CAPÍTULO 12
El eco de las risas y la música ya empezaba a escucharse a lo lejos, cuando subimos corriendo las escaleras hacia nuestra habitación.
Aunque aún faltaban unas horas para la Welcome Party de la Academia Rider, los nervios se respiraban en el ambiente.
Brooke, Emily y yo nos habíamos propuesto aprovechar cada minuto de la noche para intentar conocer a todos los jinetes y amazonas de las otras casas, pero primero teníamos que superar el primer obstáculo: ¿qué íbamos a ponernos?
—¡No! —gritó Brooke al abrir su armario, mirando las perchas repletas de ropa—. ¡No tengo nada que ponerme!
Emily se rio mientras yo me dejaba caer en la cama, observándolas desde la distancia.
La verdad es que a mí me preocupaba aún más.
Había llegado a la academia con una maleta cargada solo de ropa de montar y algunas camisetas viejas.
Ni siquiera había considerado que necesitaría algo elegante para una fiesta.
Nota para la academia, pensé, en las cartas donde se indica el material, añadir que también implica alguna que otra fiesta e ir vestida de manera elegante.
—Relájate, Brooke, siempre dices lo mismo — dijo Emily, mientras sacaba una falda brillante de su propio armario—. ¿Qué tal esto?
Brooke se giró y, después de unos segundos, asintió. Mientras ella comenzaba a rebuscar entre las opciones, Emily se volvió hacia mí con una sonrisa.
—¿Y tú, Olivia? —preguntó, mirándome con atención—. ¿Tienes algo en mente o necesitas ayuda?
Mi cara debía de haberlo dicho todo, porque Brooke soltó una risita suave.
—La verdad… —empecé a decir—, no traje nada para una fiesta como esta. No pensé que lo necesitaría.
—¡Oh, Olivia! —exclamó Brooke, dejando de buscar en el armario—. No te preocupes, seguro que Emily tiene algo para ti. Es como un armario andante y tenéis tallas parecidas.
Emily se cruzó de brazos, fingiendo estar ofendida, pero no pudo evitar sonreír.
—Vaya fama que tengo —dijo—, pero es verdad, Olivia. Seguro que encontramos algo para ti. Vamos a ver…
Emily empezó a sacar ropa de su armario: vestidos, faldas y tops de todos los colores sobre la cama.
Mientras ella seleccionaba las opciones, mis nervios empezaban a disiparse un poco.
Aunque aún no estaba segura de cómo me sentiría en una fiesta como esta, el simple hecho de tener a Emily y Brooke a mi lado lo hacía un poco más fácil.
—¿Acaso va a haber tantas fiestas? —dije con asombro, viendo la cantidad de ropa que sacaba Emily.
—Mmmm, espero que sí. Sé que los de segundo y tercer curso se escapan algunas noches y van al lago a bailar y tomar algún refresco —explicó Emily—.
Beber no beben, porque somos deportistas de élite, y, si nos pillaran, lo más probable es que nos expulsaran, pero algunos días montan pequeñas fiestas.
Finalmente, Emily sacó un vestido que me dejó sin palabras.
Era un conjunto sencillo, pero elegante, de color esmeralda, con un corte en la cintura que le daba un toque delicado.
Era bastante corto y tenía la espalda descubierta.
No era demasiado formal, pero era lo más elegante que me habría puesto hasta el momento.
—Prueba este —dijo Emily, dándomelo con una sonrisa—. Es uno de mis favoritos, creo que te quedará genial.
Lo cogí con cuidado. Era muy suave y parecía cómodo para llevar.
Me metí en el baño para cambiarme, y cuando me miré en el espejo, me sorprendí a mí misma.
El vestido me quedaba sorprendentemente bien, como si estuviera hecho para mí.
El corte resaltaba mi figura de una manera que no estaba acostumbrada a ver.
Salí del baño, y al ver las sonrisas de Brooke y Emily, supe que había acertado.
—¡Estás increíble! —exclamó Emily, dándome una vuelta para que pudiera verme desde todos los ángulos—. Te ves… no sé, diferente, pero en el buen sentido.
Emily asintió, como si hubiera logrado una pequeña victoria.
Se notaba su gusto por la moda; yo nunca había sido muy de marcas ni de ir a cenas elegantes.
No había tenido ocasión y tampoco nos gastábamos el dinero en eso.
Aun así, con este vestido me sentía especial y lista para ir a cualquier lado.
—Lo sabía —dijo—. Ese vestido era para ti, Olivia. Ahora, solo necesitamos arreglarnos un poco más.
—¿Un poco más? Si yo creo que ya voy bien —dije, agobiada.
—Peluquería y un poco de maquillaje —dijo Brooke—. De esto me encargo yo. Aunque sabemos que no eres muy de maquillarte, Olivia, te vamos a dejar natural, pero guapísima.
Los siguientes minutos pasaron en un torbellino de maquillaje, planchas, cepillos y risas.
Brooke se rizó el pelo, dejándolo caer en suaves ondas morenas sobre sus hombros.
Eligió un vestido en tonos plateados, brillante y lleno de pequeñas lentejuelas que reflejaban la luz de una manera en la que no iba a pasar desapercibida.
Completó el look con unos tacones midi y unos pendientes largos que brillaban igual que el vestido cuando se movía. Estaba increíble.
Emily, por su parte, optó por un estilo más desenfadado, pero igualmente elegante.
Eligió una falda de tul pomposa en un tono burdeos oscuro, combinada con un top negro de seda que le daba un aire sofisticado.
Su pelo negro, normalmente recogido en una coleta, lo dejó suelto y liso; nunca la había visto con el pelo tan liso y largo.
Unas botas de tacón bajo y un maquillaje sutil completaron su conjunto.
Yo, con la ayuda de ambas, decidí llevar el pelo recogido en un moño bajo, dejando algunos mechones sueltos por delante para que mi cara pudiera destacar.
Mi pelo, aunque no lo cuidaba mucho, se quedaba con un suave ondulado perfecto siempre que me deshacía el moño o la coleta.
No me gustaba secármelo cada vez que me duchaba, así que siempre se secaba al aire libre creando unas pequeñas ondulaciones.
Emily me prestó un par de pendientes pequeños y un collar, lo justo para darle un toque sofisticado, pero sin sentirme demasiado cargada.
Cuando finalmente nos miramos al espejo las tres juntas, me noté diferente.
No solo por el vestido o el peinado, sino porque, por primera vez, me sentí parte de algo.
Al trabajar siempre en la hípica, no había tenido la oportunidad de salir de fiesta, pasarme las tardes en el parque con mis amigos haciendo tiktoks o viendo vídeos de YouTube.
Siempre había estado centrada en los estudios y en trabajar en lo que me apasionaba para poder tener a Liberty, así que no había tenido muchos momentos como estos.
—¿Listas? —preguntó Brooke con una sonrisa radiante, mirando nuestro reflejo en el espejo con orgullo.
—¡Listas! —respondimos Emily y yo al unísono.
Salimos del dormitorio, riendo y bromeando mientras bajábamos las escaleras hacia el gran salón donde se celebraría la fiesta.
Todo el mundo estaba preparado y salía hacia el castillo principal, donde se iba a celebrar la bienvenida.
Aunque la fiesta era para los nuevos alumnos de nuestro curso, segundo y tercer curso también iban a asistir.
Cuando finalmente entramos por las grandes puertas del castillo, unas luces tenues y una decoración que me recordaban a las graduaciones de Estados Unidos, nos dieron la bienvenida.
No parecía el mismo sitio en el que habíamos tenido el recibimiento; todo estaba transformado.
Había guirnaldas de luces colgando del techo y mesas decoradas con flores frescas.
La mayoría de los estudiantes de las otras casas ya estaban allí, todos arreglados y disfrutando de la noche.
En la mesa central había entrantes variados, entre ellos croquetas, pinchos y una sección para los vegetarianos llena de platos elaborados. Al lado quedaba otra mesa con un camarero que servía las bebidas; no había mucho donde escoger: agua, ponche sin alcohol, Coca-Cola o Fanta.
Brooke y Emily se lanzaron a saludar a algunos alumnos de nuestro curso, pero yo me quedé un poco más atrás, observando y pidiendo un vaso de agua para refrescarme.
Con mi vaso en mano, me dirigí hacia una de las mesas al lado de donde estaban Brooke y Emily para conocer a las chicas que estaban hablando con ellas, eran de la casa de completo, Isabella, Harper y Grace, las tres de primer año y con quienes enseguida hicimos buenas migas, nos intercambiamos nuestras cuentas de Instagram y Tik Tok y nos dimos el número de teléfono.
Realmente me dio la sensación de que en la casa de completo todo era más amistoso y fácil, sería cuestión del estilo de disciplina, pensé.
Y entonces, lo vi.
Jack estaba al otro lado del salón, hablando con algunos compañeros de la academia.
Llevaba una chaqueta negra elegante y una camisa blanca desabotonada en el cuello, dándole ese aire despreocupado.
Estaba muy diferente a como lo había visto esa mañana.
Su pelo negro caía a mechones sobre su frente, y de vez en cuando lo colocaba hacia atrás.
Su sonrisa parecía encantadora, pero con ese toque de arrogancia que había visto esa mañana.
Intenté ignorarlo y centrarme en disfrutar de la noche presentándome a las otras chicas con las que Brooke y Emily estaban hablando, pero mis esfuerzos fueron en vano. Porque por el rabillo del ojo vi cómo se acercaba a nuestra mesa.
—Rompenormas —dijo con ese tono burlón que parecía reservado solo para mí—. No te imaginaba por aquí, pensaba que estarías rompiendo alguna norma más fuera de la fiesta.
Suspiré, preparándome para la batalla verbal que quería iniciar Jack.
—Jack… —respondí, girándome—. Pensé que ya habías superado lo de Rompenormas.
—Veo que ya has descubierto mi nombre, y lo de Rompenormas…, lo siento, ya te dije que ese mote me gustaba más —dijo, y por un momento su expresión se relajó antes de volver a esa sonrisa de superioridad—. Tengo que admitir que te ves diferente esta noche.
Había algo en la forma en que me miraba que me desconcertaba.
—¿Sorprendido, Jack? —respondí, tratando de mantener mi voz firme—. Y, para tu información, también sé cómo divertirme además de con paseos matutinos en los que rompemos las normas.
Jack dio un paso y se quedó a dos palmos de mí, inclinando la cabeza ligeramente para mirarme directamente a los ojos. El ruido de la fiesta se desvaneció por un momento.
—Rompenormas —dijo en un susurro que solo yo pude oír—, ten cuidado en la academia, podría peligrar tu estancia aquí si sigues rompiendo normas delante de mí. Ya nos veremos.
Sus palabras me dejaron sin respuesta, y antes de que pudiera reaccionar, él se apartó con una sonrisa que me dejó descolocada, y se alejó hacia el grupo de amigos con los que había estado hablando antes, dejándome allí, con el vaso en la mano en el centro de la fiesta.