Capítulo III #6
La moneda gira en el aire. La gravedad la hace descender para caer en la mano derecha de un hombre que, deslizándola sobre la uña de su dedo pulgar, vuelve a lanzarla al aire con ayuda de su dedo índice.
Sus pies reposan sobre la mesa del escritorio de una oficina.
Un letrero en la puerta reza, CASIMIRO CARNEIRO , Gerente.
Debería decir, CASIMIRO CARNEIRO, CEO . También le valdría, CASIMIRO CARNEIRO , Su Alteza.
Pero piano piano . Todo se andará. Casimiro lanza y lanza la moneda contra el aire, contra el mismo cielo, y la recoge con su gracia natural.
Esboza una sonrisa y deja escapar un blanco destello que refulge en su colmillo blanco.
En el exterior todo fluye, todo está tranquilo, todo está bajo control.
Pero en su corazón crece un resentimiento, y en su psique, un único objetivo.
«Las cosas no se van a quedar así. En eso le doy toda la razón, Casimiro.
Aún pueden ir a peor». Esa bruja. Maldito manatí sin cuello.
Esa cría de cachalote abotijado, ¿quién se cree que es?
¿Se cree muy importante con su palabrería de funcionaría, con su elocuencia de ventanilla?
Sin duda, esa señora, por llamarla de alguna manera, es de esas personitas que ni pinchan ni cortan en su día a día y que, a la mínima oportunidad, no saben cómo hacer para regodearse en su miserable y caduca cuota de poder.
Triste, triste criatura salida de las profundidades de una tortuosa caverna.
Tiene suerte de haberse encontrado con alguien superior a ella, alguien con una ética y una moral irrefutables.
Alguien con saber estar, con savoir faire .
Otro le habría partido esa libretita suya en la cabeza y la habría mandado de vuelta a tierra firme en una lancha de goma.
Pero yo no soy ningún pirata. Soy un truhán, soy un señor.
Yo, que ya me había preparado para darle la bienvenida con un juguetón «¿Qué hace una epidemióloga como usted en un camping como este?
», y recibirla así con un agradable gesto, haciendo muestra de mi apuesto talante, universalmente reconocido a diestra y siniestra de todo eje moral e ideológico.
¡Y no va la vacaburra y me cierra la cafetería!
Valiente paquidermo. Para colmo de males, he hecho que la hospeden en la mejor tienda, a un cómodo medio camino de la playa y de los baños, equidistante al puesto de los enchufes y a la tienda de ultramarinos.
Pues pienso pasarle la factura a ese bulldog francés hecho mujer, ¡como que Casimiro me llamo!
Envuelto en sus cavilaciones, Casimiro lanza la moneda una última vez y la deja caer sobre su palma.
Cierra el puño sin mirarla. Todo lo que sube tiende a caer.
La doctora Erauso solo necesita un pequeño empujoncito, imprimir una chispa de energía cinética para, finalmente, caer por su propio peso.
Y Casimiro no espera a que las oportunidades aparezcan.
Casimiro las crea. Juguémoslo a cara o cruz.
OÍCHES PÓDCAST .
Tu plataforma de audiocontenido, de Galicia a tu oído.
[Cabecera musical misteriosa de los 80]
3, 2, 1… Despegamos… GALICIA ASTRAL . Explora los profundos misterios de Galicia de la mano de Maruxa Cósmica.
—Saludos desde lo más profundo de la terra galega . Hola Aine, ¿qué tal has dormido?
—Hola Maruxa, gracias por preguntar. He dormido como el culo.
—Claro, el calor, ¿verdad?
—Correcto, el calor.
—Es que además, aquí en Galicia casi nadie tiene aire acondicionado.
—No estamos preparadas.
—No lo estamos. Bueno, como saben los y las oyentes de mi pódcast, GALICIA ASTRAL , siempre me gusta preguntar a mis invitados que qué tal han dormido. Es mi ritual. Pregúntale a alguien cómo ha dormido y ya estás creando una conexión íntima con ella.
—Demasiado íntima.
—Tal vez, sí. Pero es mi programa, ¿no?
—Sí lo es, sí.
—Pues hablando del programa, vamos a ponernos a ello, que nos liamos a hablar y no empezamos.
Antes que nada, para quien escuche esto por primera vez, quiero daros la bienvenida y presentarme.
Soy vuestra presentadora favorita, entrevistadora de día y drag queen de noche, un poco magufa y un poco manija también: Maruxa Cósmica.
Además de este pódcast semanal donde exploramos el cosmos gallego y más allá, os espero cada domingo en el Bar Roco, en el barrio vigués de Churruca, donde tengo el inmenso horror…
—Querrás decir honor…
—Yo sé lo que digo ja, ja. Pero bueno, el inmenso honor de presentar uno de los mejores espectáculos que pueda haber. ¿Tú has estado, Aine?
—Sí, sí, lo máximo.
—Un show de talentos, un talent show , donde podréis ser testigos de los más absurdos, inesperados, desconcertantes, impactantes, disparatados, desastrosos a veces también, talentos, siempre de manos de las mejores y peores drag queens y drag kings de la zona.
—Una fantasía.
—Una fantasía, no lo habría definido mejor.
Pero volvamos a GALICIA ASTRAL , porque el pódcast que hacemos esta noche es un pódcast muy especial, como todos, pero este, ay, hacía mucho tiempo que tenía ganas de grabarlo.
Se me eriza el vello púbico. Y tenía tantas ganas porque a mí me han acusado muchas veces de bruja, y aunque es verdad que tengo el poder de levantar cosas sin tocarlas, vosotros ya sabéis, la verdad es que yo de bruja tengo poco.
De bruja buena, quizás. No sé. Pero vamos al grano, ¿te parece Aine?
—Ajumm.
—Fenomenal. La historia nos cuenta que muchas meigas fueron ajusticiadas por la Santa Inquisición, confesiones arrancadas sobre potros de tortura, ahorcadas en las ramas de los árboles o en las plazas de las villas con una soga al cuello, amarradas a pesadas piedras y lanzadas a la profundidad de las rías, quemadas en la hoguera atadas a un mástil y a ojos de todo el mundo.
Sin embargo, nos cuenta la leyenda que esas fueron las menos, que las meigas, las que de verdad lo eran, consiguieron, de muchas formas y maneras, burlar a los inquisidores, pues eran más hábiles, más astutas y, sobre todo, más poderosas.
En esta edición de GALICIA ASTRAL contamos con la suerte de tener a Aine Santos, última descendiente de una larga saga de meigas y que hoy nos presenta su libro Habelas hainas, consejos de una meiga para el siglo XXI . Cuéntanos un poco de qué va tu libro.
—Pues como bien decías en tu presentación, Habelas hainas es un compendio de enseñanzas que yo como meiga, pero también como mujer de mi tiempo, quiero compartir con todo el mundo… con todo el mundo que quiera leer el libro, por supuesto.
—Claro, claro. Leerlo y aquí, escucharlo, porque este libro aborda temas muy interesantes como el significado de ser una meiga en el siglo XXI y el importante arraigo que tiene en las tradiciones.
—Efectivamente, Maruxa, las meigas participamos de una cultura milenaria transmitida de forma sobre todo oral de madres a hijas. Una cultura rechazada durante mucho tiempo, pero que hoy en día puede admirarse sin prejuicios de falsa moral y de la cual se puede aprender muchísimo.
—¿Y qué tipo de cosas pueden interesar a nuestras oyentes de la cultura meiga como tú la llamas?
—Bueno, como yo la llamo y como la llaman muchas otras brujas del mundo.
Brujería, Wicca, Meiga… Cada lugar tiene su denominación, pero, en lo básico, vienen a ser lo mismo.
Una cultura de respeto y conocimiento de la naturaleza, de comunión con los elementos físicos, psicológicos y espirituales de lo místico que hay en el ser humano, mujeres y también hombres.
—Ah, qué interesante, o sea que también hay hombres meigas.
—Hay pocos, pero los hay. El problema es que a las mujeres nos educan en el bien común y a los hombres en el individualismo heroico, y claro, las brujerías son un arte comunitario.
La hechicería, en cambio, es más individual y suele tener objetivos más, cómo diría, estrechamente vinculados a los intereses personales, hasta perniciosos, se podría decir…
—Entonces las meigas no buscan hacer el mal a nadie.
—Exacto. Las meigas no buscan hacer el mal ni aprovechar sus destrezas para sí mismas perjudicando a otras personas.
Este discurso de la mujer malvada, especialmente utilizado en contra de las mujeres empoderadas, ha sido una narrativa espoleada por ciertas instituciones y bueno, sí, lo voy a decir, por la Iglesia y el sistema patriarcal, y que me llamen lo que quieran.
—Bueno, es que nadie puede negar que la Iglesia ha tenido un papel fundamental en la estigmatización de las brujerías, como bien dices. Esto es un hecho que nos devuelve a los años de la Santa Inquisición…
—Eso es, los tribunales de la Inquisición —que de Santa tenía poco o nada—, pero también otras cazas de brujas ocurridas en otros países occidentales así como del África Subsahariana, el subcontinente indio o el Sudeste Asiático, donde estas mujeres siguen siendo perseguidas a día de hoy.
—Parece mentira, chica.
—Parece mentira, pero no lo es. Y que por mucho que nos persiguieran entonces o nos sigan persiguiendo hoy en día, las brujas, las meigas, seguiremos existiendo mientras nuestra cultura permanezca viva.
—Entonces, por lo que comentas, la Inquisición no consiguió erradicar a las brujas.
—Ah, ni mucho menos. Como comentabas antes, la caza de brujas llevada en España, que es como nosotras llamamos a esa institución que se quiere blanquear bajo el nombre de «Santa», cometió un auténtico genocidio, especialmente contra las mujeres que se dedicaban a la medicina tradicional y que vivían de manera autónoma, sin depender de un hombre.
—Cuéntanos más sobre esos casos, porque creo que es lo que ocurrió en tu terruño, ¿no es cierto, Aine?