclusión parece ser la siguiente: la civilización capitalista es buena precisamente porque proporciona suficiente estabilidad para que el arte moderno siga explorando.

La religión, según explicó el filósofo en el Ateneu, ha de ser liberada de la moral.

Su jurisdicción es el alma, Dios y la otra vida; la vida humana es moral por sí misma, y no necesita de las prótesis sacerdotales ni del clericalismo, porque tiende a la paz y a la libertad por sí misma.

En el fondo se trata de un proyecto neoilustrado, porque el ser humano se ha de liberar de todas las supersticiones.

Abrazando los preceptos de la Ciencia, la nueva religión pujolsiana, el ser humano alcanza su punto óptimo de plenitud y creatividad.

Hacia el final de su intervención, Pujols dice a su auditorio que «en lugar de hablar de religiones nuevas, como hacen muchos que querrían salvar el mundo, lo que se ha de hacer es desnudar la religión de todo lo que la viste, para hacer verla clara a todo el mundo, no como un hecho que nace y mana de la fe ciega, sino como el hecho real y positivo más científico que se puede llegar a conocer y que no gira ni ha de girar como una rueda alrededor del botón de la moral» (2021a: 114).

Para Pujols, el Más Allá y la transformación post mortem del ser humano en Ángel eran certezas científicas, no dogmas, y verdades austeras que se tenían que alejar de alharacas y polémicas mundanas.

Lo expuso el 18 de abril de 1921, en una sesión organizada por la Asociación Catalana de Estudiantes.

La charla, La religió i la moral, fue impresa gracias a una suscripción que encabezaron Eugeni Xammar, Mario Aguilar, Joaquim Borralleras, Rafael Campalans, Pere Corominas, Joan Crexells, Ventura Gassol, Enric Jardí, Romà Jori, Eugeni d’Ors, Jaume Pahissa, Manuel Raventós, Carles Soldevila, Pere Ynglada y un largo etcétera.

Se tiraron cincuenta y tres ejemplares en papel de hilo con dos iniciales dibujadas por Manuel Humbert, más cuatrocientos ejemplares más que fueron vendidos o regalados por las distintas corporaciones del país.

El texto fue también publicado en La Publicidad, en lo que supuso una apoteosis del pensamiento filosófico catalán.

En veinte años se había avanzado mucho. En 1921, escribe el especialista Joan Cuscó, se vivía cierto fervor cultural en la capital catalana: «Está claro que en el contexto se respira entusiasmo, un nuevo impulso cultural y que hay orgullo por la influencia de la cultura filosófica catalana de puertas afuera.

Ramon Turró es traducido al alemán, al francés y al italiano y Unamuno lo toma como pensador de cabecera; Ors pisa universidades extranjeras; se publican estudios sobre la influencia de Vives en la cultura inglesa...

Y será el mismo Pujols quien en 1921 viajará en misión cultural a Portugal y que el año 1926 hará una conferencia sobre el arte catalán en el Palacio de Hielo de Madrid» (2021b: 16).

Sin embargo, en ese tiempo las cosas ya se habían oscurecido, como explicaremos en el capítulo siguiente.