Besos Robados Capítulo Cuatro
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Capítulo Cuatro

HANNAH

Estuve corriendo de aquí para allá todo el día.

Me sentía como si estuviera en una carrera contrarreloj.

Antes de poder arreglarme y ayudar a mi hermana con su vestido, mi última tarea consistía en colocar las etiquetas con los nombres de los invitados en las mesas.

Para agilizar el proceso, Chase y yo trabajamos codo con codo.

Curiosamente, acabé haciendo equipo con él muchas veces a lo largo del día.

Por alguna razón, cuanto más tiempo pasábamos juntos, más me sentía atraída por Chase.

Cada vez que percibía el aroma de su colonia, tenía que hacer un esfuerzo por centrarme, porque mis pensamientos se desviaban hacia terrenos poco apropiados.

Mientras supervisaba la lista de asistentes, le indicaba dónde poner las tarjetas. Al principio intenté hacerlo sola, pero trabajar juntos era mucho más eficiente. Cuando llegué a la mesa donde se sentaría él con sus hermanos, me di cuenta de que había un sitio libre.

—¿Alguien ha cancelado a última hora?

—Duncan pensaba venir con Jeremy, su hijo, pero al final decidió que no. Pensó que iba a ser mucha tela para él.

—Ah. ¿Entonces Duncan está casado?

—No, es padre soltero.

Me mordí el labio al notar que era un asunto delicado. No pretendía hurgar en su vida, solo buscaba mantener la conversación.

—¿Cuántos años tiene Jeremy?

—Diez años. Duncan cambió de opinión sobre traerlo en el último momento. Mi madre se quedará con él este fin de semana.

—¿Suele pasar mucho tiempo en casa de tus padres?

—Va de una casa a otra, aunque está más con ella que con mi padre —respondió, y al ver mi gesto de confusión, aclaró—: Se divorciaron hace mucho tiempo.

—Vaya, lo siento.

Se encogió de hombros:

—El matrimonio no es garantía de nada.

Empezaba a entender cada vez mejor por qué era tan escéptico con respecto al matrimonio.

Aún nos quedaban dos mesas. Mientras pasábamos a la siguiente, le dije:

—Pásame parte de tus etiquetas, así acabaremos antes.

Me acerqué a él y extendí la mano. Cuando me entregó una pila de etiquetas, nuestros dedos se rozaron. Me encantó sentir su piel contra la mía.

Me humedecí los labios y Chase exhaló con fuerza, rompiendo el contacto visual. ¿Acaso él también sentía esa tensión entre nosotros? ¿O me estaba montando una película yo sola? No podía creer que fuera tan susceptible a su presencia. ¿Qué narices me estaba pasando?

Con su estatura imponente, probablemente superando el metro ochenta, se inclinó ligeramente, quedando casi sobre mí.

—¡Hannah, por fin te encuentro! —exclamó Blair, acercándose a nosotros. Ella tampoco había parado en todo el día, a pesar de mis esfuerzos por quitarle todo el trabajo que pude de encima—. Venga, tenemos que ir a cambiarnos.

Miré la hora:

—Jolines, tienes razón. Solo nos falta una mesa por organizar. ¿Tú ya lo tienes todo listo?

Asintió:

—Sí, acabo de terminar el collage para Josh. Knox me comentó que hablaría con el DJ para que decida cuál es el mejor momento para mostrarlo.

—¿Qué collage ? —preguntó Chase.

Blair se volvió hacia él:

—Es una sorpresa. Básicamente un collage de fotos en diapositivas sobre cómo nos conocimos y esas cosas; pero también me puse en contacto con algunos de sus amigos de la infancia y conseguí algunas fotos.

Es lo menos que podía hacer, teniendo en cuenta que está haciendo realidad la boda de mis sueños.

Chase observó a mi hermana y luego sonrió. En ese mismo instante, me di cuenta de que estaba empezando a cogerle cariño.

—Es una idea genial —dijo Chase—. Josh siempre ha tenido ese lado nostálgico.

—Lo sé —respondió Blair—, y es una de las cosas que más me gustan de él. Es muy romántico.

Me lanzó un beso de despedida antes de añadir:

—Venga. Tengo que empezar a vestirme, y el fotógrafo te necesita allí para todo el proceso. Hablaré con los del catering sobre los platos principales mientras tú terminas aquí.

—Perfecto.

Cuando se fue, Chase y yo nos dirigimos a la última mesa.

—Tu hermana conoce muy bien a Josh.

Estaba tan cerca que pude sentir el calor de su cuerpo.

—Bueno, se van a casar, así que espero que sí —bromeé.

—Si tú supieras…

—¿A qué te refieres?

Una vez terminamos de colocar las últimas etiquetas, me sostuvo la mirada:

—Su ex lo usó para sacar tajada. Lo convenció para que le comprara un piso en Londres y luego lo dejó.

Me quedé con la boca abierta.

—Dios mío, eso es una locura.

—Más bien es una canallada. Y, por desgracia, así es como funciona el mundo. Pero tu hermana es diferente.

—Josh tiene suerte. Blair es increíble.

Chase clavó sus ojos en mí con intensidad. ¿Cómo era posible que no me hubiera fijado hasta ahora en lo carnosos que eran sus labios?

—Hannah, ¿estás lista? —preguntó Blair con impaciencia.

Chase se hizo a un lado y me llegó otra ráfaga de su colonia; era tan irresistible que parecía llevar algún tipo de feromona.

—¡Ya voy! —respondí en voz alta—. Nos vemos luego, Chase.

—Estoy deseándolo.

***

Suspiré. Mi hermana era, sin duda, la novia más guapa del mundo, y no lo decía porque fuera su hermana. Se la veía completamente feliz en la pista de baile con Josh.

En ese momento, mi madre se aproximó y me pasó el brazo por los hombros:

—Están guapísimos, ¿verdad?

—Totalmente —respondí, devolviéndole el medio abrazo con todas mis fuerzas.

—Lo que has hecho ha sido maravilloso. Y todo ha salido perfecto.

—Me han ayudado mucho —respondí. Incluso mi madre se encargó de muchas cosas.

—Hoy echo mucho de menos a tu padre… y a tu abuela —susurró.

—Yo también los echo de menos —admití.

Especialmente a mi abuela. Mi padre había fallecido hacía mucho tiempo, pero habíamos perdido a la abuela hacía apenas dos años.

No podía creer lo mucho que cambió mi vida desde entonces.

Había heredado el hostal de la abuela y dejé mi trabajo en finanzas para dedicarme a la gestión del negocio… y mi exmarido me dejó por eso.

Nunca te quiso, Hannah .

No quería amargarme el día pensando en él. Era la boda de mi hermana, y no iba a permitir que nada estropeara semejante momento.

—Ese tal Chase no puede quitarte los ojos de encima, ¿eh? —comentó mi madre.

Sentí un vuelco en el estómago al notar que, efectivamente, él me observaba fijamente desde el otro extremo de la pista.

—¿Qué? —respondí con un hilo de voz. —No, qué va. Solo estamos pendientes el uno del otro por si surge algún imprevisto en el que debamos colaborar.

Llevaba todo el día intentando convencerme de esa media verdad.

No era exactamente una mentira, pero no explicaba el cosquilleo que sentía cuando él estaba cerca.

Verlo tan atractivo en esmoquin no ayudaba en absoluto a calmar esa sensación.

Nunca me hubiera imaginado, ni por asomo, que querría ayudar con los preparativos.

Chase era, sin duda, una caja de sorpresas.

—Mmm… si tú lo dices —murmuró mi madre.

Una vez que terminó el primer baile, supe que ya podía relajarme. El resto de la noche transcurrió entre la pista de baile y todo tipo de juegos. Josh y Blair se habían propuesto que sus invitados disfrutaran al máximo. Finn y Knox eran los encargados de que todo marchara sobre ruedas.

Hice unas fotos de Josh y Blair. A pesar de que contaban con un fotógrafo oficial, quería tener unas cuantas fotos de ellos en mi móvil. Ambos desbordaban felicidad.

Al observarlos, sentí una pequeña punzada en el pecho. Deseaba tener algo así algún día, pero no estaba segura de si volvería a arriesgar mi corazón. Gary lo había pisoteado sin miramientos y aún no me había recuperado del todo. De hecho, dudaba mucho que fuera a ocurrir en un futuro cercano.

—Mamá, tengo que irme. Quiero ver cómo van Finn y Knox por si necesitan que les eche una mano con algo.

Me abrazó de nuevo y me dirigí al otro lado de la sala. Los dos hermanos estaban en la esquina de la zona de juegos. Me aproximé para ver qué hacían:

—Hola, chicos. ¿Puedo ayudaros en algo?

—No, gracias, estamos bien —respondió Knox, que estaba escribiendo en un trozo de papel.

—¿Para qué es eso?

—Son las tarjetas para el juego “Reto o Reto”.

—¿Ah, sí? Creía que Josh y Blair ya se habían encargado de dejarlas listas —respondí. La idea era elegir un reto para cada invitado.

—Así es, pero se me ha ocurrido uno mucho más adecuado para Chase —dijo Knox, guiñándome un ojo.

Me reí.

—Vale.

—Pero ni una palabra, que sea una sorpresa.

—¿Se la vais a jugar? —pregunté.

Knox fingió indignación.

—¿Cómo puedes pensar eso de nosotros? Lo que pasa es que lo que escribieron Josh y Blair era muy light , y a mi hermano hay que darle un poco de guerra.

—Me caéis de maravilla —comenté, ansiosa por ver qué le tenían preparado a Chase.

—Se hace lo que se puede —respondió Finn.

Como Josh y Blair habían terminado su baile nupcial, la pista se llenó de invitados. Me encantaba bailar, pero las baladas que sonaban eran más para parejas y no quería parecer un bicho raro estando sola.

Después de tres canciones, el DJ interrumpió la música para anunciar el primer juego de la noche.

—Bueno, ahora vamos a animar un poco la noche. Ha llegado el momento del primer juego de la velada. Según tengo entendido, se llama “Reto o Reto”.

Los invitados aplaudieron. Yo tampoco había oído hablar del juego antes, pero supuse que debía de ser similar a “Verdad o Reto”, excepto que no había verdad. Quizás se trataba de elegir entre dos retos.

Resultó que estaba equivocaba. La mecánica consistía en dar la vuelta a la tarjeta con tu nombre para descubrir un reto obligatorio. Pero todos eran muy divertidos; como, por ejemplo, elegir los dulces favoritos de tu pareja de la mesa de postres.

Me pregunté si yo también tendría una tarjeta. No se lo había preguntado a Blair, pero de repente sentí que debía estar preparada.

Me levanté de la mesa despidiéndome con una sonrisa de mi madre, de una señora mayor y de las amigas de toda la vida de mi hermana con las que compartía mesa. Aunque la diferencia de edad entre Blair y yo no era mucha, no compartíamos el mismo círculo de amigos.

Me dirigí directamente a la mesa de los novios.