CAPÍTULO 10
Al día siguiente, nos iban a explicar las normas, los horarios de clases y los uniformes que debíamos llevar a diario.
La verdad es que estaba emocionada; tenía ganas de saber cómo iba a ser el funcionamiento de la academia y de conocer a los profesores y a mis compañeros de clase.
Nos dirigimos con Brooke y Emily al edificio central.
Al entrar allí, había un vestíbulo impresionante, con el suelo de mármol pulido y una escalera de roble tallado que conducía a los pisos superiores.
Nos hicieron entrar en el aula magna, tenía la estructura de un anfiteatro, y cabían por lo menos doscientas personas.
Había una gran pantalla en medio para proyectar y un par de personas que parecían estar preparadas para dar un discurso.
De manera puntual, a las nueve de la mañana, empezó la presentación.
—Jinetes y amazonas, esperamos que ayer disfrutaseis del tour por las instalaciones.
Hoy vamos a quedarnos aquí para repasar las normas de la academia, así como vuestros horarios, explicar un poco el funcionamiento de los exámenes y cómo vamos a proceder esta tarde con la familiarización de la pista con vuestros caballos —comentó Mr. Matthew con esmero.
»Cualquier problema que tenga vuestro caballo lo debéis avisar a los veterinarios.
Hay un servicio de emergencias de veinticuatro horas en el que os pueden atender.
Como información general, os diré que a las pistas de cada casa se les pasa el rastrillo para dejarlas perfectamente niveladas y preparadas para la siguiente jornada, cada día a las nueve de la noche, por lo que no puede quedar ningún jinete en ellas, excepto en la pista general cubierta, donde se pasa el rastrillo a las tres de la tarde cada día.
A continuación, se os va a repartir un documento con todas las instrucciones.
Unos alumnos que parecían de tercer año empezaron a repartir todos los dosieres, de unas veinte páginas.
Mr. Matthew, quien ya nos había hecho el tour por las instalaciones, también nos explicó que la rutina de los caballos era una norma.
El planning que iba a seguir nuestro caballo se debía enviar el domingo por la noche, para que pudieran asignarnos un entrenador a la hora de hacer pista.
No se permitía hacer más de cuatro días de pista, aunque nos habían recalcado que lo ideal eran tres, y el trabajo de nuestro caballo debía ser variado. Tenía que tener, como mínimo:
● Tres días de pista
● Uno de descanso (normalmente los domingos)
● Uno de trabajo a la cuerda del método escogido
● Un día de trabajo en el campo
● Un día libre a escoger entre: pista, descanso, trabajo pie a tierra, cavalettis, aqua trainer…
Me encantaba la idea. De esta manera, eras tú quien controlaba lo que hacía tu caballo y sus entrenamientos. Debía ir a comprar una agenda para tener todo anotado y organizado.
—Las normas de la academia las tenéis todas apuntadas, aunque os voy a comentar las más importantes —continuó Mr. Matthew.
Bajé la mirada para ver la hoja de normas. Había como cincuenta puntos. ¡Madre mía!
● Los alumnos no podrán salir de sus residencias hasta las siete de la mañana, y no podrán salir de ella después de las diez la noche.
● Los alumnos no podrán visitar otras casas sin permiso expreso y exceptuando las clases de intercambios de disciplinas.
● Se darán quince minutos de margen para llegar a clase. Rogamos máxima puntualidad. En caso de que haya un retraso mayor, el profesor se reserva el derecho de admitir al alumno.
● Los caballos deberán mantener su rutina y comer siempre a las mismas horas.
● No se podrá montar con el pelo suelto; siempre estará recogido con un moño o cola.
● Los caballos siempre deben estar cepillados y cuidados cuando vamos a montar o paseamos.
● No se admiten relaciones de ningún tipo entre alumnos de las mismas casas ni de diferentes casas.
Estas eran las normas más importantes.
—Los de primer año tenéis todos el mismo horario, a excepción de alguna asignatura que es específica de vuestra disciplina —comentó finalmente Mr. Matthew.
Empecé a buscar las hojas del horario. Estaba intrigada por saber qué asignaturas iba a cursar este trimestre.
Cuando encontré el papel entre las hojas, mi cara no daba crédito: teníamos cada minuto estructurado y organizado.
Si ya pensaba que esto iba a ser como una academia militar, ahora mismo lo acababa de corroborar.
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
7:00-8:30
Desayunos caballos, limpieza cuadra + desayuno jinete
Día libre
8:30-9:00
Prepararse para clase e ir a clase
9:00-9:45
Anatomía
Anatomía
Cuidados del Caballo
Cuidados del Caballo
Anatomía
Limpieza instalaciones
10:00-10:45
Gestión de Hípica
Preparación Física Jinete + Nutrición
Preparación Física Caballo + Nutrición
Trabajo escogido para nuestro caballo
11:00-11:45
Disciplinas
Disciplinas
Disciplinas
Disciplinas
Disciplinas
12:00-12:45
Bienestar Animal
Bienestar Animal
Redes sociales Actualidad
Bienestar Animal
Redes Sociales, Actualidad
13:00-15:00
Comidas de caballos + comida de jinetes
15:00-17:00
Clases prácticas (aqua trainer, cuidados, horsemanship…)
Tarde libre
17:30-18:30
Trabajo con tu caballo
19:00-19:30
Cenas de caballos + repasar cuadras
19:30-21:00
Estudio / actividades de mantenimiento/ gimnasio
22.30
A dormir
Al menos teníamos quince minutos entre clase y clase para ir corriendo a la siguiente o hacer una parada exprés para comer un bocadillo o ir al baño.
—Por último —siguió Mr. Matthew— aquí abajo podréis encontrar una caja con el nombre de cada rider con su uniforme. Para cada ocasión se debe vestir de una manera específica, así que os recomiendo encarecidamente que leáis toda la información que se os ha proporcionado.
»Esta tarde, de cinco a siete, vais a tener la familiarización con vuestros caballos —continuó—.
A partir de las cinco de la tarde, las pistas quedarán abiertas para que podáis enseñar y entrenar con vuestros caballos.
En las pistas, estarán vuestros entrenadores observando en qué punto os encontráis para poder empezar a trabajar la semana que viene con cada uno de vosotros.
Después de montar en las pistas, podéis dar un paseo por los caminos de la academia para enseñárselos a vuestros caballos.
»Por último, y no menos importante, esta noche a las nueve se va a dar una pequeña fiesta de bienvenida para los alumnos de primero en el vestíbulo del edificio principal. Se espera que asistan todos con sus mejores galas para poder celebrar el inicio del curso.
Al finalizar, todos aplaudimos y bajamos a buscar la caja con nuestro nombre.
Todo el mundo estaba emocionado con el uniforme de la academia.
La verdad es que, cuando vi mi caja con la ropa, pensé que era la ropa de montar más elegante que había tenido en la vida.
Dentro de la caja había una hoja igual que la que había encontrado el día anterior en el guadarnés, donde se indicaba toda la indumentaria que se facilitaba:
● Dos pantalones blancos de competición Cor Equestrian
● Dos pantalones leggins granates
● Dos pantalones breeches negros
● Dos sudaderas granate de la academia
● Cinco pares de calcetines
● Chaqueta de invierno
● Dos jerséis
● Cinco polos (dos granates, dos blancos, uno negro)
● Insignia de la casa para la chaqueta de competición
● Dos camisetas de manga larga granates
● Dos camisetas de manga corta granates
● Dos camisetas sin mangas granates
● Dos guantes blancos
● Cuatro guantes negros
Obviamente, todos íbamos a ir bien uniformados con el granate de nuestra casa.
En mi vida había tenido ropa tan bonita de montar.
Al menos, con esta ropa y la de Liberty, íbamos a pasar más desapercibidos y nadie nos miraría raro por llevar pantalones desgastados y sin grip .
En la carta había las instrucciones de uso para la ropa, para entrenar y, en caso de que saliéramos fuera de la academia, siempre debíamos llevar alguna pieza de la academia, ya fuera jersey, polo o camiseta, y la ropa de competición se debía guardar para exámenes o competiciones.
Brooke estaba disfrutando al máximo con toda esa ropa nueva y lista para ser usada.
—Brooke, ojalá tuviera alguien que me mirase como tú estas mirando toda nuestra nueva ropa —le dije riéndome.
—Ja, Ja, Ja… —soltó Brooke con una risa irónica—, pero la verdad es que me encanta, hace años que sueño con llevar la ropa de la academia.
—Yo la verdad que nunca había tenido ropa tan bonita de montar —dije—. Y a ti, Emily, ¿no te gusta?
—Sí, pero sin más, soy más de negro, tanto granate me agobia un poco —dijo mientras las tres nos mirábamos y nos reíamos.
—Vámonos, anda, que hay que ordenar todo y prepararse para la familiarización —les dije cogiendo la caja y dirigiéndonos a la habitación.