CAPÍTULO 14
Los días anteriores habían transcurrido con tranquilidad, pero hoy se respiraba un ambiente distinto.
Era viernes, y tocaba el examen práctico, nadie sabía exactamente lo que nos iban a preguntar los profesores, y eso nos generaba a todos tensión.
También íbamos a descubrir con quién nos tocaría intercambiar los caballos para los exámenes de nuevas disciplinas.
Quedamos unos minutos antes en la fuente frente a la residencia; según nos habían comentado, no había un guión específico: con cada profesor era una cosa distinta, por lo que no te podías preparar mucho.
—Buenos días, alumnos. Hoy haremos el examen práctico.
Seremos cinco profesores los que os evaluaremos de manera individual a cada uno de vosotros.
A continuación, llamaremos a los cinco primeros jinetes que harán el examen.
Estos jinetes nos acompañarán durante, aproximadamente, una hora y media, que es lo que durará el examen.
El resto puede ir a sus habitaciones, hasta dentro de noventa minutos, cuando llamaremos a los siguientes cinco jinetes.
—Brooke, Emily, Josh, Laila y Olivia, sois los primeros. Acompañadnos.
Llegamos a la zona de los paddocks , donde estaban tranquilamente nuestros caballos, y allí nos detuvimos.
—Olivia con Mr. Edward —dijo la mujer que nos dividía.
—Por aquí, señorita —me dijo Mr. Edward mientras nos dirigíamos al paddock de Liberty, lo había visto en alguna clase con los alumnos de tercer año, pero no tenía ni idea de cómo iba a funcionar esto.
Entramos en el paddock , y Liberty levantó la mirada de la comida. Debió ver mi cara de agobio porque se acercó enseguida, rascándose en mí. El profesor llevaba una libreta con una hoja llena de cuadraditos, a modo de lista, que entendí que debía cumplimentarla según avanzaba la prueba.
—Vamos a empezar el examen. Voy a evaluar cómo te desenvuelves, y mientras te haré preguntas teóricas y prácticas —comentó en un tono serio—. Explíqueme cómo tiene organizado su guadarnés.
—Entrando a la derecha, tengo los cubos tapados con las raciones de comida del día, el resto del pienso está en el cubierto de detrás, pero me gusta dejarlo preparado por la noche, así es más fácil por la mañana, y ya tengo todas las raciones de Liberty calculadas.
Al lado de la puerta, está mi pequeño botiquín a mano, por si tengo que curar alguna herida de guerra del paddock , porque mi caballo es un poco bruto y suele hacerse bastantes.
Más adelante, tengo la zona de montura y sudaderos; compré un cuelga toallas para mantener ordenados todos los sudaderos; al lado del monturero he dejado la estantería con grasa, jaboncillo…
, así no tengo excusa cuando guardo las cosas después de pasarles un trapo y limpiarlas.
En la mesa he puesto mi agenda, donde apunto y planifico la semana de Liberty.
Finalmente, en los armarios, tengo el resto de cosas ordenadas: en el primer cajón orejeras, en el segundo vendas y en el tercero protectores.
Mi caja de cepillos y cajas grandes se encuentran en las estanterías de arriba.
Me salió todo tan rodado, parecía que le estuviera haciendo un tour . La organización era uno de mis puntos fuertes y, después de ver el guadarnés de Brooke o de Emily, sabía que esta parte la había bordado. Mr. Edward miraba con cara de aprobación.
Cogimos a Liberty.
● ¿Qué proceso seguiría para cepillar a su caballo?
● Señálame el maslo de su caballo, seguido de las vértebras sacras y el espejuelo. (Menos mal que en la clase de anatomía habíamos repasado un poco todos estos temas, pensé).
● ¿Puedes mostrarme el proceso de limpieza que sigues para el paddock ?
● ¿Cómo tienes organizado el pienso?
● Haz un nudo de seguridad para atar a tu caballo.
El resto de las preguntas fueron las siguientes:
¿Me ayudas a responder estas preguntas?
· ¿Qué debemos revisar cuando vamos a ver a nuestro caballo tanto en el paddock como en la cuadra?
· ¿Qué equipación necesitamos para montar a caballo?
· ¿Cuál es el cepillo que se usa para limpiar los cascos?
· ¿Por qué es importante cepillar a nuestro caballo?
· ¿Cómo se llama el aire más lento de un caballo?
· ¿Cuántos aires naturales tiene un caballo?
· ¿Qué parte del equipo del caballo se coloca en la boca del caballo?
· ¿Qué medidas puede tener una pista de doma?
· Si tiramos una barra en un concurso de salto, ¿cuántos puntos nos suman?
· ¿De cuántas pruebas consta el completo?
· ¿Qué tipo de cama podemos usar para el box del caballo?
Tenía la sensación de haber hecho un buen examen, aunque la nota no la íbamos a saber hasta las vacaciones de Navidad.
Estaba convencida de que había respondido todo con agilidad y gracia.
Hasta me daba la sensación de que Mr. Edward me estaba preguntando cosas más difíciles para ver si me pillaba en alguna.
Fuera, todo parecía tranquilo, hasta que Liberty levantó la cabeza de manera brusca del montón de heno que tenía. Raro en él, el momento de comer era sagrado. Salí corriendo para ver qué estaba pasando.
Miré hacia los campos y vi a First Romance, el caballo de Charlotte, galopando descontrolado hacia las pistas. No había nadie alrededor para ayudar, y Charlotte estaba en un rincón hablando con otras amazonas, sin ver lo que estaba pasando y ajena a la situación.
Sin pensarlo dos veces, salté la valla del paddock de Liberty, cogí su cabezada y corrí a toda velocidad, tratando de parar a First Romance antes de que se hiciera daño o causara algún accidente con otro caballo.
En el pasado ya había vivido esta situación y sabía que, si un caballo resbalaba en el cemento, nada podía ir bien, aunque fuera el caballo de la persona que menos quieres de este sitio.
Finalmente, se paró al lado de la pista, y logré acercarme lo suficiente para acariciarlo y transmitirle tranquilidad.
Estaba sudando, nervioso y respirando muy fuerte, así que nos quedamos unos minutos ahí, intentando coger aire los dos.
Mr. Edward, el examinador, había estado observando cada paso que había dado: cómo me había acercado a First Romance (escondiendo la cabezada para que no se sintiera acorralado), mis movimientos y lenguaje corporal, cómo hice un chequeo después de cogerlo para asegurarme de que no tenía ninguna herida y cómo le tomé el pulso y le ayudé a calmar la respiración.
Cuando volví, con algunas gotas de sudor cayendo por mi frente y con el corazón aún acelerado, Charlotte ni siquiera se dignó a darme las gracias. Se limitó a mirarme y coger a First Romance.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes que intervenir siempre? —dijo Charlotte con desdén.
—Por si no lo has visto, tu caballo ha salido corriendo y se podría haber hecho mucho daño, mientras tú te dedicabas a criticar a saber a quién —respondí, tratando de mantener la calma.
Charlotte cruzó los brazos.
—Podrías haberlo dejado. Habría parado enseguida.
Miré a Charlotte, sorprendida por su falta de empatía y comprensión. Mi frustración iba en aumento cada vez que abría la boca, pero sabía que no valía la pena discutir.
—Solo quería asegurarme de que estaba bien —dije con voz tranquila—. Espero que no se vuelva a escapar.
Charlotte se dio la vuelta con First Romance y se fue en dirección a su paddock con su séquito.
Me quedé allí, sintiendo que todo el esfuerzo que había hecho no había sido valorado.
Me senté con Liberty para seguir recuperando el aliento antes de seguir con mi examen, mientras veía cómo mi examinador se acercaba.
—Has sido muy valiente y eficiente en tu actuación, Olivia. Se nota que te apasionan los caballos —dijo Mr. Edward con una sonrisa aprobatoria.
—Gracias —respondí, sintiéndome un poco más aliviada.
—Ah, y no hagas caso a Charlotte. Entre tú y yo, a ella le da miedo perder su trono. Sigue así, Olivia. Tu pasión y dedicación son lo que realmente cuentan aquí.
Agradecí sus palabras mientras asentía, reconociendo que, a pesar de las dificultades que me encontraría cada día, sabía que los caballos eran mi mayor motivación.
Después de descansar un rato, las chicas y yo nos dirigimos al edificio general para averiguar qué intercambio de caballos nos deparaba este trimestre.
—¡Toma! Completo con Laura Cohen —dijo Brooke, superemocionada—. ¿Y a ti, Olivia? ¿Quién te ha tocado?
—¿J… Ja… qué? ¡Esto es imposible! —Mi cabeza empezó a hacer números. Éramos noventa jinetes en la academia; quitando los de mi misma casa, éramos sesenta. Tenía un 1,6 % de posibilidades de que me tocara él. ¡Menuda suerte la mía!
—¿Quién? No te veo —dijo Emily mientras buscaba en las listas.
—Jack… —dije sin mucho ánimo—. Había un 1,6 % de probabilidades de que me tocara él, ¡y pum!, diana.
—Será divertido, ya verás. Dale una oportunidad —comentó Emily con su habitual tono pasota.
—Y a ti, Emily, ¿quién te ha tocado? —preguntó Brooke.
—Una tal… Chloe. No la conozco, la verdad.
Volvimos a la residencia para cambiarnos e ir al gimnasio a hacer nuestras rutinas. Mi cabeza no paraba de dar vueltas: ¿Jack montando a Liberty y yo montando a su caballo?
—¿Alguien sabe cómo se llama el caballo de Jack? —pregunté sin esperar que nadie supiera la respuesta.
—Se llama Phoenix —dijo Brooke, mi enciclopedia favorita; no había cosa de jinetes que no supiera—. Es un hannoveriano de doce años, tordo rodado, que está saltando internacionales a un metro y medio. Es un caballazo, será superdivertido.
—No he saltado nunca, no sé si nos vamos a entender mucho —dije sin pensar.
—¿Qué? —dijo Emily, girándose de golpe hacia mí. Se lo había comentado a Brooke, pero ella aún no sabía nada.
—Sí… nunca he saltado con ningún caballo, y mi primera experiencia va a ser con un caballo que salta a un metro y medio, y con Jack como entrenador. Todo perfecto… ¿Qué puede salir mal? —dije con ironía.
—Bueno, piensa que tienes unos meses antes del examen —dijo Brooke para animarnos—. En doma estáis mejorando mucho en las pocas semanas que lleváis, y seguro que Jack es un buen entrenador.