Besos Robados Capítulo Nueve #2
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Capítulo Nueve #2

—Vale, me rindo. —Menos mal que aquello no formaba parte de la evaluación, porque no tenía ni idea de cómo actuar.

—Vosotros dos, fuera —les dijo Chase a Knox y a Finn.

Knox sonrió de manera triunfal, mirando a Finn y levantando dos dedos.

¿Qué les pasa a estos dos?

—¡Fuera! —ordenó Chase. Sus hermanos desfilaron uno tras otro y luego él cerró la puerta—. Olvida todo lo que hayan dicho.

No podía dejar de reírme.

—Lo siento. Ha sido la situación más bizarra que he presenciado en mi vida. A ver, ya tuvisteis un encontronazo parecido en la boda, pero me imaginaba que en la oficina se comportarían.

—A veces la lían delante de extraños. Probablemente hayan pensado que las normas no se les aplican porque ya te conocían de antes. Llevo años intentando que se comporten y no hay manera.

Me crucé de brazos:

—Yo creo que tus hermanos ya son bastante mayorcitos para pedirles que se comporten. Me parece que el problema aquí es tu actitud, no ellos.

Sus ojos brillaron.

—¿Ah, sí?

—Ajá.

—¿Qué tal el día? —preguntó, cambiando de tema de golpe.

—¿No has visto los resultados?

—Sí. Duncan me las envió. Son impresionantes. Pero me preguntaba cómo estabas tú .

—La verdad es que muy bien. Hacía tiempo que no hacía esto, pero ha sido emocionante.

Me ha gustado especialmente el caso práctico, y me alegra muchísimo saber ya la decisión para no tener que estar comiéndome la cabeza durante días.

Estoy un poco mareada porque apenas he desayunado nada, así que estoy deseando sentarme a comer un buen almuerzo.

—Podemos ir a comer algo cuando termines.

Me relamí los labios, di un paso atrás y me apoyé en el escritorio. Él se acercó a la puerta, casi como si tuviera miedo de lo que pudiera pasar si estuviéramos demasiado cerca. Yo también lo temía.

—No te preocupes, ya voy yo sola. He visto un sitio de hamburguesas a la vuelta de la esquina que tiene una pinta buenísima. ¿Queda algún paso más o ya he terminado oficialmente?

—Magda va a volver con el contrato. Lo revisaréis juntas y luego tendrás unos días para estudiarlo.

—Vale.

Se acercó un paso, y luego otro. Contuve el aliento y entonces me tendió la mano.

—Bienvenida a Sterling Investments , Hannah. Creo que te gustará trabajar aquí.

Intenté prepararme para el contacto y le estreché la mano, pero fue inútil. En el momento en que nuestras manos se tocaron, sentí un fuego que me recorría desde la punta de los dedos hasta lo más profundo de mi ser.

Madre mía. Le sostuve la mirada a pesar de que lo único que quería era apartarla. ¿Era mi imaginación o la tensión a nuestro alrededor se había multiplicado por diez?

Me soltó unos segundos después, luego bajó la mirada al suelo y respiró hondo. Me pregunté si le costaba tanto como a mí controlar sus reacciones.

Magda irrumpió al segundo siguiente:

—Chase, qué suerte que te pillo aquí. Ya he estado con tus hermanos. Has visto sus resultados, ¿verdad? Nunca habíamos tenido una puntuación tan alta. —Sonreía de oreja a oreja.

Chase la miró y asintió:

—Va a ser una gran incorporación para la empresa —dijo con una voz perfectamente controlada.

Guau, qué buen actor. Esperé pacientemente.

—Señorita Levine, espero que acepte la oferta que le enseñará Magda —dijo Chase justo antes de cerrar la puerta.

Magda me miraba con una mirada cálida. Estaba claro que le daba mucha importancia a mi nota en el examen.

—Vale, no sé qué tenemos que hacer para que te quedes, pero si tengo que pelear para convencerte de que aceptes la oferta, lo haré. Y, entre nosotras, los jefes no suelen venir a ver a todos los candidatos. Creo que están aún más impresionados con tu puntuación que yo.

Sabía que la visita de los jefes no tenía nada que ver con mi puntuación, pero era mejor no decírselo a Magda.

—¿Has traído un contrato? —pregunté, fijándome en la pila de papeles que llevaba en los brazos.

Ella asintió:

—Sé que vivimos en la era digital, pero me gustaría que lo revisáramos juntas para poder responder a cualquier duda que puedas tener. Después podrás revisar el formato digital.

—Vale, estupendo. Te agradezco mucho que todo haya ido tan rápido.

Se reacomodó las gafas en la nariz:

—Llevo cinco años en la empresa. Me he propuesto que el proceso de contratación sea lo más fluido posible. Entre nosotras, la eficiencia en el Departamento de Recursos Humanos ha aumentado un cincuenta por ciento desde que me hice cargo, y la retención de empleados también ha mejorado.

—Es un logro increíble —dije, en parte porque era cierto, pero también porque Magda parecía necesitar reconocimiento.

Nos sentamos en el escritorio y me explicó los detalles del contrato. El sueldo que me ofrecían era muy bueno.

—También hay un plus por permanencia si te quedas en la empresa más de tres años. Fue una de mis ideas.

—Ya veo. Es un detalle muy generoso.

Ella sonrió.

—Es mi fórmula secreta para evitar que la gente se vaya inmediatamente a la competencia.

—Eres muy lista —repuse, y lo decía de verdad.

Revisar todo el contrato nos llevó más de dos horas.

—Bueno, creo que eso es todo —dijo finalmente. Menos mal, porque me sentía aún más mareada que antes.

Se levantó del escritorio. En ese mismo instante, volvieron a llamar a la puerta y ella abrió.

Griffin estaba en el umbral sosteniendo una bolsa que solo podía contener comida, porque olía de maravilla.

—Magda, me ha llegado el rumor de que todavía tienes secuestrada a nuestra mejor candidata.

Magda hizo una mueca de sorpresa.

—No, solo le estaba explicando el contrato.

—Sé que siempre eres muy minuciosa —comentó Griffin—. Bueno, me he tomado la libertad de traerle el almuerzo.

—Es muy considerado de tu parte —dijo Magda—. Hannah, este es…

—Griffin Sterling —terminó él por ella, fingiendo claramente que no nos conocíamos. Entró en la sala luego de que Magda se marchara—. Me alegro de volver a verte, Hannah.

—Igualmente —respondí. El corazón me latía a mil por hora. Miré el logotipo de la bolsa. Era del sitio de hamburguesas del que le había hablado a Chase.

—Cortesía de Chase —aclaró Griffin—. Pensó que era mejor no venir en persona, puesto que ya había pasado por aquí antes. Me he ofrecido a venir porque no había tenido ocasión de felicitarte por tu puntuación.

—Gracias. Y por la comida también —Los hermanos Sterling eran otro rollo.

—Bienvenida a la empresa, Hannah. Te dejo para que disfrutes del almuerzo.

—Gracias de nuevo.

Salió de la sala y me senté en el escritorio con mi hamburguesa. Mientras comía, recibí un mensaje de Chase.

Chase: Me ha encantado verte hoy.

No podía dejar pasar esa oportunidad para tomarle el pelo.

Hannah: ¿No me habías prometido que no te pasarías por la entrevista?

Chase: Bueno, no antes de la entrevista. No dije nada sobre después.

Eché la silla un poco hacia atrás, riéndome por el mensaje.

Hannah: Gracias por la comida.

Chase: De nada. Sabía que Magda te retendría durante un buen rato. No quería que te murieras de hambre.

Llamó al segundo siguiente.

—Te queda genial ese traje —dijo.

—Chase… —murmuré.

—¿Te estás sonrojando?

Apreté los labios y admití:

—Tal vez.

—Entonces voy a colgar ahora mismo. No quiero que nadie te vea con las mejillas sonrojadas… salvo yo.

Me removí en mi silla, inquieta. No teníamos por qué colgar. Al fin y al cabo, estaba sola en la oficina y aún no había firmado nada. Pero sabía que era mejor no seguir con la conversación. Además, oí pasos en el pasillo.

—Me tengo que ir. Creo que Magda está volviendo.

—Envíame un mensaje de SOS si necesitas ayuda para escapar de ella. A veces, cuando empieza a hablar de un contrato, no para.

Las comisuras de mis labios se curvaron en una sonrisa.

—Lo haré.