Bienvenidos a la Academia Rider (Academia Rider 1) CAPÍTULO 9
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CAPÍTULO 9

Estaba agotada del tour de la mañana. No llevaba ni veinticuatro horas aquí, y solo había conseguido:

· (-) Una bronca de Mr. Jack, el perfecto, ganándome un mote terrible.

· (-) Hacerme notar en el club de enemigos liderado por Charlotte.

· (-) Agujetas de andar por toda la academia.

· (+) Dos amigas: Brooke y Emily.

Digamos que la balanza no era muy positiva, pero esto solo podía ir a mejor.

Esa tarde no teníamos mucho que hacer. Brooke había decidido hacer una videollamada con su novio, Will, y andaba bien agobiada escogiendo el conjunto que se iba a poner y cómo se iba a arreglar el pelo para poder hablar con él.

Yo decidí que era el momento perfecto para deshacer las maletas de Liberty y ordenar el guadarnés.

Todavía no había entrado en ese espacio y me moría de ganas de descubrir lo que había dentro.

Empecé descargando la montura, bridas y las cinco cajas que traía, con algunas mantas, cuerda de dar cuerda, etc.

Lo dejé todo en la puerta del paddock mientras observaba a Liberty comiendo tranquilamente. Pensé que era el sitio perfecto para él: tenía su propio espacio, aunque podía interactuar con los caballos del lado. Estaba siempre en movimiento y tenía su cuadra para resguardarse cuando lo necesitara.

Estaba emocionada al ver que cada detalle estaba pensado para la comodidad de los jinetes y sus caballos.

Abrí la puerta del que iba a ser mi guadarnés, y me sorprendió lo espacioso que era; debía tener unos cinco metros por siete metros.

Debajo de una de las dos ventanas que daban al paddock y me permitía ver a Liberty, había una mesa llena de cosas.

Nunca había visto tantos accesorios de caballo juntos y, lo mejor, es que eran todos para mí.

Encima de la montaña de cepillos, había una carta.

A esta academia les encantaban las cartas, pensé.

Querida Olivia ,

A continuación, tienes una lista de los objetos que te proporciona la academia para el mantenimiento de tu caballo y para ti.

Estos objetos deben estar bien cuidados y no deben perderse; en caso de pérdida, deberás abonar su importe.

Por otro lado, si hay alguno que esté defectuoso o se está estropeando mucho, puedes dirigirte al edificio central y se te proporcionará otro igual sin coste alguno.

Los ítems que son de competición deberán estar bien guardados y solo deberás sacarlos en caso de que se vaya a competir o para los exámenes .

El uniforme de la academia para el jinete se proporcionará durante el día de la presentación. Aquí tienes una lista del material asignado:

Caja de cepillos

Cepillos y productos para la limpieza (desenredante, antimoscas, grasa para cascos, cepillo de crin y cola, rasqueta, bruza, limpiacascos)

Dos mantas de paseo granate

Cuatro protectores de paseo negros

Cuatro sudaderos (color casa)

Ocho protectores de entrenamiento negros

Dos campanas

Manta de interior granate

Dos mantas de exterior granate (una de doscientos gramos y otra de cuatrocientos gramos)

Dos sudaderos de competición blancos

Ocho protectores blancos

Salvadorso

Dos cabezadas de cuadra granates

Dos orejeras granates

Cortinas de concurso con bordado

Era todo precioso: los sudaderos de color granate oscuro bordados con el logo de la academia en el lado en hilo plateado, los protectores, orejeras y cabezadas a juego, todo con el detalle del escudo de la casa en algún lado.

También nos habían proporcionado un par de pegatinas de la academia y del escudo de la casa.

Yo las iba a poner en mi caja de cepillos y en la agenda.

Los cepillos también tenían el escudo de la casa de doma, me parecía un detalle precioso. Además, si alguna vez nos íbamos de concurso fuera de casa, nadie se iba a confundir y coger estos.

Aunque ahora tenía cosas que poner en mi guadarnés, el espacio quedaba muy vacío y necesitaba darle un toque para hacerlo más acogedor.

Debía ir al pueblo para comprar algunas cosas y decorar la habitación y el guadarnés, pero, hasta que no supiera los huecos que tenía libres, no podía organizar nada.

Se nos habían proporcionado algunas cajas y armarios para poder guardar todas nuestras cosas.

Lo primero que preparé fue el kit de cepillos.

Abrí cada uno de los cepillos y productos para colocarlos cuidadosamente en su caja.

Me gustaba esta caja; en casa siempre había tenido una de pequeña en la que los botes de flis flis no cabían derechos, y siempre terminaba saliéndose líquido y ensuciándose toda por dentro.

Esta quizás no era tan práctica si debías llevarla arriba y abajo, pero, al final, mi sitio para preparar a Liberty era este, y tampoco la iba a mover mucho.

Todo lo que era de competición lo guardé allí, pensando que, hasta diciembre, cuando tuviésemos los exámenes, no la iba a abrir, y dejé solo un sudadero fuera de entreno, junto con protectores, salvadores, cabezada de cuadra y orejeras para poder usar en mi día a día con Liberty.

Aunque podíamos pedir más material si se estropeaba, mi objetivo era solo usar estas cosas de cara al primer trimestre.

Después seguí con las maletas que había traído para Liberty.

La montura y las bridas fueron lo primero que coloqué.

Había traído tres bridas, una para dar cuerda con un filete en forma de D que tenía montada sin riendas, una con muserola simple para salir al campo y otra con muserola alemana, que era la que usaba a diario para el trabajo en pista con Liberty.

Había pasado horas ordenando el guadarnés sin darme cuenta, y ya empezaba a oscurecer.

Fuera se escuchaba a otros jinetes empezar a dar la cena a sus caballos.

Decidí que era hora de preparar también la cena de Liberty.

Tal como nos explicaron esa mañana, teníamos a nuestra disposición un edificio donde nos suministraban el heno, la paja, la alfalfa y el pienso.

Hacías el pedido allí y, por la tarde, el personal de mantenimiento lo dejaba preparado en tu paddock .

Por el momento, hasta que tuviéramos las clases de nutrición y un nutricionista evaluara las necesidades específicas de cada caballo, Liberty seguiría comiendo el saco de pienso que habíamos traído de Blackwood.

Seguramente era el más básico entre los que había disponibles aquí, y no incluía ningún tipo de suplementación, pero nos había ido bien durante todo este tiempo.

Le preparé su ración de pienso y le corté una manzana como premio. Mientras lo hacía, empezaba a sentir el cansancio después de un día lleno de emociones, lo único que quería era cenar algo rápido y meterme en la cama para descansar.

Segundo día medio superado. ¡Qué intensidad de academia! ¡Y qué lujo!