Besos Robados Capítulo Trece #2
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Capítulo Trece #2

Primero pasamos por la Casa Davis-Horton⁠ 1 .

Aunque no creía que estuviera encantada, mucha gente sí lo pensaba.

Hacían cola frente a la casa amarilla para hacerse fotos y selfies .

El edificio de la pastelería Royal Pie Bakery también era uno de mis favoritos de la zona.

Sus ladrillos rojos llamaban mucho la atención entre tanta casa de la época victoriana.

Pero mi favorito absoluto era el edificio Spencer-Ogden⁠ 2 .

El pub que había dentro se llamaba The Tipsy Crow y las calles apestaban a cerveza.

—¿Sueles caminar por aquí incluso de noche? —preguntó, notablemente más tenso.

—Sí. Es muy seguro —respondí.

—Estás de broma. —Su lenguaje corporal fue cambiando a medida que avanzábamos por la calle. Los bares estaban llenos y ya se veía a algún que otro borracho—. ¿Al menos llevas un spray de defensa o algo?

—Chase, relájate.

Pero ni caso. No paraba de mirar de reojo hacia mi derecha y se me pegó tanto que andábamos hombro con hombro. Yo no veía el peligro por ninguna parte… salvo, quizás, por el magnetismo que irradiaba aquel hombre.

—¿Cuánto falta para llegar a tu casa? —preguntó.

—Diez minutos, más o menos.

En realidad, nos llevaría quince minutos, porque Chase no dejaba de aminorar el paso y de vigilar las calles, y yo vivía justo al final del barrio.

Giramos hacia mi calle unos minutos después. Era estrecha, pero la entrada estaba bien iluminada. El edificio era de ladrillo visto y mi piso caía justo encima de un asador. Olía que alimentaba.

—Vives aquí… —afirmó.

—Oye, que te veo juzgar el lugar con la mirada.

—No, solo estoy preocupado. Hannah, ¿de verdad me estás diciendo que no te cruzas con gente borracha y molesta por las noches?

Me encogí de hombros:

—Bueno, a veces sí, porque todo el barrio está lleno de bares y pubs . Pero nunca he tenido ningún problema.

—Vale, te acompaño hasta la puerta.

Quería decirle que no hacía falta, pero parecía tan decidido que estaba segura de que no iba a aceptar un “no” por respuesta.

Además, no me importaba. A mi ex le traía sin cuidado dónde viviera o si estaba a salvo.

Después de romper, le pregunté adónde se iba a mudar y si le pillaba cerca de su trabajo.

Por su parte, él ni siquiera se molestó en preguntarme nada. Le daba exactamente igual.

—No hay ascensor y vivo en la tercera planta —advertí.

—No tengo problema en subir por las escaleras.

No había nadie más en la escalera. El sonido de nuestros pasos y nuestra respiración llenaba el espacio.

—Es aquí —dije cuando llegamos a la tercera planta. El pasillo estaba poco iluminado. Abrí la puerta, pero antes de empujarla, me di la vuelta—. Gracias por acompañarme.

Chase puso una mano en el marco de la puerta y se acercó a mí. Noté su aliento en mi mejilla.

Por un breve instante, pensé que iba a acercarse más y besarme contra la puerta. Quizás incluso era lo que deseaba…

—No, las gracias te las tengo que dar yo. No sabes lo que significa para mí lo que has hecho hoy. Has conectado con Elijah de una manera que yo era incapaz de conseguir.

Solo había una palabra para definir a Chase en ese momento: irresistible.

—Tienes que dejar de usar esa colonia —susurré.

—¿Qué? —preguntó, confundido.

Apreté los labios.

—Hannah, ¿de qué hablas?

—De nada, olvídalo. Estaba pensando en voz alta.

Soltó una carcajada. Sonó grave y supersexy.

—Tu colonia me está volviendo loca —confesé y él sonrió—. Lo siento, me nubla la mente. Me recuerda a…

—La noche en la playa.

—Sí —murmuré—. Pienso en eso demasiado a menudo.

—Yo también —repuso—. Todos los días, cada vez que te veo.

—Pero si casi no te has cruzado conmigo.

—Voy a la oficina de Magda mucho más a menudo de lo que debería. Pero disimulo y no me quedo tanto rato como para que la gente se huela algo.

El corazón me dio un vuelco.

—Chase…

Madre mía, ¿qué se le pasará a Magda por la cabeza?

De pronto, me puso un dedo sobre los labios. Aquel simple roce me dio un chispazo que me recorrió el cuerpo entero.

—No digas nada. —Abrió la boca y luego dudó unos segundos antes de hablar—. Solo necesito verte. Todos los días. No me pidas que te lo explique…

Un leve estremecimiento me recorrió de la cabeza a los pies, como si de repente hubiera accionado un interruptor y todo mi cuerpo lo estuviera deseando.

—No diré nada más —prometió—. Si lo hago, ya no habrá vuelta atrás.

De eso estaba segura. Pero una parte de mí deseaba con todas sus fuerzas que se lanzara, aunque supiera de sobra que lo nuestro era imposible. Él no era para mí.

—Buenas noches, Chase.

—Entra, espero a que cierres.

Empujé la puerta y entré, saludándolo con la mano antes de cerrarla.

Me quedé escuchando con atención y, durante unos segundos, no se oyó nada. Quizás la puerta está más insonorizada de lo que pensaba.

Pero entonces oí sus pasos bajando las escaleras y me apoyé contra la puerta, sonriendo en la oscuridad.

1   Nota del traductor: La Casa Davis-Horton es la estructura en pie más antigua del centro de San Diego y famosa por los fenómenos paranormales que se reportan tanto en su interior como en los terrenos que la rodean.

2   Nota del traductor: El edificio Spencer-Ogden es una estructura histórica de estilo renacimiento francés. Construido en 1874, el edificio se ha adaptado y hoy en día alberga al conocido bar/salón The Tipsy Crow , el cual forma parte de la animada vida nocturna del área.