Bésame por logística 46 DESCONTROL
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46 DESCONTROL

Todo se descontrola en segundos: sus manos en mi culo y las mías apretando sus pectorales duros; mi pelvis contra la suya y su erección contándome, en braille, que mi excitación tiene quien le corresponda.

No somos suaves, para nada; yo porque ya lo tenía en mente y lo he destapado para reclamarlo, y él… no sé, él parece ansioso por tocarme más. Inmediatamente lo siento bajo mi camiseta y sus dedos rebasan la cintura de mi pantalón.

Sujeto su cara, dirijo el beso y lo detengo, solo un segundo, alejándome de él lo justo para respirar y poder mirarlo bien.

Sus ojos entrecerrados me abrasan a la vez que la palma de su mano, bajo las bragas, abarca mi glúteo con fuerza y me aprieta contra él, haciéndome sentir que su pene está ya mucho más que dispuesto a todo.

—Dime que no te estás echando atrás —susurra desesperado ante mi distancia.

—Para nada…

Su boca aterriza en la mía, pero solo para un beso rápido. Después sigue un camino descendente por mi cuello al que le doy acceso mientras jadeo en alto.

Se siente tan bien…

Noto sus dedos accediendo desde atrás a mi humedad y dejo de pensar, porque entre la voracidad de su lengua surcando la piel sobre mi garganta y sus yemas alcanzando zonas que lo necesitan, mi cerebro se apaga y me da igual.

Meto mi mano derecha dentro de su pantalón y me encuentro con que no hay calzoncillos, no hay nada…

Solo su erección caliente, alzada y dispuesta a que la rodee.

Un gemido reverbera en su garganta y tiene que parar de besarme, aunque sus manos me aprietan tanto que mi excitación escala sin control. Mis dedos llegan a sus testículos y los acaricio antes de volver a la base de su erección, estrecharla un poco y subir despacio presionando cada vez un poco más.

—¿Así? —pregunto, sus dedos han dejado de jugar conmigo, pero aun así la voz me sale a trompicones—. ¿Te gusta así?

—Joder. —Toma aire entre los dientes—. Joder…, sí.

Tiene la cabeza echada hacia atrás y su nuez de Adán sube y baja cuando trata de tragar saliva.

Doy un pequeño mordisco en su cuello a la vez que me regodeo en su placer mientras masajeo la punta de su pene.

—Vale… Vale… Vale… —murmura y abre los ojos. Se aparta y lleva una de sus manos a la mía, para sacarla de su pantalón—. Vale… —Se acerca antes de que me dé tiempo a echarlo de menos y me come la boca con ansia.

—¿Muy deprisa?

—Sí… —suelta contra mis labios.

Me vuelve a besar y me empuja hacia atrás, tanto que me doy contra un taburete. No me hace falta hacer nada más porque es él quien me sienta sobre él, se separa de mí y me come con los ojos para después mirar justo detrás de mí.

—Joder…

De repente gira el taburete y pega su pecho a mi espalda.

Me deja un poco descolocada, la verdad, aunque como tengo que concentrarme en respirar y en controlar la excitación, no puedo pensar mucho más.

Su mano alza mi barbilla y me besa de nuevo mientras la otra se mete debajo de mi camiseta, acaricia mi abdomen, sube a mi pecho y lo toca despacio y sin barreras; porque no, no llevo sujetador.

—Joder, mírate —dice sobre mi boca y, cuando abro los ojos, él levanta la cabeza al frente.

Hay un espejo justo al lado de la entrada del piso del mismo tamaño que la puerta. Y ahí estamos, él tocándome bajo la camiseta, yo recostada y acalorada. Me brillan los ojos y aunque mi aspecto es algo decadente, o quizá por eso, me excito.

Su respiración también es tan precaria como la mía.

Acaricia mi pezón derecho mientras su otra mano se introduce en mis bragas, repta por encima de mi monte de Venus y sus yemas se deslizan por mi sexo lúbrico y palpitante.

En cuanto presiona mi clítoris y desciende hacia abajo en una caricia lenta y constante, mi cabeza cae sobre su pecho, mi columna se arquea y mis caderas se adelantan en el taburete para darle más espacio mientras abro las piernas.

—Joder, eres preciosa —jadea.

No deja de tocarme y gimo alto cuando mi necesitada vagina siente la intrusión de uno de sus dedos mientras la palma de su mano no abandona mi punto de placer por excelencia.

Siento un ligero escozor en mi interior, aprieto los ojos y mi cerebro encuentra la lógica.

—La mandarina —jadeo.

—¿Qué?

—Nada, sigue…

Abro los ojos y me topo con mi imagen entre sus brazos completamente entregada al placer que me está volviendo loca.

El morbo sube tantos puntos en la escala…

, sus ojos, conectados con los míos a través del espejo…

, sus dedos, que no dejan de tocarme como si hubiera aprendido a hacerlo conmigo y solo conmigo…

Dejo de agarrar la banqueta con fuerza y lanzo los brazos hacia atrás, ladeo mi cabeza buscando su boca, y él me la ofrece. Nos comemos sin que deje atrás ni un instante los movimientos que me están llevando al éxtasis.

—Oh… —Me alejo un poco y me aprieto alrededor de sus dedos—. No pares… Por favor, no pares ahora —le suplico.

—No voy a hacerlo. —Se muerde los labios y me mira a los ojos.

Entonces me tenso del todo mientras el orgasmo arrasa conmigo erizándome la piel. No sé cuánto dura, solo sé que, cuando termina, me quedo sorda unos segundos.

—Qué bueno… Qué bueno… —repito sin abrir los ojos, mientras mi vagina todavía se contrae de vez en cuando alrededor de los dedos que Guido ha dejado quietos, solo presionando lo suficiente para que yo me adapte a mi descenso.

—Sí…, joder —susurra en mi oído.

Tomo aire y, antes de que la somnolencia de mi periodo refractario se dé la mano con mi nulo descanso de estas últimas veinticuatro horas, me doy la vuelta aprovechando el taburete giratorio que tan bien nos ha venido.

Guido está muy pero que muy excitado y no le doy tiempo a reaccionar.

Accedo al interior de su pantalón y abrazo su erección con mis dedos.

Echa la cabeza atrás y suelta una palabrota.

Entonces se me ocurre que quizá también podríamos jugar con el espejo otra vez, y…

El sonido de un timbre llena el silencio de la cocina.

—No… —Su reacción parece una imprecación. Fija la mirada al frente.

—¿Se han equivocado? —pregunto con todas las esperanzas puestas en que la respuesta sea afirmativa.

Paro de tocarlo y me vuelvo lo justo para ver la pantalla del telefonillo…

—Es Nil —murmura.