Bestia (Mafia Italiana 3) DOCE
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DOCE

BESTIA

C omo cuando eres pequeño y llega tu madre a regañarte y te quita tu juguete nuevo. Así me siento yo. ¿Estaría muy mal si le meto una bala en el pecho a mi hermano? Quizá así me deje jugar mientras él se recupera del impacto.

Gruño lleno de rabia.

—¿Qué mierda haces aquí? —inquiero en tono enfadado.

Me siento a horcajadas sobre las caderas de Bella. Ella se acaricia el cuello mientras sus pupilas vuelven a su estado normal.

—Volvemos a casa. Tenemos que hablar de muchas cosas. Bella viene con nosotros. Aquí está en peligro —ordena Ciro con el tono que suele utilizar cuando organiza un intercambio.

Me pongo de pie.

—¿Desde cuándo protegemos al enemigo? —mi tono no es nada pacífico.

Cada vez estoy más dispuesto a meterle ese tiro. Él se acerca y le ofrece una mano a MI chica para ayudarla a levantarse. Mi hermano le echa un breve vistazo analizando su estado.

—Espero que no le hayas hecho nada… grave —pronuncia escrutando con detalle el cuerpo de ella.

Me carcajeo con intensidad.

—Ya me conoces.

Esa es mi respuesta. Con eso debe quedar claro.

Ella no le acepta la ayuda y se levanta con esfuerzo. Se baja la falda, que casi expone la parte del cuerpo al que soy adicto. Tengo que luchar contra mis instintos de volver a tirarla al suelo. Él intenta acercarse a ella, pero Bella da unos pasos atrás, reticente de sus intenciones.

—¿Te ha…?

Mi hermano no llega a acabar la frase. Sus ojos se agrandan y su pecho sube y baja, acelerado al confirmar su pregunta con la actitud de ella.

—Sí, me la he follado —respondo con una gran sonrisa arrogante.

Mi hermano me fulmina con la mirada. ¿Qué cojones le pasa? ¿Por qué le importa? Sin esperármelo, se lanza hacia mí y me pega un puñetazo en la mandíbula.

—¡Es nuestra hermana, idiota! —brama furioso.

Contengo la respiración. El sabor metálico de la sangre me invade a boca. No entiendo nada. Supongo que ve mi expresión confusa cuando sigue explicando.

—Fui a ver a Gepetto. Estaba dispuesto a empezar una maldita guerra por mamma . Tuve que montar un operativo sin ti, porque tú te fuiste cuando más lo necesitaba —me reprocha.

—Estaba asegurándote la victoria capturando a esta zorra —pronuncio en el mismo estado furioso que él; a continuación, escupo la sangre acumulada en mi boca.

—Hablando con él obtuve mucha información —cuenta manoteando muy nervioso—. Resulta que madre y él tenían una relación a escondidas. Tuvieron a Bella. Se la quedó él para esconderla de Pierino, que ya sabemos que siempre fue un hijo de puta.

No…

No me puedo creer esa historia. Tiene que haber un error. Gepetto siempre ha sido un estratega en el campo de batalla. Sí, es eso. Lo ha engañado. No me imagino a mi madre con un tío como él tan frío, tan despiadado. Tiene varios clubes de prostitutas, eso a mamma le horroriza.

—¿Desde cuándo te crees las mentiras de nuestro enemigo? ¿Dónde está madre? ¿Está a salvo? ¿O es que no quiere devolvértela? —Le doy toquecitos en el pecho conteniendo mi ira.

—Él nunca la ha tenido. Fue Santoro. El cabrón la secuestró en cuanto Gepetto lo echó de la organización y se la llevó como represalia. Creemos que Lamberto sabe algo de la relación que tuvieron ellos dos —indica pasándose la mano por el pelo.

Ese hijo de puta es el eje de todo mi dolor, de todo lo que soy. Los recuerdos luchan por venir, pero los aparto con rapidez como llevo haciendo toda mi vida.

Me da por mirar a Bella. Quiero saber qué piensa.

Está impactada. No pestañea. Está asimilando toda la información.

Sonrío al pensar cómo deseó que mi madre estuviera muerta hace solo unas horas y ahora ha descubierto que también es su progenitora.

Me gusta verla incómoda, que sufra, que salga de su zona de confort.

Me vuelvo hacia Ciro.

—No me creo una mierda. A Gepetto se le da bien jugar, y lo sabes. ¿Cómo estás tan seguro de todo? ¿Te ha dado pruebas? —insisto.

Su expresión cambia.

—No, pero le creo —piensa en voz alta; está dubitativo.

—Eres gilipollas si vas creyéndote todo lo que suelta por la boca ese imbécil —aseguro cruzándome de brazos—. Te creía inteligente, por eso estás en el puesto que estás.

Ciro sacude la cabeza. Me lanza una mirada de advertencia.

Seguido, resopla pasando por alto mi insulto como siempre hace.

Nadie nunca se ha dirigido a ninguno de los dos de mala forma, pero entre nosotros nos insultamos, nos humillamos y nos peleamos.

Y aun así, no podría vivir sin él. Es más, moriría por él. Así es nuestra relación.

—Sea como sea, nos vamos a casa. Allí lo hablaremos —ordena recomponiéndose.

—Está bien, pero Bella es mía. No pienso alejarla de mí ni un segundo. Es mi prisionera —impongo con una sonrisa de altivez.

—No. Ella volverá con su familia —me desafía mi hermano en tono firme.

Saco la pistola de mi espalda y apunto a la cabeza de ella. Aunque la discusión sea con Ciro, a él no se me ocurriría nunca apuntarle, así que busco sus puntos débiles. Uno es Cara, pero a falta de la embarazada, está su recién descubierta hermanita.

—Es mía. Lo aceptas o aquí termina su vida. Yo decido por ella. Yo soy su puto dueño —le informo con una calma apabullante.

Él la observa con nerviosismo. Ella tiembla de rabia. Entrecierra los ojos.

—Está bien, pero solo si me prometes que no la tocarás. De ninguna forma —me amenaza muy decidido—. Y eso conlleva no maltratarla, no tener sexo y ni siquiera rozarle la piel. Ya veré cómo llego a un acuerdo con Gepetto para que no te meta un tiro —finaliza Ciro resoplando.

—Gipitti, Gipitti —imito con voz burlona y vacilona, feliz por haber conseguido mi petición. Me da rabia que mi hermano confíe tanto en nuestro enemigo—. Que lo intente el muy cabrón. Estoy deseando tenerlo cara a cara —declaro ya en tono normal y desafiante.

Empujo por el hombro a Bella para que camine hacia la salida.

Ella da pasos lentos, tiene la mirada perdida.

Su mente estará intentando asimilar toda esta información.

No me creo nada de lo que me ha contado mi hermano.

Tendré que ver yo mismo a ese capullo para que entienda que con mi familia no se juega.

Y quizá pueda divertirme más de lo que pensaba.

¿Cómo de grande será el sufrimiento de Bella cuando le meta un tiro a su padre delante de sus narices?

Me muero por verlo.