Capítulo 2
SAM
Mis ojos se acaban de posar en la hermana pelirroja de la novia. La recuerdo de ayer. No tuvimos tiempo de hablar, y eso que me hubiera gustado mucho mantener con ella cuatro palabras.
Menuda preciosidad. Unos ojos oscuros y profundos y una tez pálida que resalta gracias a su pelo cobrizo y ondulado. No deja de tocárselo cada vez que la miro; es un tic nervioso.
Tengo que averiguar cuál es el motivo por el que desde hace apenas unas horas mi corazón no para de dar saltitos.
No me entiendo ni yo. He venido a pasar un día inolvidable con mis amigos, disfrutar de la boda de Toni y María, beber y olvidar.
En Madrid he dejado un frente abierto que debería solucionar de inmediato, aunque prefiero sacarlo de mis pensamientos por unas horas.
Me dedico a la biotecnología. Doy clases en la universidad y trabajo en una empresa farmacéutica, en el departamento de investigación. Hago lo que me gusta, viajo, asisto a congresos, realizo conferencias y me siento útil para la sociedad .
Lo que pasa es que soy un De la Riba. Mi abuelo es propietario de un grupo editorial que ahora dirige mi padre y ellos quieren que yo tenga un papel importante en la empresa.
Algo que no será posible, no por ahora, pues deseo cumplir mi sueño, ese por el que trabajo duro y con mucho esfuerzo.
Elimino de mi mente ese malestar en el que hoy no tengo que focalizarme. Y tampoco en ella, en sus rizos y su sonrisa, aunque, a la vez, esa conexión me despierta curiosidad por saber más. Sus labios me han cautivado.
Sin conocer el motivo, cuando me es posible cruzo la mirada con ella. Una y otra vez. La última ha sido intensa. Una descarga que ha llegado hasta el fondo de mi ser. Solo sus ojos negros posados en mí me descolocan. Creo que he provocado el mismo efecto en ella.
Un destello que nos ha unido. Cierta magia.
Algo incomprensible.
Nos sentamos en nuestros sitios y ella no está lejos del mío. Me evita, aunque no lo logra.
No me acerco. Al menos por ahora.