Capítulo Seis
DUNCAN
Como era habitual los lunes por la mañana, todos los hermanos nos reuníamos en Sterling Investments , para hacer balance semanal.
Tras escuchar los informes de nuestros directores y una vez que se marchaban los empleados, aprovechábamos que estábamos los seis a solas para intercambiar ideas sobre los negocios en marcha y posibles proyectos.
El segundo hermano mayor, Chase, estaba sentado entre Griffin y Wyatt. Knox y Finn, los más jóvenes, se sentaron juntos como de costumbre.
—Bueno, ¿alguien quiere comentar algo? —preguntó Griffin.
Chase, que siempre tenía ideas estupendas, fue el primero en tomar la palabra. Sacó el tema del viñedo, un asunto del que ya habíamos hablado la semana anterior. Su plan de montar una bodega en el valle de Napa tenía buena pinta, pero temía que quizá implicara demasiado trabajo.
—Me parece bien —comenté—. Voy a investigar.
—Yo participo solo si lo hacemos entre todos —dijo Knox.
—¿Y eso por qué? —pregunté.
Me sorprendió su comentario porque cada uno tenía sus propios negocios y nadie se acobardaba ante un desafío. Aunque también veía las ventajas de hacerlo en conjunto; el proceso de montar la bodega no sería coser y cantar.
Pero juntos éramos imbatibles: habíamos formado piña y fundado Sterling Investments . Knox y Finn aún estaban en la universidad, pero sus habilidades con la programación habían sido inestimables y un gran aporte para el grupo.
—Creo que sería un negocio familiar estupendo. Así podríamos ir todos juntos al valle de Napa —comentó Knox—. Aunque para eso basta con que cualquiera de nosotros monte la bodega.
—¿Algún voluntario para ir a Napa este fin de semana a echar un vistazo? —preguntó Wyatt. Me sorprendió que mi hermano tomara la iniciativa, no era una persona precisamente impulsiva.
Griffin, que sí tenía un carácter más intrépido, negó con la cabeza:
—Yo no puedo. Les prometí a mamá y a papá que iría a la tienda a ayudar con la reforma.
—¿Qué? —preguntó Wyatt, irguiéndose en la silla—. No me habías dicho nada.
—Estuve hablando con ellos largo y tendido —explicó Griffin—, y al final aceptaron.
—¿De qué estáis hablando? —pregunté. No estaba al tanto de nada—. Lo último que supe es que estaban rehaciendo los cimientos del local.
Griffin nos miró a todos antes de decir:
—Pues resulta que hay que reformar el local por completo. Al menos, es lo que quiere mamá.
—¿Por qué no nos dijo nada? Si la he visto varias veces la semana pasada —pregunté sorprendido—. ¿Y por qué no contratan a alguien?
—Contrataron a alguien y después se echaron atrás. —Griffin se volvió hacia mí—: Mamá no quería agobiarte… bastante tenías ya con Jeremy.
—Pero ahora todo ha vuelto a la normalidad. Ya he conseguido niñera.
—¿En serio? Mamá tampoco me ha dicho nada —dijo Wyatt, mientras Chase me miraba con recelo.
—Ya me imagino otra señora de sesenta años mandoneando a mi pobre sobrino —bromeó Knox—. No me extraña que seamos sus tíos favoritos.
Su comentario chulesco me tentó a ponerlo en su sitio:
—Primero, no te metas con la señora Williams, que hacía un trabajo estupendo. En segundo lugar, te cuento que Riley tiene veinticuatro años, es genial y conectó con Jeremy desde el primer momento. Y, por si fuera poco, cocina de maravilla.
Chase me miró fijamente, pero no dijo nada. Wyatt entrecerró los ojos; Griffin miró uno a uno a Wyatt, Knox y Finn, que parecían atónitos.
Sí, les había cerrado la boca a todos.
—Solo se te ha olvidado decir que te gusta —comentó Knox con total naturalidad.
¿Qué?
No me jodas.
Esa no era la respuesta que esperaba.
Me aclaré la garganta y pregunté:
—Perdona, ¿qué has dicho?
—Lo que has oído —dijo Finn—. Joder, tío, ¿te has escuchado?
—¿Pero qué dices? Solo os he contado que ha sido un gran fichaje. —Sí, además era guapísima, pero ya lo tenía controlado.
—¿Para Jeremy o para ti? —preguntó Chase.
—¿En serio? ¿Qué te ha hecho pensar eso? —le desafié.
—No sé… Me ha llamado la atención la forma en que has hablado de ella. Knox no podría haberlo dicho mejor.
—Gracias. Siempre es agradable que te reconozcan el mérito —intervino Knox.
—Estáis todos locos —dije.
—Entonces, ¿no te atrae? —preguntó Wyatt, que era el más analítico de todos los hermanos. Nunca sacaba conclusiones sin sopesar los pros y los contras de cada situación.
Respiré hondo.
—Se lo está pensando —señaló Wyatt.
Miré a mi alrededor y se me quitaron las ganas de discutir.
No tenía sentido ocultárselo a mis hermanos, y sabía que no me dejarían en paz hasta que lo reconociera. Y como ella estaba fuera de los límites, no pasaba nada por admitir que me parecía atractiva.
—No me es indiferente —dije para salir del paso.
—¡Ja! —exclamó Knox triunfante.
—Pero me estoy comportando de forma totalmente profesional —añadí.
—Bien, como debe ser —intervino Griffin—, porque es la niñera de tu hijo.
—¿Y desde cuándo tú eres la voz de la conciencia? —le espetó Wyatt—. Ese es el papel de Chase.
—Eso no es cierto —respondió Chase, echándose hacia atrás—. Sin embargo, no creo que sea la mejor idea…
—¿Creéis que no sé que es una pésima idea? Olvidémonos del asunto y hablemos de otra cosa —Y con eso di el asunto por zanjado—. Bueno, estamos todos de acuerdo en empezar a analizar el proyecto del valle de Napa, ¿alguien quiere aportar algo más?
Me gustaba que organizáramos nuestras reuniones los lunes por la mañana. Marcaban el rumbo de la semana, y siempre salía lleno de energía para comerme el mundo.
—Yo quiero añadir algo —dijo Chase, como era de esperar. Mi hermano tenía un sentido impresionante para los negocios—. Tras todo el asunto con el hostal de Hannah, que todos recordaréis, me ha picado el gusanillo del sector hotelero.
Me causó mucha gracia que se refiriera a aquel “asunto” como restándole importancia.
Lo que pasó en realidad fue que, como la prometida de Chase necesitaba un préstamo para invertir en un hostal, y se negaba a aceptar dinero de él, mi hermano tuvo la genial idea de hacerse pasar por un inversor anónimo y ofrecérselo.
—¿Has visto alguna buena oportunidad de inversión? —preguntó Wyatt, interesado.
—Sí; hace poco, un grupo hotelero le hizo una oferta a Hannah por el hostal.
Pero, por tratarse de una cadena de lujo, que poco tiene que ver con su negocio, la acabó rechazando.
Total… todo esto me ha despertado la curiosidad y podríamos evaluar invertir en hoteles.
Si estáis de acuerdo, puedo elaborar una propuesta esta misma semana, pero si no os interesa, no quiero perder el tiempo.
Se oyó un murmullo de asentimiento en la sala.
—Hermano, desde el momento en que montamos esa empresa fantasma para invertir en el hostal de Hannah, creía que el sector hotelero era un buen negocio —chinchó Finn con una sonrisa.
Chase gruñó.
—Así es hermano, te lo vamos a estar recordando toda la vida —dije.
Cuando Hannah heredó el hostal de su abuela, y tuvo que solventar serios problemas económicos, a Chase se le ocurrió la genial idea de crear una empresa fantasma para hacerse pasar por inversor e inyectar dinero en el negocio.
Cuando nos lo planteó, mi respuesta fue que conmigo no contara, y en el fondo, seguía molesto con el resto de mis hermanos por no ponerse de mi lado y convencerlo de que era una locura.
Hannah terminó enterándose, como era de esperar, pero al final lo perdonó.
—Bueno, parece que tenemos dos propuestas muy claras para analizar —dijo Griffin—. Volvamos a reunirnos la semana que viene. Y si vemos que vale la pena, nos pondremos manos a la obra.
—Estoy de acuerdo —dije—. Y mientras tanto, podríamos pensar en un plan para ayudar a nuestros padres. Yo puedo pasar por allí con Jeremy, que le chiflan las obras.
—Y de paseo, lleva a Riley —me chinchó Knox.
—¿Qué estás diciendo?
—Has dicho que es guapa, y a lo mejor alguno de nosotros le pide salir —dijo, encogiéndose de hombros—. Te vendrá bien para resistir la tentación.
—Escúchame bien, gilipollas. Riley está totalmente fuera de los límites para ti y para todos vosotros.
Chase se estaba partiendo de risa.
—¿Qué? —pregunté.
—Yo estaba igual que tú hace nada, y créeme cuando te digo que lo de mantener el tono profesional no será suficiente.
—No tienes ni idea de lo que estás diciendo —respondí.
—Sí, hermano. Te enfadaste conmigo por crear la empresa fantasma para ayudar a Hannah, pero cuando un hombre está loco por una mujer, está dispuesto a hacer cualquier cosa por conquistarla. Sospecho que estás a punto de sufrirlo en carne propia.
Desestimé su comentario. Era un hombre fuerte y estaba decidido a demostrarles a todos lo equivocados que estaban.