Capítulo Ocho
HANNAH
Dos días después, recibí un correo de Magda, la jefa de Recursos Humanos de Sterling Investments . Lo abrí con los dedos temblorosos y lo leí rápidamente. Hacía tiempo que no veía una propuesta de entrevista, pero parecía la típica plantilla estándar.
Me llevé una mano al pecho, inspirando y espirando. Estaba acurrucada en el sofá de mi pequeño apartamento en San Diego y el sol me daba justo en los pies descalzos, calentándome. Durante los últimos tres días, me había estado dando vueltas a la cabeza si aquello era una buena decisión o no.
Quería empezar en un trabajo lo antes posible, pero aún me sentía culpable por prácticamente haber aceptado la oferta de Chase en cuanto me la hizo. Debería haberlo consultado con mi hermana, incluso con Josh, pero cuando se le ocurrió la idea me pareció una señal del destino.
Había decidido que solo llamaría a mi hermana cuando tuviese una respuesta de Recursos Humanos. Al fin y al cabo, estaba de luna de miel y no quería molestarlos, pero ya no podía posponerlo más.
Me levanté del sofá y me preparé un café.
Mi apartamento era un estudio y solo tenía una habitación, pero se encontraba en el barrio de Gaslamp 1 , justo en el centro de la ciudad.
Había pillado ese piso después de la ruptura pensando que pasaría la mayor parte del tiempo en el hostal, por lo que no necesitaría más espacio.
Di dos sorbos antes de marcar el número de mi hermana. Contestó enseguida.
—¡Hola! ¿Es muy temprano en San Diego, no? —preguntó.
—Sí. Oye, ¿tienes un momento? Siento molestarte en tu luna de miel pero quiero hablar contigo.
—¡Tú nunca me molestas! Espera, ¿es un cotilleo o es algo serio? No puedo descifrarlo por tu voz. Es demasiado temprano todavía.
—No es ningún cotilleo —respondí, a menos, por supuesto, que incluyera el beso entre Chase y yo, y no lo iba a hacer.
—Vale, suéltalo.
—Bueno, ¿te acuerdas de que os dije a ti y a mamá que estaba barajando la idea de volver a trabajar para ahorrar para las reformas?
—Sí, y nos parece una idea genial.
—Pues resulta que Chase me ha ofrecido un trabajo. Dice que en su empresa siempre están buscando incorporar nuevos talentos, y ya estoy en contacto con la responsable de Recursos Humanos. Pero quería consultarlo contigo y con Josh antes de aceptar una entrevista.
Mi hermana se quedó en silencio unos segundos y luego dijo:
—¿Y cuándo lo habéis hablado con Chase? ¿Antes o después del beso?
Casi me trago la lengua y por poco se me cae el café al suelo.
—¿Sabes lo del beso?
—Sí. Chase se lo contó a Josh, y Josh me lo cuenta todo. ¿Cómo es que tú no me lo dijiste?
—Iba a hacerlo, tarde o temprano.
—¿Ah, sí?
—Bueno, la verdad es que, cuanto más tiempo pasaba…
—Josh también me ha dicho que le ha parado los pies a Chase con respecto a ti.
—¿Qué? —Se me sonrojaron las mejillas. Chase había dicho algo por el estilo, pero no me había dado cuenta de que literalmente le había parado los pies.
—Hermanita de mi vida, yo tengo que hacer lo mismo.
Me aclaré la garganta.
—Esto es solo por una oferta de trabajo.
—¿En serio? Oye, Josh, ¿te acuerdas que le advertiste a Chase que se mantuviera alejado de mi hermana? —le preguntó a su marido al otro lado del teléfono.
—Sí —oí que respondía.
—Pues resulta que ahora le ha ofrecido un trabajo.
—¡Será cabrón! —exclamó Josh.
Esto es un desastre.
—Blair —la regañé—, por favor, no eches más leña al fuego.
Mira, nos besamos en la boda, pero fue cosa de una noche.
—Fue un beso increíble, pero eso mi hermana no tenía por qué saberlo—.
Acordamos que tendremos una relación estrictamente profesional si acabo trabajando para él.
Que igual ni siquiera paso la entrevista, ¿sabes?
—Las dos sabemos que ese trabajo ya es tuyo, se te dan muy bien las entrevistas.
A ver, por supuesto que puedes hacer lo que te dé la gana.
Eres una mujer adulta, ¿vale? Y Sterling Investments es una de las mejores empresas en las que podrías trabajar.
Además, le daría un peso tremendo a tu currículum.
—Yo también lo creo —repuse, contenta de que entendiera mi punto de vista. Di otro sorbo de café—. Venga, pues voy a contestar al correo de Recursos Humanos ahora mismo.
—A por todas, Hannah. Voy a tranquilizar a Josh que está que trina.
Me sentí llena de energía después de colgar. Iba a conseguirlo.
Acto seguido, me senté y respondí al correo de Magda. La entrevista era al día siguiente, así que no tenía mucho tiempo para prepararme, pero el trabajo empezaría el primer día del mes siguiente, en diez días. Eso significaba que tendría mi primer sueldo en el banco antes de lo que pensaba.
En cuanto envié el correo, caí en la cuenta de que tenía que darle las gracias a Chase. Si bien esperaba conseguir el trabajo por mis propios méritos, la oportunidad había surgido gracias a él. Cogí el móvil y le envié un mensaje rápidamente, antes de perder el valor.
Hannah: Hola, Chase, Magda acaba de enviarme un correo. Muchísimas gracias por enviarle mis datos de contacto y hacer esto por mí.
Chase: Un placer.
No podía creer que ya me hubiera contestado. Estaba eufórica.
¿Qué narices te pasa? Tranquilízate, chica.
Chase : He revisado tu currículum. Es impresionante. Serás un gran activo para la empresa.
Chase: Estoy deseando verte.
Se me revolvió el estómago.
Hannah: ¿Vas a estar en la entrevista?
Chase : No, no me encargo de las contrataciones.
Menos mal, porque no estaba segura de poder concentrarme si sabía que él andaba cerca.
Chase : Pero me pasaré para desearte buena suerte.
Hannah: Quizás sea mejor que no lo hagas. Podría levantar sospechas.
Chase: Solo pasaría para desearte suerte, no para besarte.
Y en ese preciso instante me quedé sin neuronas para concentrarme.
Hannah: Chase, ¿recuerdas tu promesa?
Chase: Por supuesto. No iba a romperla, pero es interesante ver por dónde te va la mente.
Sonreí, decidida a picarlo un poco.
Hannah: Se dice por ahí que no se te da bien cumplir tus promesas. Acabo de hablar con mi hermana y con Josh.
En lugar de responder, me llamó. Me relamí los labios y contuve la respiración mientras pulsaba el botón verde y me llevaba el móvil a la oreja.
—Da igual lo que haya dicho Josh, no le creas —dijo en cuanto contesté.
—¿En serio? ¿Tu mejor amigo miente?
—No, pero no siempre habla bien de mí.
—Ah, claro, ¿y tú no te mereces todas esas críticas?
—¿Qué ha dicho? Tengo que hablar con Josh. Es mi mejor amigo, no puede seguir hablando mal de mí.
—En realidad no ha hablado mal de ti —aclaré—. Da la sensación de que se preocupa por mí, y eso me parece un detalle bonito. Ningún chico había hecho nunca algo así por mí. Básicamente se ha limitado a recalcar que tú no eres de tener relaciones serias.
Se aclaró la garganta:
—No se equivoca.
—¿Por qué estás tan en contra de las relaciones serias? —pregunté con auténtica curiosidad.
—No es que esté en contra, simplemente siento que no van conmigo.
Siempre ha sido así. En parte se debía al momento en el que me pillaba, pero tampoco puedo escudarme en eso.
Sé cómo sacar tiempo para las cosas que me importan y el matrimonio nunca me pareció una meta a alcanzar, sobre todo después de que mis padres se divorciaran.
Supuse que eso le dejó secuelas.
—¿Te llevas bien con ellos?
—Sí. De maravilla. De hecho, les tengo preparada una sorpresa.
—¡Ah! ¿Y qué es? —pregunté—. Bueno, si no te importa que te lo pregunte. —La verdad era que no tenía por qué contarme nada.
—Con el divorcio, tuvieron que vender la tienda que tanto les costó montar, y ahora tengo la oportunidad de volver a comprarla.
—¡Vaya, qué bonito! —exclamé—. Lo digo en serio. —Era un detallazo de su parte, me pareció entrañable. En cierto modo, se parecía a lo mío con el hostal.
—Eso es algo que tenemos en común —dijo—. Las raíces son importantes para los dos.
—Claro que son importantes. —Me alegró saber que él sentía lo mismo.
—Apuesto a que tenemos mucho más en común de lo que pensamos.
Mmm, su tono había cambiado ligeramente. Había un deje de flirteo.
—Coincido. Los dos bailamos de maravilla, me has sorprendido por completo. Nunca pensé que un gruñón pudiera…
—¿Un qué?
Me reí ante su respuesta.
—Bueno, lo parecías cuando te conocí. Sigo pensando que es la descripción que mejor te define. Pero vaya movimientos, ¿eh? Nunca me he podido resistir a un buen bailarín.
—¿Sales a bailar a menudo? —Su voz volvió a cambiar. Tenía un matiz que no pude identificar.
—A veces —respondí.
—¿Sola? —preguntó casi con un gruñido.
—Me parece que nos hemos desviado del tema. Estábamos hablando de mi entrevista. No quiero ser maleducada, pero de verdad creo que la gente podría empezar a hablar si te ven saludándome o que me conoces de antes.
—Tienes razón. Te prometo que no apareceré antes de tu entrevista.
—Gracias.
—Así que te deseo toda la suerte del mundo de antemano.
—Muchas gracias —respondí—. Y que pases una buena tarde.
—Igualmente.
Esperaba sentirme aliviada porque hubiera aceptado no presentarse en la entrevista. En cambio, me invadió una sensación de desilusión.
1 Nota del traductor: El Gaslamp Quarter es el corazón histórico y centro de entretenimiento de San Diego, California, EEUU.
El barrio abarca dieciséis manzanas repletas de arquitectura victoriana que hoy albergan más de cien restaurantes, boutiques , bares y teatros.
Es famoso por su animada vida nocturna y sus características farolas de gas.