Bienvenidos a la Academia Rider (Academia Rider 1) CAPÍTULO 14 #2
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CAPÍTULO 14 #2

—¿Sabéis en qué consiste el examen de salto? —pregunté sin querer saber la respuesta.

—Es un recorrido de nueve saltos a un metro con diez centímetros —soltó Brooke.

—¿¿Qué?? ¿¡Un metro con diez centímetros!? ¡Eso es muy alto!

—Sí…, la verdad es que en las otras disciplinas es todo más fácil. El salto es lo más complicado —comentó Emily—. Vamos a cambiarnos rápido, que llegamos tarde al gimnasio.

Nos dirigimos al gimnasio para nuestra sesión de cardio y fuerza.

Poco a poco me iba poniendo más fuerte, pero aún me quedaba mucho trabajo para llegar al nivel de los otros jinetes.

En la clase de preparación física para el jinete, nos habían preparado una rutina para cada uno de nosotros en función de nuestras necesidades.

La mía era agotadora: sentadillas, abdominales, burpees, press de banca, planchas…

Cuando iba por la mitad, ya no podía más.

El gimnasio estaba superequipado. Mientras unos hacían tonificación, otros hacían cardio, piscina, boxeo…

Como jinetes, era importante compensar y fortalecer aquellos músculos que no usábamos, tanto en nuestro día a día.

Con Emily y Brooke, intentábamos ponernos los mismos días de gimnasio a las mismas horas.

Así se hacía menos pesado, y aunque estuviéramos cansadas, nos animábamos mutuamente cuando no teníamos fuerzas para ir.

Para Emily, era el mejor momento del día, le motivaba más que cualquier otra cosa.

Miré a mi alrededor y el gimnasio estaba a rebosar de gente.

Y ahí estaba Jack, dándole al saco de boxeo con todas sus fuerzas.

Llevaba una camiseta de tirantes que dejaba ver sus brazos tonificados.

Mientras se levantaba la camiseta para secarse el sudor de la frente, se le veían un cuerpo bien esculpido.

Él destacaba entre la multitud, ya que no era la única que lo admiraba.

En ese preciso instante, alguien pasó por mi lado, chocándose con inercia contra mi hombro:

—¡Auuuu! —solté, tocándome el hombro adolorido.

—No queremos chicas becadas por aquí —soltó Charlotte, dirigiéndose a la zona de boxeo.

Obviamente, me había visto quedarme embobada mirando a Jack, y esa había sido su manera de hacérmelo saber.

Charlotte se dirigió hacia donde estaba Jack y le tocó el pelo sudado, diciéndole lo guapo que estaba entrenando.

Jack se giró inmediatamente, dándole la menor importancia, y dejó a Charlotte con la palabra en la boca.

—¿Sabéis si están juntos? —comentó Emily mientras hacía sentadillas.

—En su primer año tuvieron algo cuando fueron al campeonato de Europa en verano, y los vi un poco acaramelados. Pero este año los he visto muy apartados. Yo creo que Charlotte está muy enamorada de él, pero esa arpía es muy tóxica —dijo Brooke, observando la situación.

Después de ver la escena de Charlotte, volvimos a nuestros ejercicios, pasábamos de malos rollos.

La parte que más odiaba de mi rutina era cuando tenía que hacer press de banca con barra.

Mis manos empezaban a temblar y, muchas veces, terminaba sin sentirlas.

Siempre lo dejaba para lo último, aunque debería cambiar la técnica para sacármelo de encima cuanto antes.

Como todos los días, le pedí a Emily que me ayudara a sujetar la barra con un disco de cinco kilos en cada extremo, por si acaso mis brazos no podían más.

—Emily, voy a empezar. Cuando haga cinco repeticiones, ponte detrás por si acaso.

—De acuerdo, termino con este ejercicio y voy —dijo en medio de las sentadillas.

Empecé a subir y bajar la barra. Las tres primeras se me hacían fáciles, pero a partir de la cuarta, los brazos me empezaban a temblar. Debía llegar a las diez que me tocaban, para sentir las gotas de sudor cayendo por mi frente y mi cara.

—¡Rompenormas! —dijo Jack, apareciendo de golpe y poniéndose en la posición de Emily para aguantarme la barra.

—Jack… —contesté, sorprendida de haber podido aguantar la barra en su sitio después de tener a menos de diez centímetros los perfectos brazos de Jack. Mi concentración y fuerza se habían perdido.

—Solo diez kilos en la barra… Por cierto, he visto que nos toca intercambio de caballos en unos días. Menuda suerte la mía —dijo, apartándose el pelo sudado, que aun habiendo hecho una hora de ejercicio mantenía su posición perfecta.

—Eso mismo pensé yo —dije, mientras intentaba hacer una repetición más haciendo como si la barra pesara un kilo en vez de diez.

—Espero que tu caballo esté a la altura.

Por lo que me han comentado, de momento no os va muy bien en doma.

Espero que saltando tengas más técnica —dijo en tono burla, mientras mi fuerza desaparecía por completo y la barra caía en picado encima de mí—.

¡Uy! —dijo, cogiéndola al vuelo y colocándola en su sitio—. Nos vemos en la pista, Rompenormas.

—¿Estás bien? —dijo Emily, preocupada que venía corriendo hacía nosotros—. Lo siento, debería haber estado más atenta.

—Sí, estoy bien, no pasa nada. Pero no sé en qué momento voy a decirle a Jack que no he pasado una cruzada en mi vida —solté, mientras observaba cómo se alejaba Jack riendo con sus amigos.

Salimos del gimnasio para una ducha rápida e ir a dar de cenar a nuestros caballos antes de cenar nosotras e ir a dormir. Entramos en nuestras habitaciones mientras Brooke estaba superemocionada:

—¡Olivia! ¡Jack ha venido a ayudarte! ¡Qué fuerte! —dijo Brooke.

—Bueno… yo no lo consideraría ayudarme del todo —contesté—. Solo me distrajo.

—Seguro que te vas a convertir en la mejor saltadora —dijo, tirándose en la cama de espaldas y lanzándome un cojín—. Quién pudiera… aprender con Jack —añadió con una mirada pícara.

—¿Puedes dejar de decir estas cosas? Yo te cambio el sitio —contesté lanzándole el cojín que me acababa de tirar.