63 YOGUR Y KÉFIR
Habría preferido quedar con Deva para celebrar que la reunión con Bruselas salió tan bien que la auditoría será un mero trámite, pero va a cenar con dos amigos al salir del hospital.
—No vemos ningún obstáculo para la certificación. Es un proyecto ejemplar en cuanto a equilibrio entre innovación, sostenibilidad y producción responsable —nos dijo el portavoz de la comisión.
La euforia de los resultados ha diluido la sensación de que mi actuación delante de mi hermano y de Nora ha sido floja.
El buen rollo con el equipo creó un ambiente tan agradable, incluso divertido, y gracias a mi mentira bienintencionada pude disfrutarlo.
Después de todo, no ha sido tan malo improvisar.
He llamado a Ismael y estamos tomando unas tapas debajo de su casa.
No le hablo de mi plan de empezar a fingir con mi hermano y con Nora, y ha sido entonces cuando me he dado cuenta de lo descabellado que es todo últimamente.
Isma podría insultarme a placer si supiera lo que estoy haciendo, por eso decido que aparentaré que estoy perdonando y entendiendo a Nil.
—Está bien, tienes que intentar pasar página y seguir adelante. No estás enamorado de Nora, y eso suma. Aunque sea una putada, es más putada perder a tu hermano —dice después de que le cuente nuestra conversación.
—Lo sé. —Y, por unos segundos, me pregunto qué pasa si al final no lo logro y me quedo en este limbo de mentiras haciendo ver que estamos cerca cuando, en realidad, no lo siento así—. Vamos a cambiar de tema. ¿Has hecho algo con lo de Correos?
—Tienes delante a un tío que figura en la lista provisional de admitidos a las opos. —Se señala, ufano, y le golpeo el brazo con la palma de la mano.
—Dicho y hecho, ¿eh? Muy bien, Isma.
—Estoy motivado.
Seguimos picando y hablando de lo que le va a suponer volver a estudiar.
—Voy a dejar el gimnasio, saldré a correr, desempolvaré la bici…
—Vente a nadar a la piscina de mi edificio cuando quieras —propongo.
—¿Este domingo?
—Te dejo las llaves. El sábado por la tarde me subo al pueblo de los padres de Deva y vendré el domingo, supongo que tarde.
Abre la boca y se queda paralizado.
—¿Sabes que no parecéis de mentira? —dice cuando sale del asombro, con ese tono entre la broma y la verdad.
—Hemos quedado en ayudarnos mutuamente. —Me encojo de hombros.
—Si tú lo dices… Sandra está convencida de que vais a acabar enamorados, locamente, añade. —Se ríe—. Y no voy a llevarle la contraria. No deja de hablar de la primera temporada de los Bridgerton; te ha empezado a llamar Duque, vete a saber por qué.
Frunzo el ceño y me centro en lo principal:
—Deva no se enamora.
—Lleva cuidado, porque tú sí.
Como si no tuviera suficiente con mis ganas.
El móvil lleva un rato vibrando y, cuando Isma va al baño, le echo un vistazo. Es el grupo de la familia de Deva, y reconozco que la busco en los mensajes, aunque sé que no le va mucho intervenir.
LUISA
Deva, cariño.
Gaspar lleva unos días fatal
del estómago y le han recomendado
que tome Lactobacillus o algo así.
DEVA
Yogur y kéfir.
LUISA
He estado investigando
y en la vagina hay de eso.
Tú eres ginecóloga, seguro que
puedes informarme sobre si hacer
cunnilingus tendría los mismos
efectos para él que comer yogures.
«Hostia…». Se me escapa la cerveza de la boca y busco unas servilletas para limpiarme. Pero no puedo dejar de leer.
DEVA
Mejor te llamo.
LUISA
No puedo cogerlo, estoy
de cena con los del museo.
DEVA
Estamos hablando en el grupo de la familia, Luisa.
ILE
No me lo puedo creer.
¡¡Jajaja!!
LUISA
Perdón. No me he dado cuenta, pero ahora
que estamos aquí… Roque, tú también
estuviste malo del estómago.
ROQUE
Lo mío fue una indigestión, está solucionado.
DEVA
¡Luisa, hablamos mañana!
Isma me encuentra llorando de la risa cuando vuelve del baño.