Besos Robados Capítulo Veintiséis
84%

Capítulo Veintiséis

HANNAH

Durante las semanas siguientes, no me podía creer que me estuvieran pasando tantas cosas buenas.

—Cariño, no puedes pensar así —me dijo mi madre cuando le conté lo que pensaba.

La llamé de camino al trabajo para contarle algo increíble que había pasado esa mañana: había recibido un mensaje de un inversor. También le había contado todo sobre mi relación con Chase después de que volviéramos de Palm Springs.

—Las cosas con el hostal iban a mejorar tarde o temprano. Pero, sinceramente, lo que más feliz me hace es lo tuyo con Chase. Estoy de acuerdo con Blair; se notaba que había chispas entre vosotros el día de la boda, era muy evidente. Tenía un buen pálpito con eso.

Eso me llenó el corazón de alegría. Confiaba en el instinto de mi madre. A ella nunca le había caído bien mi ex.

—Y te mereces estar con alguien que te aprecie —continuó.

—Gracias, mamá —respondí—. Ya he llegado a la oficina, tengo que colgar.

—Claro. Cariño, simplemente disfruta de todas las cosas buenas que te están pasando.

Eso era justo lo que estaba haciendo. Durante el trayecto en ascensor hasta la oficina, volví a leer el mensaje del inversor.

Boutique Relax Incorporated estaba interesada en una asociación.

Me entraron ganas de bailar de pura alegría.

Ya estábamos en octubre; a lo mejor podía cerrar el trato antes de Navidad.

Pero me estaba adelantando a los acontecimientos, debía bajar mi nivel de ansiedad.

En cuanto me senté en mi escritorio, abrí la aplicación de mensajes con la intención de darle la buena noticia a Chase, y vi que ya me había escrito.

Chase: Hola, preciosa. Te aviso, esta noche te tengo preparado un plan, probablemente sobre las ocho.

Se me dibujó una enorme sonrisa en la cara. Mi vida era absolutamente perfecta.

Le respondí enseguida:

Hannah: Perfecto. Tengo muchas ganas de que nos veamos.

Le daría la noticia esa noche.

***

Después de unas tres horas de trabajo intenso, me dirigí a la sala de descanso a por un café. Para mi sorpresa, había bastante gente dentro.

Un comentario me heló la sangre en las venas.

—Ha venido la gente de la SEC. Están investigando un posible caso de uso de información privilegiada.

Me di la vuelta, buscando de dónde venía la voz. Provenía de uno de los dos brókers que estaban junto a la pared del fondo. Reconocí sus caras, pero no sabía cómo se llamaban.

Con la cabeza bien alta, me acerqué a ellos.

—¿Alguien de la dirección ha confirmado el rumor? —pregunté.

Ambos me miraron.

—Soy bróker —les expliqué.

—Ah, vale. Mira, ni siquiera sabría decirte dónde oímos el rumor primero —respondió uno de ellos—. A ver, todos los años circula al menos un rumor y luego se queda en nada. Lo que pasa es que este ya lo he oído unas cuantas veces, así que a lo mejor esta vez sí que hay algo de verdad.

—Vale. Gracias —dije, volviendo a mi asiento a paso ligero. Una vez sentada, saqué el móvil y le envié un mensaje a Chase.

Hannah: ¿Por qué está aquí la SEC? Corre el rumor de que están investigando un caso de uso de información privilegiada .

Me respondió enseguida:

Chase: Sí. Han detectado algunas transacciones sospechosas de un usuario, pero eso pasa más a menudo de lo que crees. No hay nada de qué preocuparse. Llevan un tiempo rastreando la actividad.

Hannah: ¿Cuál es la cuenta que están investigando?

Me envió una captura de pantalla con un nombre y un número de cuenta. Todos los brókers teníamos acceso al portal en línea con las cuentas de los clientes, así que quería ponerme a ello de inmediato, pero tenía otras tareas pendientes.

Terminé mis tareas en un santiamén, pero no quería investigar la cuenta mientras todos estuvieran todavía en la oficina. A las siete en punto, por fin me quedé sola. No sabía muy bien por qué estaba tan nerviosa. Al fin y al cabo, revisar una cuenta no tenía nada de sospechoso.

Abrí el portal de clientes, introduje el número de cuenta y aparecieron las últimas transacciones. Había seis. Me mordí el labio inferior: todas las inversiones se hicieron en empresas que habían estado en el ojo de la tormenta y cuyas acciones habían caído en picado.

Pero eso tampoco era nada raro. Por desgracia, mucha gente vendía sus acciones cuando bajaba el precio en lugar de esperar a que volviera a subir, a pesar de nuestras recomendaciones.

Cotejé las fechas de las transacciones con las fechas de los escándalos y me quedé de piedra.

Todas ellas se realizaron antes de que las acciones empezaran a bajar de precio, como si efectivamente hubieran tenido información privilegiada.

El hecho de que hubiera pasado siempre justo antes de la caída era lo que lo hacía sospechoso. Dos o tres veces podrían haber sido una suposición afortunada, ¿pero seis? Además, todo era demasiado evidente.

Fruncí el ceño. Extremadamente evidente, de hecho. Siempre la misma cantidad, siempre justo el día anterior.

—Dime que no le han encasquetado todo el trabajo a la nueva empleada.

—¡Madre mía! —exclamé, sobresaltándome en mi asiento. Duncan se acercó a mí mientras me llevaba una mano al pecho.

Sonrió.

—Perdona, no quería asustarte.

—Pensaba que estaba sola.

—Y lo estás, no hay nadie en toda la planta. He venido a ver si queda algo de comida en la nevera de la sala de descanso.

—No queda nada —aclaré, sonriendo avergonzada—. Me he comido lo que quedaba hace como una hora.

—Yo hubiera hecho lo mismo. —Echó un vistazo a la pantalla y frunció el ceño—. ¿Estás mirando Henson’s Limited ?

Apreté los labios. Maldita sea, ¿por qué no minimicé la ventana? Pero, al fin y al cabo, se trataba de Duncan Sterling, formaba parte de la dirección. Podía ser sincera con él.

—¿Te has enterado? —preguntó.

Asentí.

—Mucha gente se ha enterado.

—¿Saben el nombre?

—No. A mí me lo ha pasado Chase. Le pedí que me lo mandara en cuanto escuché el rumor. —Levanté la vista hacia él y decidí decirle exactamente lo que pensaba—. La verdad es que esto me parece sospechoso.

—Normalmente hago caso omiso de la SEC cuando vienen a investigar cosas como esta. Quiero decir, investigan de todos modos y nunca encuentran nada, pero hay algo raro en esto.

—A mí también me lo parece. ¿Te has tomado un minuto para mirarlo?

—No en detalle. Normalmente confío en que la SEC haga su trabajo. Si me pusiera a revisar cada sospecha que tienen, perdería la mitad del tiempo en eso.

—¿Tienes unos minutos? —pregunté.

Se puso serio.

—Claro. —Se sentó justo a mi lado—. Dime.

—Mira las fechas —indiqué.

Desplacé la pantalla para que pudiera ver las fechas de las transacciones. No hacía falta que se lo explicara con detalle, era un tío muy listo, seguro que se acordaba perfectamente de cuándo se habían desplomado los precios de esas acciones.

—Una vez podría ser una casualidad afortunada —afirmó como si me leyera el pensamiento—. ¿Pero esto?

Seguí desplazando la página hacia abajo.

—A mí me parece demasiado sospechoso. Como si estuviera hecho a propósito para que la comisión lo pillara.

—La mayoría de la gente que hace cosas así no es lo suficientemente lista como para intentar borrar sus huellas —dijo Duncan.

—Cierto —respondí—. Pero esto parece a propósito.

Me miró.

—Sé a ciencia cierta que Chase va a bajar aquí en unos minutos. Lleva todo el día hablando de que tiene un plan contigo.

—Lo sé.

—¿Tienes algo planeado para mañana por la noche? —preguntó.

Negué con la cabeza:

—No.

—Bien. ¿Por qué no nos sentamos juntos a ver esto? Pero no aquí, en mi despacho.

Asentí.

—Claro. De todas maneras, si nos quedamos hasta tarde, nadie nos va a ver. ¿Crees que estoy en lo cierto con mi sospecha?

—No está de más que lo miremos más de cerca —hizo una pausa—. No le digas nada a mi hermano hasta que estemos seguros. No hace falta que nadie pierda más tiempo del necesario en esto si al final resulta no ser nada.

—Me parece bien. No quiero preocuparlo a menos que sea estrictamente necesario.

Entonces Duncan me dedicó una de esas sonrisas tan poco habituales en él:

—No pensé que diría esto, pero me alegro de que mi hermano te encontrara y te convenciera para que solicitaras trabajo en Sterling Investments . Quizá debería confiar más a menudo en ese melón.

Me reí.

—¿Qué quieres decir? ¿Es que no lo haces normalmente?

—Bueno, a veces Chase es… —Se detuvo de golpe y luego se aclaró la garganta de nuevo—. A veces puede ser impulsivo e imprudente, pero ten por seguro que siempre lo hace con buena intención.

Minimicé la ventana por completo, por si acaso alguien más pasaba por allí y se daba cuenta.

—Vale —respondí, pero sonó más como una pregunta porque no entendía por qué me estaba contando eso.

—Oye, Duncan, ¿has…? Hannah, ¿todavía estás aquí? —preguntó Chase—. Dime que nadie te ha encasquetado todo su trabajo.

Me eché a reír.

—Duncan ha venido diciendo exactamente lo mismo. Quédate tranquilo, que no ha sido el caso.

—Entonces, ¿qué haces todavía aquí? —preguntó.

—Bueno, habíamos quedado a las ocho, así que pensé en quedarme por aquí.

Duncan soltó un suspiro de alivio. Puede que fuera más serio que Chase, pero tenía buen fondo. Lo respetaba por no querer preocupar a sus hermanos a menos que fuera necesario. Todavía había una posibilidad de que aquello no fuera nada.

—Entonces, vámonos todos ya —sentenció Duncan.

Chase y yo caminamos uno al lado del otro, pero él no intentó cogerme de la mano. Para mi sorpresa, se nos unieron otras personas en el ascensor. Se subieron en diferentes plantas. A veces se me olvidaba que muchas empresas tenían mucho jaleo al final del trimestre.

Una vez que llegamos a la planta baja, todos los demás salieron y Chase y yo fuimos directamente a su coche. Esa noche iba a olvidarme de todo lo demás y limitarme a disfrutar de aquel hombre maravilloso.